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La situación en Gaza

A pesar de la operación de marketing por la cual Israel iniciaba la descolonización de Gaza, cumpliendo con la normativa internacional y con los acuerdos firmados, el Estado hebreo dispuso una letra pequeña que versaba la estrategia, planeada por el ex primer ministro israelí Ariel Sharon, de levantar un duro bloqueo sobre el territorio gazatí.
Situación de Gaza a fecha de 2012

Desde el año 2005, cuando finalizó la Segunda Intifada e Israel decidió iniciar la retirada unilateral de Gaza, toda la Franja quedó bajo control de la ANP (Autoridad Nacional Palestina). No obstante, en el año 2006 Palestina viviría una “guerra interna” entre las dos principales fuerzas políticas del país: por un lado Fatah, de adscripción laica y socialista, y por otro la ascendente Hamás, de tendencia islamista. En el año 2004 habían muerto los líderes de ambas facciones, el jeque Yassín de Hamás, en un ataque israelí y el líder de la OLP y Fatah, Yasser Arafat, supuestamente por enfermedad, aunque hay rumores que apuntan a su posible envenenamiento. La falta de liderazgo de Hamás fue rápidamente suplida por Jaled Meshal, después de una pequeña crisis en el grupo debido al asesinato, un mes después de la muerte del Jeque Yassín, de su sucesor Abdel Aziz al-Rantisi.

La ANP no estaba en una situación mucho mejor, si bien Hamás había salido de su crisis con Jaled Meshal, Fatah pareció tener una sucesión menos turbulenta en la figura de Mahmud Abbás. Pero en el año 2006, la celebración de las elecciones palestinas, que contaron con gran participación, los gazatíes eligieron a Hamás como líder, desplazando a Fatah y estallando la guerra civil que dividió el territorio en dos: Cisjordania, bajo control de la ANP, internacionalmente reconocida, y la Franja de Gaza, bajo un gobierno considerado como grupo terrorista por Estados Unidos, la UE y decenas de países más.

El Primer Ministro israelí, no sin oposición interna, ordenó el desmantelamiento de las colonias judías en Gaza y envió a los colonos fuera de los limites de la Franja, realojándolos y dejando esas infraestructuras a disposición de los palestinos y retirando la presencia militar del interior de la zona pero controlando el perímetro del área por tierra, mar, aire y ahora, también en el subsuelo.

Así, a pesar de la operación de marketing por la cual Israel iniciaba la descolonización de Gaza, cumpliendo con la normativa internacional y con los acuerdos firmados, el Estado hebreo dispuso una letra pequeña que versaba la estrategia, planeada por el ex primer ministro israelí Ariel Sharon, de levantar un duro bloqueo sobre el territorio gazatí.

La sangría constante ocasionada por Hamás en territorio israelí durante la Segunda Intifada y la imposibilidad de controlar la ciudad de Gaza hizo que Israel optara por retirarse de la Franja, a cambio de lo cual consiguió establecer un bloqueo total, por el cual se encerró a 1,5 millones de personas, potenciales enemigos, en un área restringida y bajo control militar;

Esto también permitiría destruir la economía gazatí, eliminando de forma total las importaciones y exportaciones a Gaza y obligando a su población a mantener una economía de subsistencia, por un lado, y a vivir de las ayudas económicas de países como Irán, Turquía, Qatar o Arabia Saudí. Así mismo, el bloqueo marítimo afecta gravemente a la tradicional industria pesquera, muy deteriorada;

Se produjo el menoscabo a las instituciones palestinas en Gaza, que afrontan una dura guerra económica, social y psicológica al serles negado el suministro de alimentos, combustibles, materiales de construcción y suministros sanitarios;

La grave situación se ha traducido en la destrucción del tejido social y el aumento de la pobreza, acompañado de tensiones sociales y el incremento del poder de Hamás en Gaza. Al mismo tiempo los gazatíes quedaron encerrados y bajo control israelí debido a la imposibilidad de poder salir de la Franja de Gaza. De este modo, se conculca el derecho internacional a la libertad de movimiento reconocido, parcialmente, en el artículo 13º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

De este modo, las cifras y datos socio-económicos en Gaza desde el inicio del bloqueo son alarmantes:

– 550 millones de dólares en pérdidas agrícolas;

-Destrucción de 300 centros comerciales;

– 247 factorías destruidas;

– El 65% de la población activa está en el paro;

– Los sueldos rondan entre los 75 y 100 dólares al mes;

– 868.000 personas dependen de la distribución de alimentos por parte de la ONU y de otras ONG;

– Alto nivel de impuestos, ya que los gazatíes deben pagar tributos tanto a Hamás, la autoridad en la Franja,  como a Fatah, en el poder de la ANP;

– Más de 33 millones de dólares en daños a escuelas, destruidas total o parcialmente;

– Millones de dólares en daños a la infraestructura médica, hospitales, centros asistenciales, ambulancias, etc…

Así, actualmente, 1,82 millones de personas se mantienen encerradas en un área de 385 kilómetros cuadrados. La franja de Gaza, con una densidad de población de 4167 hab./km², es ahora uno de los lugares más densamente poblados del mundo, con un crecimiento demográfico anual del 2,91%, sin agua potable ni  libertad de movimientos, lo que ha convertido la Franja de Gaza en un gigantesco campo de concentración en el que la población palestina se encuentra a merced de los ataques israelíes y bajo constante amenaza, además de dependiente de la ayuda humanitaria debido a los limitados recursos internos de la Franja para toda su población.

Así, se puede concluir que una vez más Israel jugó de forma inteligente sus cartas: retirándose de Gaza gozó del visto bueno de la comunidad internacional, a la que hizo creer que empezaba a cumplir con su parte de los Acuerdos de Oslo de 1993. De este modo, consiguió dejar a Gaza en una situación mucho más vulnerable de la que estaba, desconectada del resto de Palestina y bajo bloqueo comercial y militar. Del mismo modo, esto provocó la división territorial y política de los palestinos y el auge de Hamás en la Franja, que Israel se encargó de publicitar como un gobierno terrorista, perfilándose a sí mismo como la parte demócrata y sensata del conflicto.

Mientras tanto, los gazatíes siguen sufriendo el asedio y la falta de recursos esenciales, ante la pasividad de la comunidad internacional, mientras los esfuerzos por lograr la unidad política palestina siguen estrellándose contra un muro, para regocijo de la fuerza ocupante israelí.

 

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