Espanol / English

Oriente Medio cerca de usted

Un largo camino recorrido (y más por recorrer): Las reformas laborales en Qatar

Obreros de la construcción en Doha, Qatar. [Richard Messenger/Flickr]

Desde que Qatar ganó la candidatura para albergar el Mundial de la FIFA de 2010, la atención del mundo – especialmente la de los medios occidentales – se volvió en contra de Qatar por su trato hacia los trabajadores migrantes. La población del pequeño emirato rico en gas natural se quintuplicó y su economía creció de 74.000 millones de dólares en 2003 a más de 300.000 millones en 2017. Algunas fuentes sugieren que la población inmigrante en el país es de entre el 86% al 90%. Hubo una afluencia masiva de trabajadores de cuello azul de bajos ingresos procedentes del sur y el sureste de Asia y algunas zonas del África subsahariana para construir la infraestructura en auge.

Las políticas laborales de Qatar, o el llamado sistema Kafala -una especie de “apadrinamiento” del trabajador migrante por parte de la empresa-, eran regresivas y explotadoras. Las empresas de mano de obra en países tanto de envío como de recepción explotaron las vulnerabilidades de estos trabajadores migrantes con escasez de salarios y medios. A su llegada, sus pasaportes fueron confiscados y se vieron obligados a vivir en casas inhóspitas y trabajar en condiciones inhumanas. Estos trabajadores fueron despojados de su dignidad y de su respeto en la comunidad. Son desechables, vulnerables y no tienen voz. Las políticas laborables eran tan rígidas – los empleadores no estaban dispuestos a dejar irse a los trabajadores si encontraban mejores oportunidades de empleo- e incluso el proceso de traslado es extremadamente largo y burocrático.

Sin embargo, la candidatura al Mundial cambió lentamente el equilibrio en favor de estos trabajadores. Organizaciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Amnistía Internacional y Human Rights Watch continúan exponiendo la brutalidad de estos sistemas esclavistas. Los medios de comunicación internacionales estaban esperando ansiosamente a una oportunidad para desprestigiar a Qatar. Seguido por esta serie de artículos explosivos que empañaron la imagen de Qatar, los altos cargos políticos debatieron – con el apoyo de la OIT – una mejor solución que mantuviera la autoridad y el control sobre los trabajadores y la comunidad de expatriados.

Se propusieron varios borradores, pero los miembros del comité con intereses en el estatus quo los descartaron. El ritmo de la reforma fue gradual y muy lento. Al observar el tibio interés en reformar las políticas laborales, en 2014 la OIT presentó una demanda contra Qatar alegando que no había cumplido con la Convención sobre Trabajos Forzosos, 1930 (nº 29) y la Convención de Inspección del Trabajo, 1947 (nº 81). Qatar es signatario de ambas convenciones.

Leer: Amnistía Internacional: Aumento de la represión en los países del Golfo

   Sin embargo, Qatar se dio cuenta de que perdía rápidamente su poder en el terreno internacional, y no le quedan más opciones que realizar reformas genuinas. A partir de 2015, las políticas laborales se reformaron varias veces – el gobierno decidió hacer cambios parciales y se centró en soluciones rápidas. Aumentó el número de inspectores laborales y se implementó un sistema de protección salarial que evitaba que las empresas retengan o retrasen los salarios de los trabajadores. Sin embargo, muchas empresas privadas encuentran formas de eludir este sistema.

La posibilidad de cambiar de empleoo es otro tema crítico que ha perseguido a la población expatriada durante mucho tiempo. Hubo una tendencia general por parte de los grandes conglomerados a mantener el status quo, lo que retrasó varios años la facilitación de las transferencias de mano de obra de un empleador a otro. Sin embargo, frente a la cada vez mayor presión de los medios internacionales, Qatar declaró en diciembre de 2016 que acabaría con el sistema Kafala. Sin embargo, si observamos con atención veremos que las cosas siguen igual. El proceso de transferencia de un empleo a otro no es transparente, y aún se necesita hacer mucho papeleo. El proceso es agotador – y siempre estás a merced de alguien.

