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Cabe recordar que fue Hezbolá quien liberó el sur del Líbano de la ocupación israelí, mediante la lucha armada

Una imagen tomada el 12 de octubre de 2020 muestra a un soldado israelí abriendo la puerta del cruce de Rosh Hanikra, también conocido como el cruce de Ras Al Naqoura, entre Israel y Líbano. [ JALAA MAREY/AFP vía Getty Images]

Como única facción armada libanesa de la guerra civil del país a la que se le permite implícitamente conservar su arsenal de acuerdo con el Acuerdo de Taif de 1989 que puso fin al conflicto, el movimiento Hezbolá se ha enfrentado a incesantes llamamientos al desarme por parte de rivales políticos y sectarios, tanto nacionales como extranjeros.

Éstas se deben en gran medida al hecho de que la milicia, apoyada por Irán, es más fuerte que el ejército libanés, lo que ha dado lugar a acusaciones de que el país está siendo "rehén" del partido chiíta. Estas preocupaciones se manifestaron recientemente en el marco de las elecciones generales celebradas en Líbano hace dos semanas, en las que las armas de Hezbolá ocuparon un lugar central, a pesar de la grave crisis económica del país y del descontento popular con la corrupta élite política en general.

Sin embargo, Hezbolá ha mantenido insistentemente que conserva su armamento, incluidos los drones y los cohetes, para hacer frente a futuras agresiones israelíes y reclamar la disputada -aunque diminuta- franja de tierra llamada Granjas de Shebaa capturada por Israel durante la guerra de 1967. Los críticos consideran que esta política es un pretexto para justificar la continua acumulación de armas de Hezbolá y para que Irán refuerce su disuasión asimétrica contra Israel en el proceso.

Sin un ganador claro en las elecciones de este mes, el ala política de Hezbolá ha sufrido un revés al perder su coalición la mayoría parlamentaria. Cabe señalar que tanto Hezbolá como su aliado Amal obtuvieron todos los escaños asignados a la secta chiíta, según el anticuado sistema confesional del país, y que el bloque liderado por Hezbolá sigue siendo el mayor bloque parlamentario individual.

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Sin embargo, los principales aliados entre los drusos y, especialmente, los políticos cristianos perdieron sus escaños, incluido el partido cristiano que antes era dominante, el Movimiento Patriótico Libre del presidente Michel Aoun. Fueron suplantados por candidatos independientes y por el partido Fuerzas Libanesas (FL), respaldado por Arabia Saudí, que es ahora el mayor partido cristiano del parlamento y actualmente el principal socio político del reino desde que Riad dejó de apoyar al Movimiento Futuro suní, del ex primer ministro Saad Hariri.

En una de sus primeras entrevistas tras las elecciones, el líder del FL, Samir Geagea, aprovechó la ocasión para renovar sus llamamientos para que Hezbolá se desarme y deje todos los asuntos de seguridad y militares en manos del ejército, aunque es probable que esto caiga en saco roto. Los partidarios del FL fueron acusados el año pasado de matar a seis personas durante los enfrentamientos con manifestantes de Hezbolá, lo que provocó la violencia sectaria más mortífera en la capital en más de una década. El partido también fue uno de los que hizo campaña sobre la cuestión de la soberanía en relación con la poderosa influencia de Hezbolá en el país.

El momento de la última ronda de llamamientos de la oposición para que Hezbolá se desarme es interesante, ya que el movimiento y sus partidarios conmemoraron el miércoles el Día de la Resistencia y la Liberación, que marca el 22º aniversario del fin de la ocupación ilegal de 22 años por parte de Israel en el sur de Líbano. Esta hazaña fue el resultado de 18 años de resistencia armada contra las fuerzas de ocupación que se vieron obligadas a retirarse en un estado de "caos y humillación".

Durante esta ocupación fueron el FL y el otro Ejército del Líbano Meridional (ELS), dominado por los cristianos, los que se aliaron con los militares israelíes. Las milicias del ELS y del FL fueron notoriamente cómplices de las masacres de Sabra y Shatila. Por tanto, resulta irónico que Geagea se lamente de la supuesta pérdida de soberanía del Líbano a instancias de un movimiento respaldado por Irán, cuando fue este mismo movimiento el que liberó a la nación de la ocupación israelí, la primera vez que se consiguió.

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Con motivo del aniversario de la histórica liberación, el secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah, declaró que la victoria había "destrozado la superioridad de los sionistas y acabado con el mito de su invencibilidad".

Descartando las perspectivas de desarme a corto plazo, Nasrallah continuó afirmando que "es cierto que cualquier intento de desarmar a Hezbolá por la fuerza llevaría a una guerra civil", y añadió que "esta resistencia es más fuerte de lo que se puede imaginar, es más fuerte que en cualquier otro momento".

El país está cayendo en un abismo, puede que no quede un Estado que nos entregue las armas.

El líder de Hezbolá afirmó que "la victoria del año 2000 destruyó el gran proyecto de los sionistas y aumentó la esperanza de los palestinos en la liberación de su patria".

Con el aumento de las tensiones en la Palestina ocupada en los últimos meses, hay más posibilidades de que se produzca una escalada con los gestos de provocación previstos para este fin de semana en forma de Marcha de las Banderas a través de la Jerusalén Oriental ocupada, algo que tanto Hezbolá como las facciones de la resistencia palestina han advertido.

El futuro político y económico de Líbano sigue siendo incierto y, como han demostrado las elecciones, la intromisión extranjera será un elemento permanente de la escena política interna del país en el futuro inmediato. Sin embargo, en lo que respecta al movimiento respaldado por Irán, una cosa es segura: lejos de violar la soberanía del Líbano, Hezbolá fue la facción que restauró la integridad territorial del país por medio de la lucha armada. Esto no sólo demostró que era posible, sino que también ofrece un modelo para las facciones palestinas aún comprometidas con la lucha de liberación nacional.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Omar tiene un máster en Seguridad Internacional y Gobernanza Global por la Universidad de Londres, Birkbeck. Ha viajado por todo Oriente Próximo, incluso estudiando árabe en Egipto como parte de su licenciatura. Sus intereses incluyen la política, la historia y la religión de la región MENA.

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