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¿Qué hay detrás del cambio de postura de Qatar hacia Israel? (Parte 1)

Palestinos sostienen banderas y pancartas durante una manifestación en apoyo de Qatar, en Gaza el 9 de junio de 2017 [Ali Jadallah / Anadolu Agency]

Durante el año pasado, el pequeño Estado de Qatar se ha acercado cada vez más a  pro-Israel . Las cosas están tan mal que, el año pasado, Qatar donó un cuarto de millón de dólares a algunas  organizaciones sionistas y anti-Palestina de Estados Unidos, incluida la Organización Sionista de América, cuyo presidente, Morton Klein, calumnió abiertamente este mes a los palestinos con términos racistas como “asquerosos árabes”.

Una política pro-israelí es algo extraño para el pequeño emirato rico en petróleo. Qatar cuenta con el control de enormes cantidades de gas natural, lo que garantiza una libertad económica virtualmente ilimitada. Según la empresa estatal Qatargas, Doha posee las terceras reservas de gas natural más grandes  del mundo, detrás de Rusia e Irán.

Es esta gran riqueza la que permite a la mayoría de los ciudadanos del emirato vivir con relativa prosperidad, a diferencia de su fuerza de trabajo manual, la mayoría de la cual viene contratada desde países más pobres. El gas licuado de petróleo también es el combustible que financia el canal por satélite de TV Al Jazeera. Aunque ya no es tan influyente en la región como antes, aún es un medio importante, y sus programas cuentan con millones de espectadores en el mundo árabe y más allá, gracias al canal Al Jazeera English¸ inaugurado en 2006.

Aunque muchos de los primeros talentos de Al Jazeera English eran antiguos difusores y periodistas de la BBC, su cobertura del tema de Palestina ha sido muy diferente a la de la afinidad casi instintiva de BBC por Israel. Al Jazeera English ha sido mucho más crítica – y, por lo tanto, más realista – en su cobertura de los crímenes de guerra y el racismo de Israel en Palestina, por no hablar del canal original en árabe de Al Jazeera.

Leer: La guerra mediática entre Arabia Saudí y Qatar

    Uno de los factores detrás de esto es que ambos canales cuentan con mucho talento palestino tanto delante como detrás de las cámaras. A menudo se dice que los palestinos son, per cápita, las personas más educadas y formadas del mundo árabe, y existe una larga tradición de organizaciones mediáticas pan-árabes que se benefician de los muchos talentos de la diáspora palestina.

A lo largo de los años, la política exterior de Qatar respecto a Israel ha supuesto una extraña mezcla, esencialmente, al intentar jugar con ambas partes. Aunque el Estado no tiene relaciones diplomáticas formales con Israel, en ocasiones ha abierto conexiones secretas y entre bastidores, incluidos lazos comerciales.

Por otra parte, el Estado también ha albergado a algunos líderes exiliados de organizaciones políticas y de resistencia palestinas, incluida Hamás. Pero el año pasado algo cambió, desembocando en el acercamiento de Qatar a Israel.

Ese algo fue el bloqueo impuesto por Arabia Saudí y Emiratos Árabes sobre su pequeño vecino, el cual, según los informes, le ha costado a Qatar decenas de millones de dólares desde su imposición. Aunque, de forma poco convincente, el gobierno de Trump ha intentado presentarse como un mediador entre el bando saudí/emiratí y los qataríes, la clara afinidad del presidente de los Estados Unidos con los tiranos saudíes poco antes del bloqueo, y su postura favorable a esta medida – junto a la dictadura egipcia – para señalar a Qatar como el patrocinador regional del terrorismo, dieron una clara luz verde al bloqueo.

Por supuesto, la ironía es que, en realidad, no hay un mayor patrocinador regional de grupos extremistas como el “Estado Islámico” y Al-Qaeda que Arabia Saudí. Por lo tanto, el apoyo de Trump se trataba más bien de cínicos intereses propios; los intereses de Trump y de su yerno, Jared Kushner, para ser exactos. Supuestamente, este último intentó – aunque fracasó – obtener un préstamo de 50.000 millones de dólares por parte de Qatar poco antes de que se impusiera el bloqueo. Fue Kushner quien, según varios informes, empujó entonces a Trump a adoptar una política extrema contra el gobierno en Doha.

Independientemente de esto, el bloqueo tuvo importantes consecuencias en el país, especialmente en sus relaciones con Israel. Desde junio del año pasado, Qatar ha enviado a un ejército de miembros de lobbies a Washington DC, gastando millones de dólares en consultoría y otros cargos. Reuters informó de que la suma total llegaba a 24 millones de dólares tan sólo en tasas de lobby, casi tanto como los 25 millones de dólares que gastó en aquel momento Arabia Saudí en campañas de relaciones públicas.

Parte de estos esfuerzos han supuesto el apoyo de Qatar a algunos de los grupos anti-Palestina más extremistas de EEUU. Claramente, los qataríes ven – no sin razón – que un cambio en sus políticas respecto a Israel es una forma de complacer a Trump. Sin duda, su razonamiento es que esto podría ayudar a persuadir a Washington para que retire sus políticas contra Qatar.

Con Sheldon Adelson como uno de los mayores donantes de Trump, es fácil ver por qué. El multimillonario de casino de extrema derecha y sionista es también es uno de los principales donantes de América a organizaciones anti-palestinas, financiando a grupos como el Proyecto Israel, Birthright Israel y el club de los “Amigos de las Fuerzas de Defensa Israelíes”.

Leer: La crisis de Qatar ha afectado a la política, pero también ha generado oportunidades

    Continuará en la Parte 2.

    Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Asa Winstanley

Editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004