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La historia tras los mensajes de vídeo de Netanyahu para Irán

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu [Abdülhamid Hoşbaş/Anadolu Agency]

 Han pasado unos años desde que el primer ministro israelí decidió “hablar directamente” con los iraníes. Desde cuando se entrevistó con la BBC-Farsi en 2013 y dijo cómo quiere que los jóvenes iraníes se pongan los vaqueros – lo que llevó a que los iraníes se burlaran de sus palabras en Twitter – a sus últimos mensajes sobre cómo los iraníes son manipulados por su gobierno porque, según Netanyahu, son pobres y desgraciados en Irán, pero se hacen ricos y exitosos cuando se van.

Esto parece haberse convertido en una estrategia de Netanyahu: reforzar una identidad iraní y venderla como algo distinto de la del gobierno, tratando de debilitar al establishment actual, pretendiendo hacer creer que es por el bien de los iraníes. Cree que está funcionando, dado que sigue haciendo vídeos. En ellos, busca la atención del pueblo iraní. Incluso parece que dedica su tiempo libre a leer acerca de Irán.

Básicamente, el mensaje de estos vídeos es: “Los iraníes sois buenos; tenéis una civilización antigua; erais mejores, podéis ser mejores, merecéis algo mejor.” Hay que admitir que es un método inteligente de persuasión: históricamente, los iraníes siempre se han enfrentado a su gobierno (normalmente, una resistencia bienintencionada que, sin embargo, puede crearse sobre bases idealistas y poco realistas). Además, la vida en Irán no ha mejorado con las últimas inestabilidades financieras, resultado de las políticas de Trump. Los iraníes – particularmente la oposición iraní en el interior– creen que, como país, pueden ser mejores, y no se definen por la violencia ni se asocian o se sienten representados por las actuales olas de violencia perpetradas en la región. Así que, ¿qué mejor que darles una charla motivacional sobre las premisas con las que están de acuerdo para influenciarlos?

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Sin embargo, debemos distanciarnos para identificar las verdaderas razones de esta falsa amistad de Netanyahu con el pueblo iraní. Los vídeos son solo uno de los ángulos de un esfuerzo pentagonal. En otro ángulo se encuentra el mensaje televisado de Netanyahu de que “Irán miente sobre su acuerdo nuclear” para animar al gobierno de Trump a retirarse del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), el acuerdo nuclear de las potencias occidentales con Teherán, alcanzado en 2015. En otro ángulo, encontramos cómo Netanyahu se alía con Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos para presionar sobre el acuerdo nuclear iraní – un acuerdo creado por una rama del gobierno iraní, la ejecutiva, cuyo líder es elegido por el pueblo. Pero existe una contradicción. El JCPOA, por lo tanto, se presentó como un proyecto verdaderamente democrático por parte de Irán. Fue propuesto por un gobierno elegido por los iraníes y se basa en el diálogo, la alianza, la transparencia y la colaboración mutua. Por encima de todo, su implementación beneficiaba a la economía iraní y, consecuentemente, a su pueblo. Entonces, ¿por qué privar a una gran nación con una gran civilización de su prosperidad democrática y económica mientras inunda al pueblo iraní con mensajes en vídeo hablando de que conforman una gran nación que se merece algo mejor?

En el mismo ángulo, encontramos las condiciones expuestas por el secretario de Estado de EE.UU. Mike Pompeo como resultado de las negociaciones de las tres naciones antes mencionadas (Emiratos, Arabia Saudí e Israel), una lista de 12 puntos de demandas de Irán. No hay que ser analista político para descubrir inmediatamente que las condiciones están creadas para complacer a Israel y a otros grupos de presión contra el JCPOA. Esta lista podría haber tenido fácilmente un punto trece que mencionara demandas en favor de los derechos humanos en Irán. Al fin y al cabo, no existe una lista con límite de palabras de las demandas exigidas por Estados Unidos. El hecho de que no se mencione al pueblo iraní demuestra que nunca tuvieron la intención de ayudarle. Es obvio que, incluso aunque incluyera alguna mención, se debe dudar de su sinceridad. Afrontémoslo: Pompeo nunca pediría “acabar” con el gobierno birmano por sus violaciones contra los derechos humanos.

