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Una trabajadora doméstica lleva a los tribunales a su jefe en el Líbano por esclavitud

Trabajadores domésticos migrantes portan pancartas durante una protesta en la capital libanesa, Beirut, el 5 de mayo de 2019, para pedir la abolición del sistema de patrocinio (kafala) y la inclusión de los trabajadores domésticos en las leyes laborales libanesas. [ANWAR AMRO/AFP vía Getty Images]

Una trabajadora doméstica migrante ha llevado a su antiguo empleador a los tribunales de Líbano alegando esclavitud y comercio de esclavos.

La demanda, presentada por la organización sin ánimo de lucro londinense Legal Action Worldwide (LAW), es el primer caso penal de este tipo en Oriente Medio.

La etíope Meseret Hailu Deneke, de 37 años, afirma que fue explotada y tratada como una esclava por su empleadora, May Saadeh, de 49 años, junto con la agencia de contratación que la llevó a Líbano.

Deneke alega que la obligaron a trabajar sin cobrar durante siete años y que durante ese tiempo la golpearon y le prohibieron comunicarse con el mundo exterior. Su familia dice que, tras años sin comunicación, buscó la ayuda de abogados y activistas etíopes, que finalmente la localizaron y devolvieron a su casa en 2019.

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Hablando desde su ciudad natal, Dera, dijo The National: "Quiero justicia. Deseo que mi caso sirva de advertencia a todos los abusadores de que sus crímenes los alcanzarán algún día."

Ayer se celebró una vista preliminar en el Palacio de Justicia de Baabda, en el Monte Líbano, a la que asistió el empleador, Saadeh. Sin embargo, la agencia de contratación acusada en la demanda de tráfico de esclavos no compareció.

Aunque LAW solicitó una orden de arresto para el reclutador, el juez no pudo hacerlo porque su identidad sigue siendo desconocida. El caso se volverá a juzgar el 31 de marzo.

Se calcula que actualmente hay en Líbano unos 250.000 trabajadores domésticos migrantes, procedentes en su mayoría de países de África y Asia. Muchos están atrapados por el sistema de kafala, que vincula la residencia legal de un trabajador a la relación contractual con un empleador.

Con esta forma de patrocinio, los inmigrantes quedan excluidos de la legislación laboral libanesa y no están protegidos de las condiciones de explotación. A su vez, el migrante es vulnerable a la explotación, ya que teme perder su estatus de residencia y ser deportado.

Las condenas por delitos relacionados con el sistema de kafala son extremadamente raras en el Líbano.

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