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Opresión y racismo: Los principales determinantes de la inmigración judía

Jóvenes israelíes marchan por la Ciudad Vieja de Jerusalén sosteniendo la bandera israelí el 16 de mayo de 2007 [MENAHEM KAHANA/AFP/Getty Images].

Los datos publicados recientemente por el ministro de inmigración de Israel y la Agencia Judía muestran que la inmigración judía a Israel aumentó un 31% en 2021. Los datos muestran un aumento del 41% en la inmigración procedente de Estados Unidos, en comparación con los primeros nueve meses de 2020, así como un aumento del 55% procedente de Francia.

El considerable aumento de los inmigrantes judíos de EE.UU. y Francia a Israel seguramente no se produjo de forma accidental, sino que se debe a los planes preestablecidos para la política de inmigración judía llevada a cabo por el Estado sionista en cooperación con las diferentes organizaciones judías internacionales.

La inmigración judía ha alimentado el proyecto sionista en Palestina: obligar a los palestinos a abandonar sus hogares y sustituirlos por inmigrantes judíos para crear el Estado judío de Israel. Sin embargo, este proyecto, fundado sobre pilares opresivos, ha estado plagado de determinantes sucios que el primer ministro israelí Naftali Bennett reveló recientemente.

"Desde su fundación hasta la actualidad, la inmigración judía ha configurado el rostro de la sociedad israelí y ha creado un mosaico único que no tiene parangón en el mundo", proclamó Bennett en una conferencia celebrada la semana pasada con motivo de la Semana de la Inmigración y la Absorción. "Nuestro objetivo es traer 500.000 inmigrantes judíos de las fuertes comunidades de EE.UU., Sudamérica y Francia", afirmó.

Si bien Bennett afirmó que la razón de este objetivo era el creciente "racismo y antisemitismo" contra los judíos en todo el mundo, muchos otros observadores judíos creen que se trata sólo de una excusa. "El racismo y el antisemitismo proliferan en todo el mundo", afirmó, "esto nos recuerda que Israel es el hogar de todos los judíos".

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El escritor y periodista israelí Yossi Melman, que fue corresponsal de inteligencia y asuntos estratégicos para Haaretz, dijo que Bennett "está cumpliendo sus promesas" cuando alienta la inmigración judía a Israel. Por su parte, el famoso periodista israelí Gideon Levy me dijo que Bennett fomenta la inmigración judía "para equilibrar el crecimiento natural palestino".

Sin duda, éste es uno de los objetivos más sucios de la inmigración judía al Estado de ocupación de Israel, por varias razones. La primera, es que las autoridades israelíes y las agencias judías están trabajando para que la población judía en Israel supere en número a la árabe, con el fin de mantener una mayoría judía. Por lo tanto, los árabes seguirán subyugados a una agenda judía, que siempre va en contra de sus propios intereses, a pesar de ser los verdaderos dueños de la tierra.

Para ello, las autoridades israelíes también adoptan una política discriminatoria en relación con la expansión de la población árabe, que incluye restricciones a la construcción de nuevas viviendas, tratando a los árabes como ciudadanos de segunda clase, facilitando las condiciones de vida diarias de los judíos, mientras que a los árabes se lo ponen todo difícil, expulsándolos de sus pueblos y barrios para construir comunidades judías.

Los nuevos inmigrantes judíos están siendo reasentados en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Jerusalén, así como en los territorios sirios ocupados de los Altos del Golán. Hace apenas unos días, Bennett anunció un importante plan para desarrollar los asentamientos judíos en los Altos del Golán ocupados y dijo que su gobierno tiene previsto asentar allí a 250.000 colonos judíos.

Además, Liran Friedmann, periodista judío que escribe para Ynet News, declaró que el plan de Bennett de fomentar la llegada a Israel de 500.000 inmigrantes judíos procedentes de Estados Unidos, Sudamérica y Francia es una forma de discriminación contra el pueblo judío de Europa del Este, cuyos inmigrantes han contribuido, según él, a la prosperidad de Israel.

Refiriéndose al llamamiento de Bennett para que los judíos de EE.UU., Sudamérica y Francia inmigren a Israel, Friedmann expresó: "No se trata de un llamamiento para que estos judíos vengan de paseo, sino más bien de un grito de ayuda para salvar al país de la "embestida" de la Aliyah (inmigración judía a Israel) desde Europa del Este".

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Bennett, según Friedmann, cree que sólo los inmigrantes judíos de Estados Unidos, Sudamérica y Francia son genuina y legítimamente judíos. Señaló que Bennett lo explicó claramente cuando dijo: "La inmigración no sólo nos fortalece como país, sino que también mantiene nuestra existencia continuada como judíos frente a la creciente asimilación, especialmente en Estados Unidos. Esta es una tendencia que debería preocupar a todos y cada uno de nosotros, independientemente de la afiliación religiosa de cada uno".

Para Friedmann: "Israel, a pesar de pretender ser el hogar de todos los judíos, sigue con su mentalidad racista y segregacionista hacia la diáspora de Europa del Este. Esas 20.000 personas que inmigran a Israel desde Europa del Este cada año tienen suerte si el Estado les da siquiera la cortesía de llamarse judíos".

El periodista judío Oren Ziv me lo reiteró directamente: "Hay mucho racismo contra los inmigrantes judíos de Europa del Este y de muchos países como Etiopía e India. Son de grupos diferentes. Estas personas pueden inmigrar a Israel y obtener pasaportes israelíes, pero siguen teniendo muchos problemas sociales y racismo. El sistema de inmigración judía a Israel es racista, ya que prefiere a los inmigrantes blancos asquenazíes sobre los demás".

Explicando más sobre el racismo israelí y su relación con la inmigración judía mencionada por Bennett, Friedman se explayó: "Es difícil estar orgulloso de tantos inmigrantes de Moscú, Tashkent o Minsk, que han hecho tanto por el Estado pero que no son tan cool y modernos como sus compañeros judíos de París o Nueva York".

Otra cuestión, según Ziv, es que la riqueza y la pobreza desempeñan un papel importante en el tema de la inmigración judía a Israel: "Los inmigrantes judíos de Estados Unidos, Sudamérica y Francia son más ricos que los de Europa del Este y Etiopía, que son pobres".

La idea de la ocupación sionista de Palestina, que se basa principalmente en las supuestas enseñanzas del judaísmo, se construye sobre la base de la opresión y el racismo, no sólo contra los palestinos, que son los propietarios de la tierra, sino también contra los judíos, que se utilizan como combustible para este proyecto sionista opresivo.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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