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La petición de un comisario de la ONU debería bastar para referirse a Israel como un Estado de ocupación colonial

Imagen de un asentamiento judío en Cisjordania [ Mahfouz Abu Turk/Apaimages]

La ONU se está convirtiendo rápidamente en un patio de recreo para las payasadas intolerables de Israel. La organización internacional ha normalizado el colonialismo de asentamientos y la consiguiente violencia, y ha dejado a los palestinos con una visibilidad comprometida debido a su colaboración con Israel. Ahora, se enfrenta a otra demanda hecha por la viceministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Hotovely, que quiere que la ONU deje de referirse a la “ocupación” de Israel y se abstenga de usar el “vocabulario propagandístico palestino”. 

La semana pasada, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió que se ponga fin a la ocupación militar de Palestina que comenzó en 1967 y que ha entrado en su 50º aniversario. La objeción de Hotovely se basa en la narrativa israelí de que “liberó” la tierra que ahora ocupa. Esta premisa es una aberración, dado que la realidad es que entidad colonial se impuso a la fuerza sobre esos territorios , a los que desplazó a una población importada sobre las tierras de los nativos palestinos.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.

La demanda de Hotovely arroja luz sobre las percepciones y la normalización del colonialismo. Si se permitiera a la historia un espacio en la actual agenda política, es posible que Israel se hubiera opuesto al colonialismo en lugar de a la ocupación. Sin embargo, a través de la propia ONU, la historia de Palestina ha sufrido una distorsión para allanar el camino para su fragmentación y, como resultado, ofrecerá un nicho para las manifestaciones de la colonización inicial como consecuencias no relacionadas. Esta visibilidad parcial, sin embargo, también está molestando a Israel ahora, aunque no para cualquier preferencia con respecto a la terminología exacta. Israel está tras una normalización completa e irreversible de su presencia y acciones ilegales, algo que la ONU ha concedido a través de la mera aceptación de la ocupación de Israel sobre los territorios palestinos, pero que aún está marcada por referencias que indican flagrantes violaciones del derecho internacional.

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La visibilidad asignada a la ocupación militar de Israel, aunque claramente desfavorable para Israel, también perjudica a los palestinos en términos de historia, memoria y legitimidad. Ha permitido un enfoque esporádico en violaciones específicas que no se analizan dentro del contexto colonial y ha marginado así a los palestinos en la zona humanitaria disociada, en la que el compromiso temporal tiene prioridad sobre el desprecio de Israel por sus derechos humanos, civiles y legales. Tan grave es la situación, que el uso de la palabra “ocupación” puede de hecho ser declarado un día obsoleto e incluso ilegal, aunque no dentro del plazo inmediato dictado por Hotovely. No se puede olvidar el hecho de que la combinación de las violaciones de Israel está orientada al completo desplazamiento y exterminio de la población indígena. Si Israel se normaliza aún más y el proyecto colonial se completa, la necesidad de referencia de la ONU será, con toda probabilidad, obsoleta, y la complicidad en nombre de la organización estará sellada.

Tal y cómo están las cosas en estos momentos, es una lástima que la ONU carezca de la voluntad política y del valor moral para desafiar a Israel en la exactitud de la terminología. Una aceptación hipotética de tal demanda dejaría una opción única y más precisa; la de referirse constantemente a Israel como un Estado ocupante-colonial. Esto disiparía la idea errónea de que la ocupación militar es la única responsable de la situación de los palestinos hoy en día, busca la rendición de cuentas por los crímenes cometidos por paramilitares sionistas durante la Nakba de 1948 y reconoce que la usurpación de Palestina comenzó antes con los primeros asentamientos coloniales durante la era pre-Nakba, allanando el camino para la expansión actual, aparentemente ilimitada, de Israel. Además, buscaría la descolonización en lugar de perseguir la imposición de dos Estados que no es otra cosa que un eufemismo bajo el cual se permite a Israel colonizar Palestina y asesinar y desplazar a su pueblo. Mientras que la ONU no siga, lingüísticamente, la petición de Hotovely, también se abstendrá de referirse a Israel como un Estado ocupante-colonial para salvaguardar su propia complicidad aclarándose para que lo vean todos.

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MEMO Staff Writer