En junio de 2017, tres miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) – Bahrein, Arabia Saudí y EAU – impusieron un duro bloqueo sobre Qatar, cortando la relación diplomática y comercial. Los días siguientes, tanto ciudadanos como residentes expresaron su solidaridad y lealtad al gobierno de Qatar. Sin embargo, el Estado se dio cuenta rápidamente de dos cosas importantes: sustentarse exclusivamente en la pequeña población local es una amenaza para su seguridad nacional y es imperativo mantener una relación positiva entre el Estado y los residentes, en lugar de la relación secundaria que prevaleció durante décadas.

El bloqueo supuso un gran cambio y la balanza cambió de nuevo, esta vez en favor de los trabajadores y residentes a largo plazo en Qatar. Una de las diferencias a resaltar, aunque simbólica, es la representación de los residentes en las plataformas internacionales. El emir de Qatar comenzó su discurso en las 72ª y 73ª reuniones de la Asamblea General de la ONU como el representante de los ciudadanos y residentes qataríes. Esta representación ganó los corazones y mentes de miles de expatriados en Qatar.

 

El jefe de Estad de Qatar, el sheij Tamim Bin Hamad Al-Thani habla en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Estados Unidos, el 25 de septiembre de 2018 [Mohammed Elshamy/Anadolu Agency]

En agosto de 2017, Qatar dio la sorpresa al anunciar que está considerando un plan para desarrollar un programa de residencia permanente para los expatriados. Se creó un comité para supervisar el desarrollo del borrador de la legislación. Normalmente lleva tiempo desarrollar una legislación, por ejemplo, el ritmo de las reformas laborales que empezaron en 2013. Sin embargo, en menos de un año, el emir había anunciado la ley de residencia permanente, bajo la cual los expatriados recibirían residencia permanente (RP) si entraban en una de seis categorías. Cualquiera con RP sería tratado del mismo modo en términos de educación, empleo y beneficios sanitarios. Los residentes permanentes también pueden invertir en varios sectores y poseer propiedades. La economía política detrás de esta medida consiste en aumentar la base consumidora local de Qatar y garantizar el crecimiento económico sostenido frente a la reducción de los ingresos del petróleo. Sin embargo, dentro del CCG, esta ley de RP sigue siendo revolucionaria y una clara contradicción a las políticas tradicionales del Consejo. Esto indica que Qatar ya no pesará sobre los miembros del CCG y desarrollará políticas independientes de sus vecinos del Golfo, no sólo relacionadas con su seguridad y política exterior, sino también con su política interior. El 28 de octubre, la esperada política acerca de la salida del país sin permiso se impuso. A excepción del 5% de empleados seleccionados en cada país (determinado por la empresa), todo el mundo podía ya salir del país sin un permiso. Ya no estás a merced de tu empleador.

Leer: La ofensiva de Qatar en la Conferencia de Seguridad de Múnich

  Desde 2010, Qatar ha pasado por una carretera larga y con baches para llegar a realizar cambios positivos en las reformas laborales. Pero aún queda mucho por recorrer. Qatar debe reconocer el papel de los expatriados a la hora de construir la nación y continuar desarrollando mecanismos que garanticen el respeto y la dignidad. El sueldo mínimo para los trabajadores también debe ser considerado rápidamente para mejorar su nivel de vida. Sin embargo, no podemos ignorar los avances de la última década. Considerando la trayectoria del cambio, Qatar se convertirá en un modelo a seguir para el resto de la región a la hora de garantizar la dignidad y los derechos humanos para sus trabajadores. La nueva ley de residencia permanente es un añadido necesario a los muchos avances positivos que se han producido tras el bloqueo. Qatar ha demostrado un excelente liderazgo y coraje moral, y espera que esto suponga un cambio positivo para todos sus expatriados.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

Categorías
ArtículosArtículos de OpiniónBlogsBlogs- PolíticaEscritores InvitadosOriente MedioQatarRegión

Sayeed Mohammed ha estado trabajando y viviendo en Qatar desde 2008. Sus principales intereses de investigación son la política ambiental y la transición energética. También participa activamente en la sensibilización sobre temas ambientales y le apasiona mejorar las condiciones de vida de los trabajadores migrantes. Fue autor de un documento de antecedentes sobre el derecho al desarrollo de los ciudadanos no qataríes como parte del Cuarto Informe de Desarrollo Humano de Qatar. Actualmente está haciendo su doctorado en la Universidad de Tecnología de Queensland, Australia.