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En Egipto, el régimen cambia la ciudadanía por libertad

Pasaporte egipcio [Investor Visa/Facebook]

Tras ser obligado a renunciar a su ciudadanía egipcia, Ramy Shaath ha sido liberado por el régimen del presidente Abdel Fattah Al-Sisi. El activista del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) pasó dos años y medio en prisión preventiva y ahora ha sido deportado a Jordania.

Al obligar a Shaath a renunciar a su ciudadanía como condición para su puesta en libertad, el régimen quería presentarlo como un no nacional que, por tanto, no tenía derecho a hablar de Egipto. Está claro que el régimen no entiende que la filiación nacional no necesita un papel emitido por los oficiales de Sisi para que sea válida; tampoco se puede quitar rompiendo dicho documento.

Rami Shaath es hijo de Nabil Shaath, ex ministro de Asuntos Exteriores palestino y actual asesor del presidente Mahmud Abbas. Nació en 1971 de madre egipcia. Su padre tiene doble nacionalidad palestina y egipcia, ya que trabajó como asesor del presidente Gamal Abdel Nasser.

Antes de abandonar su carrera política debido a su trabajo, Rami Shaath fue muy activo. Trabajó como asesor del entonces presidente palestino Yasser Arafat a finales de los años noventa.

Él y su difunto hermano Ali fundaron TIM, una empresa especializada en la prestación de servicios, la consultoría de gestión y la formación de directivos. A principios de los noventa era conocida por organizar campamentos de informática para niños de varios países árabes.

Shaath volvió a la política tras la revolución del 25 de enero de 2011 en Egipto. Ayudó a fundar varios movimientos y coaliciones políticas, y fue secretario general del Partido de la Constitución antes de su creación oficial. En 2015, cofundó la Campaña Popular Egipcia de Boicot a Israel en Egipto (BDS Egipto), una coalición nacional lanzada por una docena de partidos políticos, sindicatos, ONG y figuras públicas para defender los derechos de los palestinos y atacar al Estado de ocupación por medio de boicots pacíficos.

Cuando se planteó el "acuerdo del siglo" de Donald Trump para los palestinos -que pretendía liquidar su causa sin darles sus legítimos derechos- Shaath anunció su total rechazo. Criticó la participación de Egipto en el taller de Bahréin en junio de 2019, que se centró en el aspecto económico del acuerdo propuesto.

Cárceles de Sisi en Egipto - Caricatura [Sabaaneh/Monitor de Oriente Medio]

Un par de semanas más tarde, agentes de policía irrumpieron en el domicilio de Ramy Shaath en El Cairo y lo detuvieron. Su esposa francesa, Celine Lebrun, fue deportada arbitrariamente a su país; no se le permitió ponerse en contacto con el consulado francés antes de partir.

La detención se justificó en el marco del caso nº 930 de 2019 de la Seguridad del Estado Suprema, conocido en los medios de comunicación como el caso de la "Célula de la Esperanza". En él se detuvo a muchos activistas de la sociedad civil en Egipto con el telón de fondo de las reuniones celebradas para coordinar su participación en las elecciones parlamentarias de 2020.

A Shaath se le acusó de haber cometido los "delitos" de unirse a grupos ilegales, impedir que las instituciones estatales y las autoridades públicas llevaran a cabo su trabajo, y difundir deliberadamente noticias, información y declaraciones falsas sobre las condiciones políticas y económicas de Egipto. Las autoridades incluyeron su nombre en la lista de "terroristas", confiscaron sus bienes y le prohibieron viajar.

Desde su detención, en julio de 2019, ha permanecido en prisión sin juicio. Muchos han intentado mediar para su liberación, entre ellos el presidente palestino Abbas y el presidente francés Emmanuel Macron, que pidió a Sisi que lo liberara durante la visita del mandatario egipcio a París en diciembre de 2020.

Hace seis meses, como parte de la campaña para pulir la imagen del régimen en el exterior prometiendo resolver los problemas de derechos humanos y conceder libertades civiles y políticas, la Agencia de Seguridad Nacional -el aparato de seguridad política del régimen- se hizo cargo del expediente de Shaath. Su caso fue mediado por el Grupo de Diálogo Internacional, que se presenta como negociador con muchos de los organismos estatales que han liberado recientemente a detenidos en prisión preventiva para mitigar las críticas internacionales dirigidas al régimen de Sisi.

La NSA estipuló que Shaath debía renunciar a su ciudadanía egipcia si quería ser liberado. Él se negó. Las negociaciones continuaron durante seis meses hasta que aceptó que esa sería la única forma de salir de la cárcel.

Obligar a los presos con doble nacionalidad a renunciar a su ciudadanía egipcia como condición previa a su liberación es una práctica habitual del régimen. Se supone que los estigmatiza por carecer de patriotismo. En cambio, estigmatiza al régimen por su falta de honor.

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El régimen de Sisi cree que el patriotismo es una tarjeta que puede quitar a quien quiera y dar a quien quiera. Por ejemplo, el egipcio-estadounidense Mohamed Soltan, hijo de Salah Soltan, un alto cargo de los Hermanos Musulmanes, fue detenido tras el golpe de Estado de 2013 y condenado a cadena perpetua. Sólo fue liberado bajo la presión de Estados Unidos tras renunciar a su ciudadanía egipcia. ¿Dejó de preocuparse por Egipto después de que le quitaran la ciudadanía?

Ni mucho menos; ocurrió lo contrario. Desde su liberación, Soltan ha defendido los derechos humanos en Egipto desde su casa en Estados Unidos, donde fundó la "Iniciativa por la Libertad" para proteger los derechos humanos en el mundo árabe. Se reúne periódicamente con miembros del Congreso estadounidense para aclarar la naturaleza de las violaciones de los derechos en Egipto.

"Después de dos años y medio, sigo teniendo la determinación y la intención de continuar, pase lo que pase", insistió Rami Shaath tras su salida de la cárcel. "Tengo miles de amigos de los que me acuerdo, miles de personas con las que entablé amistad durante estos dos años y medio; me acuerdo de todos ellos. Muchos de ellos se convirtieron en amigos íntimos, muchos de ellos esperan estar en mi lugar algún día y verlos a todos. Cada uno de ellos es un ser humano y no uno de los muchos miles de presos egipcios".

Shaath y Soltan seguirán siendo símbolos para los que defienden los derechos civiles y humanos y las libertades en Egipto sin que se utilice la carta de la nacionalidad contra ellos. El régimen de Sisi sigue siendo deshonroso cuando el pueblo egipcio elige entre su nacionalidad y la libertad.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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