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El asesinato a través de la ficción en la era de Al Sisi

El presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi habla durante una rueda de prensa el 3 de junio de 2015 [Adam Berry/Getty Images].

Los egipcios se despertaron con la tragedia de la ejecución de nueve presos condenados en el asalto a la comisaría de Kerdasa tras el golpe militar de julio de 2013.

El régimen del presidente egipcio Abdel Fattah Al-Sisi ha sido uno de los aparatos de seguridad más prolíficos en la ejecución de condenados a muerte en los últimos años. Pero esta vez la situación fue completamente diferente, ya que el régimen militar no respetó la santidad del mes sagrado del Ramadán y no tuvo en cuenta que uno de los presos tenía 80 años. El régimen tampoco prestó mucha atención a los llamamientos de las organizaciones internacionales y egipcias de derechos humanos para que se reconsiderara la pena de muerte que el régimen emplea como pretexto para deshacerse de los opositores, bajo el paraguas de una sentencia judicial.

Sin embargo, el asesinato a través de dramas televisivos es el nuevo método utilizado por el régimen egipcio para eliminar a los disidentes. Esta vez, ha sido a través de la serie Al Ikhtiyar 2 (The Choice 2), que retrata hechos reales ocurridos en Egipto tras el golpe de Estado de Al-Sisi contra la primera experiencia democrática del país.

Las cárceles de Sisi - Caricatura [Sabaaneh/MonitordeOriente]

La serie dramática embellecía la imagen de este aparato corrupto y lo exoneraba de todos los crímenes cometidos contra el pueblo egipcio, desde la época de Mubarak hasta la opresión, mostrando los abusos y las graves torturas practicadas bajo el gobierno de Al-Sisi. También incluyó un burdo discurso de incitación contra la oposición en un nuevo y continuo intento de demonizar a cualquiera que se atreva a resistirse a este golpe militar durante los últimos ocho años.

La dramatización de los sucesos de Kerdasa es un ejemplo flagrante de cómo se utiliza la ficción televisiva para normalizar el asesinato durante el Ramadán. La serie, que cubrió el infame incidente de Kerdasa en dos episodios, no fue más que un medio para hipnotizar al público y preparar a la gente adecuadamente para el anuncio de la ejecución de siete acusados por el caso.

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El drama se utiliza para atrapar la mente; toca el corazón y orienta la conciencia para que al espectador le guste u odie algo. Incluso más que eso, a veces empuja al público a adoptar posturas hostiles contra una persona o una corriente determinada, según el método del guionista para retorcer o influir en el público.

La verdad evidente en el caso de The Choice 2 es que la persona que escribió el guión y la que dictó las sentencias judiciales y aprobó las ejecuciones es la misma, o más bien, un único aparato militar. La cabeza de este aparato está en el Palacio de Heliópolis. Sus hombres operan en la inteligencia general, la inteligencia militar y el departamento de asuntos morales, y sus brazos están en la seguridad nacional y en la Productora Media City.

¿Cómo es posible que las personas a las que Alá libró de mancharse las manos con la sangre de egipcios inocentes durante las masacres de Rabaa y Al-Nahda hace ocho años insistan en tener en sus manos la sangre de más inocentes, asesinados por el régimen la semana pasada? Mucha gente considera que Karim Abdel Aziz y Ahmed Mekky son cómplices de este crimen porque consintieron en actuar en esas escenas. Las escenas estaban llenas de mentiras, engaños, falsificación de la verdad y demonización de los demás, lo que facilitó al régimen la eliminación de sus opositores con el pretexto de la serie Al Ikhtiyar 2.

En una de las escenas, Karim Abdel Aziz, que interpreta el papel de un alto cargo de la Seguridad Nacional, confirma que el Estado se abstiene de asaltar o incluso de entrar o acercarse a las casas de los opositores, lo que demuestra que la policía no detiene a los familiares de los disidentes, sino que se dirige únicamente a los sospechosos, lo que es un puro disparate. Por ejemplo, esta semana, una fuerza de seguridad dependiente del Ministerio del Interior y de la Seguridad Nacional detuvo a Umm Abdul Rahman Al-Shuwaikh, junto con su marido y su hija, simplemente porque publicó una carta escrita por su hijo detenido en la que relataba cómo había sido agredido sexualmente y torturado por las fuerzas de seguridad dentro de la prisión.

Esta madre egipcia publicó un vídeo dos días después, anunciando que había presentado una denuncia ante la Fiscalía para que investigara la situación de su hijo encarcelado. Sin embargo, sigue sin tener sentido que las autoridades deduzcan que esta madre cometió un delito, lo que llevó al Ministerio del Interior a detenerla y encarcelarla durante 15 días acusada de difundir noticias falsas.

OPINIÓN: Intentan vendernos una historia falsa, pero nosotros somos testigos de la verdad sobre la masacre en la plaza de Rabaa

El régimen de Al-Sisi quiere reproducir la narrativa sobre la que ha construido su plan de supervivencia desde el golpe de Estado de 2013. Esta narrativa incluye buscar la división social, tener permiso para matar a los inocentes, incitar contra los opositores, demonizar a los egipcios y difundir el discurso del odio entre los ciudadanos. Todo esto no puede hacerse mejor que difundiendo estas ideas a través de una telenovela de Ramadán. En consecuencia, el sistema gobernante puede difundir esta historia podrida entre los egipcios, haciendo que "El asesinato a través del drama en la era Sisi" sea el lema de la etapa actual por excelencia.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 30 de abril de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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