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La rebelión siria entra en su recta final

El ascenso yihadista en la provincia de Idlib y el fin de Ahrar Al-Sham coincide con el colapso más amplio de los grupos rebeldes en el sur y alrededores de Damasco. En conjunto, estos acontecimientos significan el fin de una oposición armada creíble al gobierno sirio.
Un rebelde sirio en Alepo.

Los creíbles informes centrados en el colapso de la organización anti-Asad Ahrar Al-Sham (“Libertadores del país de Sem”) en el noroeste de Siria apuntan hacia un importante cambio en la revolución siria, que dura ya seis años. El grupo fue ampliamente considerado como el elemento no-yihadista más grande y potente de la rebelión siria. Por definición, por lo tanto, su colapso es un indicador clave de la dominación yihadista en esa parte de Siria.

El término “yihadista” en este contexto se refiere a grupos cuya perspectiva es internacionalista o cuyas actividades no se centran únicamente en cambiar el sistema gobernante en Siria. Mientras Ahrar Al-Sham es ampliamente considerado como un grupo salafista, éste no tiene vínculos orgánicos consistentes o institucionalizados con organizaciones terroristas internacionales. Por el contrario, Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), que ha desplazado a Ahrar Al-Sham en la provincia de Idlib, tiene fuertes vínculos ideológicos y organizacionales con Al-Qaeda.

El ascenso yihadista en la provincia de Idlib y el fin de Ahrar Al-Sham coincide con el colapso más amplio de los grupos rebeldes en el sur y alrededores de Damasco. En conjunto, estos acontecimientos significan el fin de una oposición armada creíble al gobierno sirio.

Más importante aún, estos desarrollos están generando cambios a nivel geopolítico. Mientras que la mayor cooperación rusa y estadounidense en Siria lleva en marcha meses y es anterior al colapso de Ahrar Al-Sham, el ascenso de los yihadistas en Idlib es probable que consiga la aprobación tácita por parte de Estados Unidos de un ataque liderado por Rusia en la provincia. Turquía e Irán también parecen estar avanzando hacia una cooperación seria.

Miembros de grupos opositores atacan bases del régimen de Assad situadas en una colina en la frontera entre Latakia e Idlib en Siria el 10 de octubre de 2016 [Beha El Halebi / Agencia Anadolu]

El próximo ataque contra Idlib

No es sorprendente que la toma de la provincia de Idlib por el HTS, antes conocido como Frente al-Nusra, haya provocado especulaciones sobre la creciente probabilidad de un asalto a la provincia dirigido por Rusia. Después de todo, HTS (a pesar de que lo niegue) está vinculada orgánicamente a Al-Qaeda y, en consecuencia, está incluida en la lista negra como grupo terrorista por gran parte de la comunidad internacional.

El colapso de Ahrar Al-Sham y de otros grupos aliados disminuye la sensibilidad de EE.UU. ante un ataque masivo militar en Idlib coordinado por Rusia, similar a la operación para retomar Alepo oriental a finales del año pasado. La caída de Idlib tendría un significado simbólico profundo en la medida en que la provincia es el último gran reducto de las fuerzas anti-Assad.

Dejando de lado el simbolismo, el cambio real ya ha tenido lugar, como lo demuestra el colapso de los grupos rebeldes a través de los campos de batalla sirios. En el sur, a pesar de una nueva ofensiva rebelde en la provincia de Suwayda, el Ejército Árabe Sirio (SAA) y sus aliados están tomando la ofensiva y están listos para retomar toda la frontera con Jordania.

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Mientras tanto, alrededor de Damasco, una serie de zonas de desescalada del conflicto han consolidado un patrón anterior de colapso y retroceso de los rebeldes. Sin embargo, en aparente violación de los acuerdos para el cese del conflicto patrocinados por Rusia, el ejército sirio ha vuelto a la ofensiva en las zonas al este de Damasco con miras a volver a tomar el distrito de Jobar y la ciudad de Ain Tarma. Una vez que caiga Jobar, se espera que el Ejército Árabe Sirio presione mediante su traslado a Ghouta Oriental. La caída de este último significaría el final definitivo de la rebelión en la región de Damasco. 

Sobre la base de la trayectoria actual, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados estarán en posición de lanzar una gran ofensiva contra Idlib posiblemente tan pronto como a finales de este año. Si bien es probable que la ofensiva contra Idlib sea el último compromiso militar importante del conflicto sirio (al menos en términos del conflicto entre el régimen y los rebeldes no kurdos y no Daesh), también es probable que sea una de las más feroces y costosas. Para ello, la ofensiva requerirá una dirección clara de Rusia y, por extensión, un grado de aquiescencia de Estados Unidos.

Desplazamientos geopolíticos

Como era de esperar, el final del conflicto sirio está intensificando la participación internacional, reequilibrando las rivalidades y la cooperación e incluso introduciendo nuevos jugadores en el escenario. Por ejemplo, Egipto parece estar desempeñando un papel activo en la resolución de conflictos, como lo demuestra su presunto papel en la negociación de acuerdos para el cese del conflicto en Ghouta Oriental y en los barrios del norte de Homs.

Más importante aún, es probable que el nuevo espíritu de cooperación entre Irán y Turquía dé forma al escenario postconflicto en las regiones septentrionales de Siria. Anteriormente en desacuerdo sobre Siria, la visita a Turquía del Jefe de Gabinete de las Fuerzas Armadas Iraníes, el General de División Mohammad Bagheri, es un signo claro de un cambio significativo en el enfoque de los dos estados sobre algunos aspectos del conflicto sirio. Se especula que esta visita se centró en la elaboración de una estrategia común para contener las ambiciones de los grupos kurdos sirios y, más ampliamente, el irredentismo kurdo en toda la región. De particular importancia es un posible acuerdo de contrapartida por el que Irán persuadiría a su aliado en Damasco de moverse contra los rebeldes de las YPG alineados con Estados Unidos en el norte, mientras que Turquía aplica presión a los kurdos iraquíes para que detengan su idea de un referéndum de independencia.

Un conflicto entre el ejército regular sirio y las YPG es una posibilidad distinta una vez que Daesh sea derrotado en el este de Siria. El potencial de conflicto se incrementa por el hecho de que hay dos grandes ofensivas diferenciadas contra el territorio de Daesh en el este, una encabezada por las Fuerzas Democráticas Sirias de YPG en Raqqa y una operación más grande en la provincia de Deir az-Zor liderada por el SAA y sus aliados.

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Una vez que Idlib sea retomado del HTS, es probable que el foco del conflicto sirio se mueva hacia el futuro del YPG y el considerable territorio que está bajo su control. Se necesitará el peso diplomático combinado y las habilidades de Turquía, Irán, Estados Unidos y Rusia para contener la dinámica centrífuga que fluye de un conflicto Ejército sirio-YPG.

 

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