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Las relaciones turco-estadounidenses se enfrentan a una nueva prueba

Solo Turk, el equipo acrobático de la Fuerza Aérea Turca, vuela sus F-16 sobre el nuevo aeropuerto de Estambul el 20 de septiembre de 2018 en Estambul [OZAN KOSE/AFP via Getty Images]

La agencia de noticias Reuters publicó hace unos días una noticia sobre el deseo de Ankara de comprar 40 cazas F-16 a EE.UU., así como de adquirir 80 kits de modernización para dar servicio a sus actuales aviones de guerra, después de que Turquía fuera excluida del programa F-35 y se le negara el acceso a esos aviones desde que Ankara compró el sistema de defensa aérea S-400 a Rusia.

Esta sorprendente noticia, que se dio a conocer durante la continua tensión en las relaciones turco-estadounidenses, indica que fue Ankara la que pidió a Estados Unidos que comprara cazas F-16 en lugar de cazas F-35. Sin embargo, hay observadores que creen que este acuerdo fue propuesto por Washington como un "compromiso" para superar la crisis de los cazas F-35 y no poner en peligro el ala sur de la OTAN, aunque la petición oficial procediera de Ankara.

Las justificaciones aportadas por Washington para la negativa de Turquía a obtener cazas F-35 no se aplican a los cazas F-16 y, por tanto, el acuerdo no tiene más obstáculo que la posición negativa del Congreso estadounidense. Los funcionarios turcos creen que la posición de la administración Biden sobre la petición de Ankara es "positiva", y que la tarea de convencer al Congreso de la necesidad de completar este acuerdo recae sobre los hombros de la administración estadounidense.

La solicitud de Turquía de comprar aviones de combate F-16 a Estados Unidos es una nueva prueba para las ya tensas relaciones turco-estadounidenses, así como de la actitud de Washington, en general, hacia su aliado de la OTAN. Se espera que la gestión de esta solicitud por parte de la administración Biden aleje aún más a Turquía de EE.UU. o mejore las relaciones entre Ankara y Washington, aunque de forma limitada. Esto se debe a que EE.UU. no tiene ninguna razón para justificar su rechazo a la petición, si no es hostil a Turquía y la ve como una amenaza para sus intereses. En otras palabras, la pelota está ahora en el campo de Estados Unidos.

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Turquía podría recurrir a otros países para comprar aviones de combate alternativos para reforzar su fuerza aérea, si Washington rechaza la petición de Ankara. Muchos observadores creen que Turquía puede comprar a Rusia los cazas que necesita, así como el sistema de defensa aérea S-400, para acercarse a Moscú. Sin embargo, otros señalan que los cazas rusos no son la única alternativa, y que Ankara podría comprarlos a Gran Bretaña o Francia. Sea cual sea la elección de Ankara, Estados Unidos no tendrá motivos para culpar a Turquía, después de que se negara a venderle los cazas F-16. Cabe señalar que el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió que la crisis con Turquía fue causada principalmente por la reticencia de la administración Obama a vender el sistema de misiles Patriot. Dijo que no culpaba a Turquía por comprar el sistema ruso S-400.

Hay una próxima reunión entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente estadounidense, Joe Biden, a finales de este mes en la capital italiana, Roma, al margen de la cumbre del G-20. Se espera que este expediente esté en la mesa de negociaciones para determinar el curso de las relaciones turco-estadounidenses, además del destino del acuerdo.

Turquía sigue queriendo adquirir los cazas F-35 que pagó a EE.UU. y espera volver a su programa de fabricación, que es la primera opción de Turquía, como indicó el portavoz presidencial, Ibrahim Kalin. Si su primera opción no es posible, la segunda opción sería comprar un número de cazas F-16 y recuperar los 1.400 millones de dólares que pagó a Washington, de esta manera, en lugar de esperar a que la cantidad pagada por los cazas F-35 sea transferida de nuevo de EE.UU. a Turquía.

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El objetivo final de Turquía es depender enteramente de las industrias nacionales para satisfacer las necesidades de su ejército, y hay una serie de proyectos que están en pleno desarrollo que están trabajando para ello. Entre esos proyectos está la producción de un caza turco de quinta generación que entrará en servicio dentro de unos años. Sin embargo, el ejército turco necesita modernizar su flota aérea para que su capacidad de defensa no se vea afectada por ninguna debilidad o defecto hasta que reciba los cazas nacionales.

El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ned Price, declinó comentar una pregunta sobre la solicitud de Turquía de comprar cazas F-16, diciendo que no es posible comentar los acuerdos de armas antes de que se presenten al Congreso. Es un hecho conocido que existen lobbies en Estados Unidos, como el lobby armenio y el griego, además del grupo Gulen, que buscan bloquear el acuerdo e impedir que Turquía obtenga esos aviones, presionando a los miembros del Congreso. Sin embargo, la administración estadounidense decidirá, en última instancia, qué lugar ocupa Turquía en su lista de consideraciones, prioridades y su mapa de relaciones exteriores.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 13 de octubre de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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