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El Líbano necesita una opción radical para evitar un vacío presidencial y afrontar la crisis

El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri (C), asiste a una sesión del Parlamento para elegir un nuevo presidente en Beirut el 29 de septiembre de 2022 [IBRAHIM AMRO/AFP vía Getty Images].

El vacío presidencial en el Líbano parece inevitable. La prueba se encuentra en la descomposición política, económica y social del país. Quienes lo dudaban vieron disipadas sus dudas por la primera, y quizá última, sesión de la Cámara de Representantes en su intento de elegir un nuevo presidente el pasado jueves. ¿Puede evitarse un vacío presidencial antes del plazo constitucional del 31 de octubre?

Los hechos son relativamente sencillos de reunir. No hay una mayoría clara en la Cámara de Representantes para que ningún partido, bloque o coalición pueda elegir a un nuevo presidente antes del 31/10/2022, y no hay indicios serios de la posibilidad de cambiar esta realidad parlamentaria en un futuro previsible.

A nivel internacional, el mundo está preocupado por la guerra en Ucrania entre la OTAN y sus aliados, y Rusia y su aliado implícito, China. Además, Estados Unidos también está preocupado por la inflación que afecta a su economía, mientras se compromete a proporcionar miles de millones de dólares al gobierno de Ucrania mientras sus tropas siguen luchando contra los rusos. Los aliados europeos de Estados Unidos están preocupados por las repercusiones de la guerra en Ucrania en sus propias economías precarias. Todo ello reduce la eficacia de la injerencia de Occidente en los asuntos internos del país.

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Israel está preocupado por tres asuntos: la escalada de la resistencia palestina en la Cisjordania ocupada; las elecciones generales del próximo mes; y la disputa con Líbano, incluido Hezbolá, por los derechos de gas y petróleo en las aguas territoriales libanesas. Todos estos retos reducen la eficacia de la injerencia de Israel en los asuntos internos del Líbano.

En el propio Líbano, no hay indicios de ningún cambio en el equilibrio de poder imperante. El embajador saudí en Beirut, por su parte, está intensificando sus esfuerzos para movilizar a los diputados suníes con el fin de enfrentarse a Hezbolá y sus aliados, y apoyar a un candidato a la presidencia con el que el movimiento no tiene ninguna relación ni influencia.

Líbano, una larga historia de desastres y crisis - Caricatura [Sabaaneh/Monitor de Oriente].

No se vislumbra en el horizonte un consenso entre las distintas fuerzas políticas libanesas sobre un enfoque común de la creciente crisis económica. Así, no hay acuerdo sobre cómo responder a las exigencias del Fondo Monetario Internacional para obtener préstamos, ni sobre cómo abrirse a Irán para obtener petróleo y aceptar su oferta de construir nuevas centrales eléctricas.

Las protestas, las huelgas y las manifestaciones aumentan hasta el punto de amenazar con un estallido social generalizado. La policía y el ejército parecen incapaces de poner fin a los disturbios.

Todas estas posibilidades potencialmente peligrosas ponen al Líbano al borde del caos total. Esto puede hacer que el país pierda la unidad política que le queda y lo arroje a lo desconocido.

La opción radical para esta situación es recurrir a Irán y a Qatar si las fuerzas políticas de todas las afiliaciones se muestran genuinas a la hora de encontrar una salida segura a la crisis en la que se encuentra Líbano. Esto no será fácil, ya que los más propensos a responder a esto son las fuerzas nacionales progresistas independientes que actúan en cooperación con los afiliados y aliados de Hezbolá. Es necesario que construyan una alianza cohesiva entre las distintas fuerzas que dé a su solidaridad y cooperación un amplio carácter nacional y cierta motivación para estar a la altura del desafío.

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Occidente no posee suficiente poder e influencia para interrumpir la unidad y la solidaridad de las fuerzas nacionales libanesas que deciden cooperar entre sí. Hay una serie de indicios que así lo indican, como el hecho de que Hezbolá haya conseguido importar gasolina de Irán durante meses y distribuirla gratuitamente a decenas de instituciones sociales. Irán se ofreció a suministrar a Líbano más combustible en lotes durante cinco meses. Ni el gobierno de Najib Mikati ni los aliados locales de Estados Unidos pudieron detener estas importaciones, lo que ha animado a Irak a tomar iniciativas similares.

Parece que la necesidad de Estados Unidos de suavizar sus sanciones contra Irán le ha empujado a no oponerse a los movimientos de algunos países árabes e islámicos de abrirse a Teherán para obtener apoyo financiero y petróleo, especialmente después de que Arabia Saudí iniciara negociaciones con Irán con la mediación de Irak. De los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, sólo Qatar tiene una gratificante asociación petrolera con Irán y buenas relaciones políticas. Qatar también apoya a algunas instituciones palestinas en la asediada Franja de Gaza y en la ocupada Cisjordania.

Sobre la base de todo esto, surge una salida realista y radical para evitar el vacío presidencial y sus repercusiones, y hacer frente a la creciente crisis, en forma de consenso entre las diversas fuerzas nacionales de todas las afiliaciones, incluidos Hezbolá y sus aliados, así como otros aliados de Occidente. Sin embargo, es importante que se pongan de acuerdo sobre un candidato presidencial limpio y no partidista, que no esté vinculado a un partido político concreto.

Debe aprobarse un nuevo gobierno inclusivo con plenos poderes y un programa de desarrollo económico y social para superar la crisis cada vez más profunda. Debe buscarse apoyo financiero y económico, así como petróleo, en Irán y Qatar. Este último debería participar en la exploración de petróleo y gas y en la inversión en los diez bloques de la costa libanesa, especialmente en el caso de que las empresas occidentales de perforación y exploración dejen de trabajar por la presión de Estados Unidos.

Todo esto debería tener lugar mientras se desarrollan las relaciones con Occidente y el FMI para obtener ayuda y préstamos; de hecho, con todos los donantes potenciales, a condición de que no afecte a la soberanía de Líbano.

Esta es una opción realista y radical para salir de la crisis y el estancamiento en el que estamos atrapados aquí en el Líbano. Merece ser estudiada con detenimiento y paciencia.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Al-Quds Al-Arabi el 2 de octubre de 2022

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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