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La búsqueda del sionismo: Sacralizar su impunidad

Una bandera israelí ondea en el asentamiento israelí de Kidmat Zion en las afueras de la aldea palestina de Abu Dis, donde la Ciudad Vieja con su dorada Cúpula de la Roca se ve al fondo, el 18 de agosto de 2008 en Jerusalén Oriental, Palestina [David Silverman/Getty Image]

Esta combinación es peligrosa, ya que cualquier crítica realizada al exterminio físico y político de los palestinos, caerá encima de uno el único argumento que queda en el repertorio al verse, Israel, arrinconado por la legalidad internacional: Antisemitismo

Theodoro Herzl, padre del sionismo político, le dirigió una carta a Cecil Rhodes en 1902, reconocido colonialista por crear un país con su nombre Rhodesia, que decía lo siguiente: ‘’Si se pregunta porque me dirijo a usted, señor Rhodes, es porque mi programa es un plan colonial’’. Finalmente, en el año 1917, el imperio de Gran Bretaña se transformará en el aval del sionismo y su proyecto colonial en Palestina, seducidos por la promesa de Herzl de ser ‘’Un puesto de avanzada de la civilización contra la barbarie’’ que juegue a favor de sus intereses. En la arquitectura de la futura apropiación, se inventaron los mitos de ‘’Palestina era una tierra vacía’’ y que los ‘’judíos eran un pueblo sin tierra’’. Un patrón común de los procesos coloniales es señalar que no existe vida en el territorio al cual llegarán junto con deshumanizar a la población local, desembocando en la Limpieza Étnica ejecutada por Israel en 1948 en su Plan Dalet (D en hebreo), muy bien detallada por historiadores judíos-israelíes, desplazando a más de 800.000 palestinos y destruyendo cerca de 500 aldeas.

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El sionismo, que se funda por europeos, en el primer congreso sionista de Basilea en 1897, ha instalado una homogenización de un territorio étnicamente heterogéneo mediante la expulsión de un grupo en particular, teniendo como objetivo la primacía de una etnia por sobre la otra. En término simple, racismo. Ha forzado el transito del crisol plural que fue Palestina, al exclusivismo étnico. Esto se ha materializado mediante la demolición de viviendas, la colonización de territorio y los millones de refugiados palestinos que anhelan volver a su patria, pero que son impedidos por Israel. ¿Limpieza étnica? Tal como dijo David Ben Gurion, alabado líder sionista: ‘’Soy partidario del traslado forzoso, no veo nada inmoral en el‘’.

A contrapelo del sionismo, se encuentra la religión judía, cuyo origen y data se encuentran muy distantes de Basilea y de 1897. Religión que palestinos y árabes practicaban en la región, al igual que el cristianismo y el islam. Por ende, no es posible equiparar un movimiento político supremacista como el sionismo, con una religión.

Esta combinación es peligrosa, ya que cualquier crítica realizada al exterminio físico y político de los palestinos, caerá encima de uno el único argumento que queda en el repertorio al verse, Israel, arrinconado por la legalidad internacional: Antisemitismo. Esto conduce a una sacralización de la impunidad.

El sionismo, utilizando el verdadero sufrimiento y dolor de muchos judíos que esperan que nunca más en la historia se vuelvan a cometer dichas atrocidades, han legitimado sus actos. ¿Los miles de judíos que alzan la voz por los derechos humanos del pueblo palestino, también son antisemitas?

Muchos olvidan que los palestinos y palestinas también son semitas, autóctonos de la región, no viajaron de ningún otro lugar a Palestina, a diferencia de varios líderes del movimiento sionista provenientes de Europa, que maquillaron sus nombres y apellidos para adecuarlos al hebreo. Golda Mabovich, nacida en Ucrania, paso a llamarse Golda Meir en 1956 cuando la nombraron ministra de relaciones exteriores. David Green, paso a llamarse David Ben Gurion. Ariel Scheinermann paso a llamarse Ariel Sharon.

¡El mundo al revés!: Las voces que defienden a los habitantes semitas de Palestina ante un movimiento político colonial europeo que los expulsa y los extermina, son llamados antisemitas. Pedir que se respete el derecho internacional esta prohibido a ojos de algunos.

El judaísmo se puede profesar en cada rincón del mundo, a diferencia del sionismo que se practica directamente contra los palestinos.

La distinción es clara, antisionista y antisemita. La primera una obligación, la segunda una prohibición.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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