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Túnez cae en un peligroso abismo

Las fuerzas de seguridad toman medidas de seguridad alrededor del edificio del parlamento mientras los partidarios y los opositores al golpe se reúnen frente al edificio del parlamento después de que el presidente tunecino Kais Saied anunciara a última hora del domingo que ha asumido plenamente la autoridad ejecutiva además de suspender el parlamento en Túnez, Túnez, el 26 de julio de 2021. [Nacer Talel - Agencia Anadolu]

La sociedad tunecina sigue conmocionada por la decisión del presidente Kais Saied de destituir al primer ministro y congelar el Parlamento. Pocos esperaban que el presidente electo utilizara los mecanismos democráticos para revertir la trayectoria democrática que lo llevó al cargo. Sobre todo, no en el país que hasta entonces había sido aclamado como la estrella de las revoluciones de la Primavera Árabe de 2011.

El sistema político tunecino posterior a la revolución se basa en el reparto tripartito del poder entre el jefe de Estado, el presidente del Parlamento y el primer ministro, en el marco de una construcción que pretendía evitar que una de las partes tomara decisiones unilaterales por miedo a que se volviera al sistema presidencialista absoluto liderado por Habib Burguiba y Zine El Abidine Ben Ali.

Lo que ocurrió hace unos días es la abolición de la autoridad del gobierno y del parlamento por parte del presidente, que se otorgó a sí mismo la exclusividad de dirigir el poder ejecutivo.

El artículo 80 de la Constitución ha provocado una gran confusión en los últimos días, ya que es la disposición constitucional utilizada por el presidente para tomar las medidas mencionadas. Este artículo procesal estipula, sin lugar a dudas, que el presidente puede tomar estas medidas en caso de peligro inminente que amenace al país, sin especificar la naturaleza del peligro, lo que lo abre a la interpretación.

El artículo 80 otorga al presidente de la República el derecho a tomar medidas excepcionales tras consultar con el primer ministro y el presidente del parlamento, lo que no ocurrió ya que el presidente Kais Saied no informó a ninguno de los otros dirigentes de sus intenciones.

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Asimismo, este artículo de la Constitución obliga al Presidente de la República a informar al Presidente del Tribunal Constitucional de estas decisiones; Saied se ha negado reiteradamente a sellar la orden de creación de esta institución soberana.

Según los datos preliminares, las medidas adoptadas por el presidente Saied violan el texto explícito de la constitución y constituyen un claro golpe de estado contra ella.

La Constitución tunecina estipula que la Asamblea de Representantes del Pueblo debe permanecer en sesión permanente mientras dure el periodo de excepción, algo que el presidente no ha respetado al suspender los trabajos parlamentarios utilizando la fuerza militar e impidiendo a los diputados entrar en sus locales.

La calle Habib Burgiba permanece en silencio después de que el presidente tunecino Kais Saied anunciara a última hora del domingo que ha asumido plenamente la autoridad ejecutiva además de suspender el parlamento en Túnez, Túnez, el 27 de julio de 2021. [Arif Hüdaverdi Yaman - Agencia Anadolu]

El presidente también se nombró a sí mismo jefe de la Fiscalía, lo que significa que se hizo cargo de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

El presidente Saied ha sobrepasado sus poderes constitucionales y ha involucrado a las instituciones de seguridad y militares en esta aventura política, de forma que muchos analistas han calificado lo sucedido como un golpe de estado contra el último bastión de la democracia en la región árabe y un medio para acabar con el legado de la revolución popular.

No podemos aislar los acontecimientos actuales en Túnez del entorno regional.

Varios actores regionales han llevado a cabo una gran campaña cibernética en las plataformas de las redes sociales con el objetivo de hacer creer que el golpe tiene una base popular. Los mismos partidos engañosos también han financiado campañas para perturbar el parlamento y han dirigido ataques contra los partidos revolucionarios que rechazaron el golpe.

En Túnez, todos los partidos y personalidades nacionales, incluidos los profesores de derecho constitucional, han declarado su oposición a esta peligrosa maniobra, calificándola de golpe de Estado contra la Constitución, la revolución y la vía democrática, con la excepción del Movimiento Popular, que anunció su apoyo al golpe desde el principio.

Sin embargo, es innegable el deterioro de la situación en Túnez a nivel económico, social, político y sanitario, que se ha visto agravado por las repercusiones de la pandemia. Todas las partes han contribuido al deterioro de la situación en Túnez, incluida la Presidencia de la República, que ha obstaculizado la formación de gobierno y el nombramiento de ministros.

La cuestión más acuciante es saber si el golpe de Estado es la solución para poner fin a la crisis o si agravará la situación. ¿No sería mejor organizar un diálogo nacional que responsabilice a las partes implicadas y logre la rendición de cuentas? Si los cargos electos, incluidos los diputados y el presidente de la República, no han cumplido los objetivos fijados para sus cargos, ¿no deberían devolver el poder al pueblo y convocar elecciones anticipadas?

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Hoy en día, son muchos los interrogantes que acechan al pueblo tunecino, que teme que estas medidas sean el preludio de la restauración de la dictadura y que se reproduzca el escenario egipcio. Lejos de las especulaciones, los próximos días darán respuestas a los resultados de la vía política tunecina.

Aparte del empeño por implicar en el juego político a los militares que el pueblo reconoce unánimemente como imparciales e independientes, lo más peligroso de la intentona golpista es el hecho de que se cerrará el capítulo del excepcionalismo tunecino, lo que significa también que la lógica de la democracia, las elecciones y el concepto de cambio por medios pacíficos se borrará del diccionario árabe, y expondrá a la región a todo tipo de posibilidades de las que nadie saldrá ganando.

No hay otra solución en Túnez que la de mantener el diálogo, restaurar las instituciones constitucionales y elaborar una hoja de ruta a la que se comprometan todas las partes para poner fin a la crisis y seguir consolidando la vía democrática.

Ningún equipo puede vencer al otro, ya que la única victoria posible es superar la crisis que aflige al país y consolidar el camino por el bien de la generación del mañana y para que Túnez siga siendo un oasis de democracia en el desierto árabe.

El 28 de julio de 2021 se crea en Ankara, Turquía, un infográfico titulado "La mayoría de los partidos del Parlamento tunecino consideran "inconstitucional" el intento de golpe de Estado del presidente Saied"[ Omar Zaghloul, Irşad Tograk - Agencia Anadolu].

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 29 de julio de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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