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Rivalidad entre Estados Unidos y Rusia en el este de Siria

Un avión del régimen sirio descarga sus misiles sobre la ciudad de Deir al-Zohr el 20 de agosto de 2017 [Ammar Al-Bushy/Anadolu Agency]

La rivalidad entre Estados Unidos y Rusia respecto al legado del Daesh en el este de Siria es más intensa que nunca, especialmente en Deir Ez-Zor. Mientras EEUU llevó a cabo violentos ataques aéreos en la ciudad de Raqqa el 6 de junio, respaldados en el terreno por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), mayoritariamente formadas por kurdos; los rusos atacaron con aún más violencia con aviones y misiles en Deir Ez-Zor, respaldados por las fuerzas del régimen sirio y las milicias chiíes.  

No hay duda de que la coincidencia del ataque americano en Raqqa con el ataque ruso en Deir Ez-Zor revela el acuerdo entre ambos bandos, como señala David Ignatius en un artículo publicado el 4 de julio en el Washington Post. En él, contó: “El Éufrates marca la línea marcan del “fin del conflicto” entre el régimen sirio, respaldado por Rusia, al oeste del río; y las FDS, respaldadas por EEUU y lideradas por kurdos, al este. En las últimas semanas, las dos potencias negociaron un ajuste útil de esta línea. El acuerdo entre Estados Unidos y Rusia en esta zona es una señal prometedora. Permite que Estados Unidos y sus aliados ocupen la capital del Estado Islámico, Raqqa, mientras que Rusia y el régimen sirio se quedarían con la ciudad de Deir Al-Zour, al sureste”.

Según Fabrice Balanche, del Instituto de Washington para la Política del Próximo Oriente, la actual situación militar confirma la existencia de este acuerdo entre EEUU y Rusia. Sin duda, este acuerdo desagrada al régimen sirio, ya que pretende recuperar el control en la ribera sur del Éufrates, la presa de Al-Thawra Dam y Raqqa, una vez la ciudad sea liberada por las Fuerzas Democráticas Sirias. Sin embargo, si el régimen quiere volver a imponerse en Deir Ez-Zor, necesitará el apoyo aéreo de Rusia y, por lo tanto, tendrá que someterse a la voluntad de Moscú. En una acción que demuestra la clara voluntad de Rusia de ser un aliado serio de Estados Unidos en Siria, el Kremlin no respondió estrictamente al ataque estadounidense contra un avión sirio que amenazaba a las Fuerzas Democráticas Sirias el 18 de junio en Raqqa.

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En este contexto, parece que el acuerdo estadounidense-ruso involucra a varios conflictos detallados, según el comentarista político de Nezavismaya Gazeta, Vladimir Mokhin. Esto se debe a que los conflictos entre Damasco y la alianza internacional dirigida por Washington han comenzado a intensificarse, a medida que las fuerzas del gobierno sirio avanzan en tres direcciones estratégicas hacia Deir Ez-Zor, la ciudad rodeada de campos petrolíferos, que se ha convertido en el objetivo principal de las fuerzas de Al-Assad y las fuerzas aéreas rusas. Las Fuerzas Democráticas Sirias, mayoritariamente formadas por kurdos, ya anunciaron que se produciría un ataque en Deir Ez-Zor, al mismo tiempo que la operación para liberar Raqqa.

Por lo tanto, los kurdos – respaldados por EEUU – pretenden tomar el control de áreas ricas en petróleo y gas, y, según ellos, las unidades de las Fuerzas Democráticas Sirias avanzaran desde Al-Hasaka, y su primer objetivo será la ciudad de Mayadin, en la orilla derecha del río Éufrates. Sin embargo, este plan cuenta con varias contradicciones; primero, el acuerdo no declarado entre EEUU y Rusia que estipula que las fuerzas de alianza y las FDS llevarán a cabo operaciones militares en las zonas al este del Éufrates.

Segundo, la implementación de estos planes dificultaría el avance de las fuerzas estatales, lo que llevaría a enfrentamientos con las unidades de las FDS, al igual que sucedió cuando Washington, con la ayuda de los kurdos, quiso establecer puestos en el aeropuerto de Al-Taqba para atacar en la orilla derecha del Éufrates. En aquel momento, un avión americano derribó a un jet Sukhoi-22 sirio bajo el pretexto de que estaba atacando a los puestos de las Fuerzas Democráticas Sirias. Cuando se resolvió el problema con un acuerdo entre estadounidenses y rusos, las fuerzas del régimen sirio, respaldadas por los aviones militares rusos, comenzaron a ancar hacia el sureste, incluyendo la orilla occidental del Éufrates.

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A pesar de la insistencia de Trump en expandir la estrategia de su predecesor Obama de enfrentarse tanto a Irán como al Daesh para limitar las actividades expansionistas de Irán en la región, este enfoque cuenta con varios defectos claros. También pone a los planes de EEUU en Siria frente a un serio dilema que podría provocar un enfrentamiento directo entre Washington y fuerzas pro-régimen en la frontera sirio-iraquí. Eso, si Teherán persiste en establecer un pasaje desde Irán a Líbano, que pone en evidencia las limitadas opciones de Trump. Destacar la necesidad de derrotar al Daesh de inmediato no permite que se encuentre una alternativa efectiva para las milicias kurdas, que son fuerzas a las que no les incumbe la batalla de Deir Ez-Zor. También pondría a Ankara y Washington en bandos distintos en el gran escenario geoestratégico de la zona, un riesgo que amenaza con detener la operación de liberación en el este de Siria y pone a Washington en conflicto directo con Teherán y las fuerzas del régimen sirio.