No acaba ahí. En otro ángulo de su esfuerzo pentagonal, vemos a Netanyahu aliándose con Giulliani y Bolton para continuar fortaleciendo la retórica de los pasados gloriosos para pedir un cambio de régimen en Irán. Giulliani y Bolton se alían después con los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), odiados por los iraníes debido a sus atroces actividades terroristas en Irán.

Sí, los vídeos de Netanyahu podrían captar la atención de ciertos grupos de iraníes que no ven más allá de los vídeos y del pentágono; quienes ven en su identidad iraní una necesidad de purificarse en base a su raza aria y no árabe; quienes – debido a una falta de alfabetización mediática – no son conscientes del interés que tienen otros gobiernos en provocar inestabilidad en Irán; y quienes son anti religiosos (en sus palabras, anti Mullah, anti islam, olvidando que la religión institucionalizada y el gobierno religioso se extienden mucho más allá en la historia del islam en Irán). Dicho de otra forma, quienes no ven lo complicado del mundo podrían encontrar atractivos estos vídeos.

La política de Netanyahu para inflar ideas populistas que glorifican a los iraníes pretende asegurar que el pueblo iraní considere “bienintencionados” los demás esfuerzos de su pentágono.

Leer: Por qué el proyecto de la “OTAN Árabe” de Trump no frenará a Irán

Esta es la verdadera intención de estos vídeos. De nuevo, podría considerarse una estrategia inteligente por parte del primer ministro israelí. Dado que la agitación social está siendo provocada por EEUU (mediante guerras monetarias), generar un debilitamiento adicional de la credibilidad del gobierno de este modo puede parecer productivo.

Pero ahí es donde Netanyahu se equivoca. En la lista de libros que se está leyendo sobre Irán, él y los demás grupos de presión tienen que incluir referencias que también describan cómo los iraníes valoran su tendencia a la unidad nacional y dejar atrás sus diferencias (su eurocentrismo, su amor por Occidente, sus diferencias religiosas, su religiosidad, sus procedencias, su descontento con el gobierno, su “ariedad”, su aventura con Hollywood, etc.) en momentos difíciles.

Este es el (segundo) problema para el primer ministro israelí – si la injusticia es cometida por una potencia extranjera, el nivel de unidad de los iraníes se triplica. La razón es simple, pero antigua y está históricamente interiorizada. La clave para la supervivencia iraní ha sido el no rendirse ante una potencia extranjera. Aunque no ha sido siempre el caso, esto no se trata de no haberse rendido. Pero la idea tiene un peso histórico y normativo que a menudo supera las divisiones y diferencias. Netanyahu necesita leer sobre las historias/leyendas de mujeres y hombres que dieron lo mejor de sí mismos para proteger al territorio iraní de invasores extranjeros. Los viejos hábitos tardan en morir.

En este sentido, recomiendo al primer ministro israelí que lean los tweets diarios de los iraníes para ver cómo se están tomando su opinión (#StopMeddlingInIran). Quizá revisando los hashtags de hoy en día (no los retweets masivos generados por bots) deberían aparecer en su lista de lectura, para que se informe de cómo los iraníes están acostumbrados a recordarse los unos a los otros que han sobrevivido a la tiranía y a la opresión perseverando durante siglos, no con la fetichización de delegar sus problemas a otras naciones o buscando ayuda en el exterior.

Leer esto tweets muestra la ineficacia de impulsar ideas populistas en la audiencia iraní. Tarde o temprano, los iraníes despertarán frente al fenómeno de su resistencia siendo utilizada y saboteada por gobiernos extranjeros para cumplir sus propios intereses. Sin embargo, en el lado positivo, Netanyahu y la administración del gobierno de Trump no hacen más que acelerar el despertar de esta consciencia.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autora y no refleja necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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