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Los partidos iraquíes invierten en los medios de comunicación

Las aplicaciones de redes sociales TikTok, Twitter, Instagram, YouTube, Facebook, Pinterest, Snapchat, LinkedIn, Twitch se muestran en la pantalla de un teléfono inteligente 30 de septiembre de 2021 [Ali Balıkçı/Anadolu Agency].

Las instituciones mediáticas de Irak prosperan, según algunos observadores, debido al gran número de partidos políticos, entidades y facciones armadas que siempre buscan plataformas para promocionarse y atacar a sus oponentes. Esto suele hacerse mediante un discurso caracterizado por el odio, la parcialidad y el sectarismo. Algunas de estas instituciones son acusadas de chantajear a empresarios y empresas, de blanquear dinero y de blanquear la imagen de los acusados de corrupción, algo que los periodistas que trabajan en ellas no niegan. Sus empleadores, por su parte, no revelan las fuentes de su financiación.

En Irak hay una cincuentena de televisiones, la mayoría financiadas y apoyadas por los partidos políticos y las facciones armadas iraquíes. A pesar de sus diferencias de contenido, el coste mínimo de cada una de ellas es de al menos 1,5 millones de dólares al año; algunas llegan a costar hasta 5 millones de dólares anuales. Todos son portavoces de sus financiadores.

Ahora, sin embargo, vemos que varios partidos y figuras políticas financian el mismo medio de comunicación y promueven el mismo tipo de discurso. Esto ha llevado a un aumento significativo del número de canales de radio y satélite, periódicos y sitios web en Irak, especialmente en el período previo a las elecciones parlamentarias de octubre del año pasado. También utilizan Facebook, Twitter y Telegram. La mayoría de estos canales han abierto oficinas en Beirut, además de sus bases en Bagdad, beneficiándose de los bajos costes de producción y de la experiencia de los libaneses en la producción de medios de comunicación.

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El martes pasado, partidarios del movimiento sadrista atacaron la sede del Canal 4 en Bagdad, a causa de las declaraciones en un programa que se consideraron ofensivas para el movimiento y su líder, Muqtada Al-Sadr. Destruyeron el equipo del canal, que es propiedad de un partido político de la Alianza Marco de Coordinación, aliada de Irán.

Varios periodistas y empleados de las emisoras iraquíes por satélite subrayan que la política editorial está supervisada, en su mayoría, por figuras partidistas, aunque no tengan un cargo real en estas organizaciones. Estos supervisores nombran a los corresponsales, presentadores y editores de noticias, pero no interfieren en el nombramiento de los técnicos y otras personas que trabajan entre bastidores. Tampoco reciben los salarios de las emisoras por satélite, pero se encargan de pagar las nóminas al final de cada mes.

Un destacado periodista, que prefirió no ser nombrado, dijo que "las emisoras de televisión iraquíes ofrecen ahora los mismos productos, pero tal vez de distinta procedencia. Hay un mayor gasto durante los periodos de tensión política, para promover el bando de los financiadores y calumniar a los opositores". En palabras de Al-Araby Al-Jadeed, "los acuerdos sospechosos han hecho perder millones de dólares a Irak, y el dinero político se blanquea a través de las instituciones mediáticas. Hay emisoras por satélite que llevan más de diez años viviendo del dinero político o explotando los recursos de un ministerio u organismo dirigido por un miembro del partido o del propio bloque."

La Unión Iraquí de Radio y Televisión, institución que apoya a los medios de comunicación iraquíes cercanos a la orientación de Irán en el país, contribuye a este apoyo financiero. A pesar de la disminución de este apoyo en los últimos dos años debido a la gran crisis económica de Irán, sigue representando la arteria de financiación más importante para una decena de canales, entre los que se encuentran Alghadeer, afiliado a la Organización Badr; Al-Nujaba TV, afiliado a la milicia Al-Nujaba; Al-Anwar Al-Thani, afiliado a la milicia del Imán Ausente; Al-Mawqif, afiliado a las Brigadas Sayyid Al-Shuhada; y Al-Ayyam, afiliado al Consejo Supremo Islámico.

"Todos los partidos políticos y facciones armadas tienen una emisora por satélite, una radio, periódicos y agencias, lo que ha proporcionado muchas oportunidades de trabajo a los periodistas", explicó un miembro del Sindicato de Periodistas de Irak, Ali Karim. "Los periodistas de Irak se han convertido en el colectivo con menos paro, en comparación con sus colegas de la región. Sin embargo, las propias instituciones hacen gala de ignorancia, distorsionan los hechos y oscurecen importantes cuestiones humanitarias, mientras alimentan el discurso sectario." Dijo a Al-Araby Al-Jadeed que "este caos en los medios de comunicación iraquíes debe ser vigilado por la Comisión de Medios y Comunicaciones, que debe buscar las fuentes de financiación de estas instituciones."

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Sin embargo, la periodista Faten Al-Nuaimi declaró al mismo medio que "la Comisión es igual que el resto de los organismos gubernamentales; sufre el dominio de los partidos y está sujeta a cuotas partidistas y sectarias a la hora de nombrar su consejo de supervisión, que es el criterio que se sigue para trabajar en todos los departamentos oficiales de Irak. Por ello, el caos mediático necesita una nueva legislación y leyes que controlen a los financiadores de los canales por satélite". Añadió que las autoridades iraquíes no temen a los medios de comunicación de los partidos y las milicias. "Es coherente con la naturaleza de los acuerdos políticos, pero persiguen y acosan a los periodistas independientes y a los trabajadores de las instituciones árabes y extranjeras".

Según Ali Halim, miembro del equipo de seguimiento de la Casa de los Medios de Comunicación de Irak, "alrededor del cincuenta por ciento de las actuales emisoras por satélite se crearon durante los últimos ocho años, y la mayoría de ellas recibieron financiación de los líderes de las facciones armadas para promover su discurso y presentar a sus miembros, que participaron en las batallas contra Daesh. Estas facciones se aprovecharon del dinero del gobierno que se les asignó". También dijo a Al-Araby Al-Jadeed: "Estas emisoras no son más que plataformas que hablan en nombre de los partidos armados, y suelen difundir un discurso incendiario y de odio a través de sus programas diarios, especialmente durante los períodos de protestas populares que rechazan las armas sin control y exigen la reforma del sistema."

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Al-Araby Al-Jadeed el 10 de octubre de 2022

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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