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Es un deber oponerse a las exigencias de Israel para la reconstrucción de Gaza

Fotos de niños, que perdieron la vida en los ataques de Israel contra Gaza, se exhiben en los escombros de la casa de la familia Es-Sekka en Khan Yunis, Gaza, el 19 de junio de 2021. [Ashraf Amra - Agencia Anadolu]

La comunidad internacional habla de mecanismos, mientras que Israel se preocupa de explotar la necesidad de reconstruir Gaza para liberar a los israelíes retenidos por Hamás en el enclave. Mientras tanto, los palestinos desplazados se enfrentan a una nueva ronda de privaciones humanitarias, a la vez que se hace más evidente la disociación entre la experiencia de los palestinos desplazados y la política que pretende impedir la reconstrucción.

Apoyándose en la agresión colonial del ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Naftali Bennett no perdió tiempo en promover su agenda descaradamente violenta. El nuevo primer ministro israelí y antiguo líder de los colonos dijo: "No tiene ninguna intención de perjudicar a quienes no se han levantado contra nosotros con violencia, y a quienes están cautivos de una organización terrorista despiadada y violenta". Su intento de convertir el movimiento de resistencia en el problema, en lugar de la brutal ocupación militar de Israel -que precede a Hamás en décadas-, expone la narrativa engañosa en la que son expertos los sionistas.

Con más de 100.000 civiles palestinos desplazados, por no hablar de los asesinados en el último bombardeo de Gaza, las palabras de Bennett habrían sido mejor no pronunciadas, si no fuera porque la comunidad internacional necesita esa retórica para justificar su apoyo a la narrativa de seguridad y "autodefensa" de Israel y, a su vez, la matanza y el desplazamiento de civiles palestinos.

El mes pasado, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, habló de condicionar la reconstrucción de Gaza a la devolución de los prisioneros israelíes detenidos en el territorio. La reciente retórica de Bennett se basa en las declaraciones iniciales de Gantz, diferenciando su táctica de la de Netanyahu que, durante todo su mandato, no logró cumplir esta exigencia. "Ahora es nuestra guardia", declaró Bennett, "y estamos comprometidos con esto".

Trabajadores palestinos recogen los escombros de la torre Al-Jalaa en la ciudad de Gaza el 22 de junio de 2021 [MOHAMMED ABED/AFP via Getty Images].

Con el protagonismo de Israel en la reconstrucción del enclave, que depende de los fondos de los donantes, el proceso está llamado a ser explotador, del mismo modo que cada ofensiva militar israelí ha explotado la voluntad de supervivencia del pueblo palestino. Cientos de palestinos de Gaza han sido desplazados repetidamente como consecuencia de la violencia colonial de Israel, ante la que la comunidad internacional no reacciona ahora más que nunca. La reconstrucción de Gaza es otro juego macabro que pone a prueba la resiliencia palestina, hasta el punto de normalizar la existencia de una franja de tierra bloqueada y densamente poblada que se ha convertido en sinónimo de imágenes de familias fotografiadas con un telón de fondo de casas reducidas a escombros. Esa resistencia palestina se está vinculando a las ramificaciones de la violencia colonial, mientras que el programa de ayuda humanitaria hace un flaco favor a los civiles que no tienen otra opción, al haber sido silenciados políticamente por las privaciones.

La reconstrucción de Gaza debería estar ligada a la destrucción de la brutal ocupación israelí. Las exigencias de Bennett son incoherentes en este contexto. Sólo en la retorcida narrativa de Israel la reconstrucción de Gaza depende de tal irrelevancia. Los palestinos han visto sus hogares destruidos deliberadamente en un espectáculo de poderío militar, al que la comunidad internacional simplemente se ha sentado a observar (y en algunos casos ha apoyado con más armas). Ésta sólo se preocupará de desempeñar un papel de barniz humanitario, dejando a Israel libre para hacer sus demandas sin interferencias.

Además, las amenazas de Bennett sobre más violencia colonial israelí apuntan a un proceso más largo en términos de reconstrucción. La comunidad internacional ha vuelto a fallar a los palestinos. Si no se presiona a Israel para que reconstruya lo que queda después de que sus bombas y misiles hayan hecho lo peor, el ciclo de desplazamientos forzados internos se agravará. Los donantes se encontrarán pagando la reconstrucción de edificios no para que los palestinos los usen, sino para que Israel los destruya cuando determine que es el momento de intensificar aún más el proceso colonial.

LEER: Los niños de Gaza cuentan cómo han sobrevivido al bombardeo israelí

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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MEMO Staff Writer

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