La carrera militar hacia Deir Ez-Zor está en marcha sin contexto político. A medida que el ejército sirio se acerca a recuperar Deir Ez-Zor y a la posibilidad de expulsar al Daesh hacia Al-Bukamal, las fuerzas estadounidenses no tienen la suficiente potencia como para enfrentarse al Daesh y alcanzar Deir Ez-Zor antes de que lleguen las fuerzas del régimen sirio, que, con el apoyo de Rusia e Irán, comenzaron una campaña coordinada en enero de 2017 de continuos bombardeos en contra los frentes del Daesh. Existe una campaña militar contra muchos ejes, empezando por el eje noroeste en los suburbios suroeste de Raqqa, el eje oeste en el suburbio oriental de Homs, el eje suroeste en el suburbio suroeste en el suburbio suroeste de Homs, el eje este tras la frontera iraquí, y el eje final, dentro de las zonas controladas por el régimen en Deir Ez-Zor, especialmente el área del aeropuerto. Desde marzo de 2017, el ejército sirio y sus aliados han avanzado hacia el este, aprovechándose de la retirada del Daesh de las zonas circundanets a Palmira (conocida como Tadmur en árabe), y, a principios de junio, las fuerzas del régimen y sus aliados alcanzaron la frontera sirio-iraquí.

La división de la influencia entre Estados Unidos y Rusia al este de Siria se ha vuelto más complicada a medida que se acercan a la frontera iraquí. Las líneas rojas americanas han surgido respecto a la naturaleza de la influencia en estas zonas, después de que la alianza insistiera en prohibir que llegase un convoy del Daesh, tras el acuerdo de Juruoud Arsal con Hezbollah, que estipula que los aviones de la alianza no pueden abandonar la zona. Intensificó sus ataques al producirlos en Al-Bukamal. Por lo tanto, el plan estadounidense pretende expulsar al Daesh y evitar que Irán establezca un pasaje hacia el Mediterráneo. Sin embargo, el plan carece de la capacidad para ser implementado en el terreno, ya que se basa en un escenario complicado basado en el apoyo estadounidense a un ataque por parte de las fuerzas aliadas árabes y de las Fuerzas Democráticas Sirias en Deir Ez-Zor y en el control del banco norte del Éufrates para avanzar hacia Mayadin. A esto seguiría el cruce del río y la llegada a Al-Bukamal, antes de tomar el área de la frontera iraquí y del otro lado de la frontera, lo que hará que el ejército iraquí, y no las milicias chíitas, eliminen al Daesh.

Hay quien duda sobre la capacidad de EEUU de llevar a cabo este plan, ya que el número de fuerzas aliadas árabes respaldadas por Estados Unidos es escaso, ya que los Leones del Ejército Este, el Ejército del Comando Revolucionario y la Brigada de Liberación de Deir Ez-Zor no suman más de unos 2.000 soldados. Esto se hizo evidente el 29 de junio de 2016, cuando fracasaron estrepitosamente en su intento de controlar Al-Bukamel. Es más, cuando estas fuerzas avanzaron hacia Al-Bukamel desde Al-Tanf en la primavera de 2017, fueron detenidos por un ataque sorpresa de las milicias chíitas.

A pesar de los muchos obstáculos del plan estadounidense y la paciente estrategia Rusia, Estados Unidos limitó sus opciones el 9 de septiembre al llevar a cabo su plan, ya que el consejo militar de Deir Ez-Zor, bajo el ala de las FDS, anunció el inicio de la Operación Isla de la Tormenta para liberar las zonas al este del Éufrates y el suburbio este de Deir Ez-Zor del control del Daesh. Este consejo se conformó con varias facciones militares el 19 de marzo y, según su declaración fundacional, consiste de las siguientes facciones: el Frente Levante, la División Sultán Murad, las Brigadas de Al-Qa’qa’, las Brigadas de Ghuraba, las Brigadas de Ali Matar, la Brigada de Mártires del Éufrates, las Brigadas de Muhajireen il Allah y las Brigadas de Farouq.

En este contexto, la alianza internacional de Washington recibió el comunicado del ataque y dijo que sus fuerzas apoyarían a la alianza ara-siria, un nombre utilizado por el gobierno americano para referirse a las facciones árabes de las FDS, cuya mayoría la forman soldados kurdos. El comunicado de la alianza internacional dictó que respaldaría a estas fuerzas en su ataque en el Valle de Khabur, proporcionando equipamiento, entrenamiento, reconocimiento y apoyo logístico a los soldados.

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En resumen, Estados Unidos está en una carrera con Rusia respecto al legado que dejará el Daesh al este de Siria y las zonas fronterizas al oeste de Irak. Mientras que Rusia adopta una estrategia paciente, dependiente de las fuerzas del régimen sirio y las milicias chiíes de Irán; EEUU carece de una estrategia fuerte y cohesiva, dada la falta de fuerzas aliadas sunníes potentes en el terreno. Mientras tanto, las efectivas fuerzas kurdas dudan respecto a las promesas de Estados Unidos, sobre todo después de que abandonara su apoyo a la oposición moderada en Siria. Por lo tanto, el Partido de Unión Democrática, junto a las fuerzas de ocupación árabe sirias, dudarán antes de seguir ciegamente la estrategia americana en el este de Siria sin la presencia de garantías reales, incluido el establecimiento de una base militar americana permanente y el despliegue de decenas de miles de tropas en el terreno. Esto no está entre los planes actuales de EEUU, pero, al igual que cambiaron su estrategia en Afganistán, los americanos se verán obligados a cambiarla en Siria e Irak.

Este artículo apareció originalmente en la revista Arabi21 el 10 de septiembre de 2017

 

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Hassn Abu Haniyeh es un investigador jordano