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Nueva crisis en la relación entre Turquía e Israel

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pronuncia un discurso en Ankara, el 9 de abril de 2018 [Murat Cetinmuhurdar/Anadolu Agency]

La relación entre Turquía e Israel se deterioró tras el ataque de varios comandos israelíes contra el barco turco Mavi Marmara en aguas internacionales en mayo de 2010; nueve pasajeros turcos fueron asesinados a bordo y otro murió más tarde tras haber resultado herido. El barco navegaba hacia la Franja de Gaza como parte de la Flotilla de la Libertad, que pretendía acabar con el asedio israelí impuesto sobre el enclave palestino. En aquel momento, Ankara retiró a su embajador de Tel Aviv.

Un año antes, Recep Tayyip Erdogan salía del Foro Económico Mundial en Davos, en el que había participado como primer ministro turco, cargo que ocupada en aquel momento. Mantuvo una disputa verbal con el entonces presidente israelí, Shimon Peres, respecto a las consecuencias inmediatas de la ofensiva militar de Israel contra los palestinos de Gaza, la Operación Plomo Fundido. “Presidente Peres”, dijo Erdogan, “usted es más mayor que yo, y alza mucho la voz; la alza debido a la psicología de la culpa. Ha de saber que yo no voy a alzar tanto la voz. A la hora de matar, sabe muy bien cómo hacerlo. Sé perfectamente como golpearon y asesinaron a niños en las playas.”

La relación entre Ankara y Tel Aviv permaneció en mal estado hasta que el presidente estadounidense Barack Obama intervino para presionar al presidente israelí, Benjamin Netanyahu, para que pidiera disculpas a Turquía por el ataque contra la flotilla. Sorprendentemente, Netanyahu se disculpó ante Turquía, aunque 3 años después. Tel Aviv también aceptó pagar una compensación a las familias de las víctimas del Mavi Marmara, así como permitir que llegara ayuda humanitaria turca a la Franja de Gaza. Ankara impuso tres condiciones para la reanudación total de las relaciones diplomáticas: una disculpa oficial, indemnizaciones y el levantamiento del asedio a Gaza.

A día de hoy, la relación turco-israelí se enfrenta a una nueva crisis después que el pasado lunes las fuerzas de ocupación de Israel asesinaran a 60 palestinos en la Franja de Gaza. El ministro de Exteriores de Ankara convocó a los embajadores estadounidense e israelí para hacer consultas. El embajador israelí fue invitado a salir del país y el cónsul en Estambul fue despedido en protesta por los acontecimientos en Gaza. Después, Israel exigió la expulsión del cónsul turco en Jerusalén.

Leer: Recordando el mortal asalto israelí contra la Flotilla de la Libertad

En respuesta a la afirmación de Netanyahu de que “Erdogan es uno de los principales partidarios de Hamas”, el presidente turco insistió en que Hamas es un movimiento de resistencia que protege la tierra palestina frente a los ocupantes israelíes. “Israel tiene las manos manchadas de sangre palestina, y no puede encubrir sus crímenes atacando a Turquía”, añadió Erdogan en Twitter. También señaló que Israel es un Estado de apartheid y que su ocupación de Palestina es una violación de las resoluciones de la ONU. En realidad, es una respuesta para todo aquel que describe la resistencia palestina como terrorismo, aunque, aparentemente, se dirigía al líder israelí.

La respuesta de Turquía a los campos de exterminio de Israel en Gaza se intensifica día a día, y no sólo a nivel oficial; decenas de miles de ciudadanos turcos también participaron en manifestaciones en Estambul y otras ciudades turcas para condenar la masacre del lunes y el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Se espera que el viernes se celebre una manifestación de un millón de personas en la plaza de Yenikapi, en Estambul y otra el sábado en Diyarbakir en solidaridad con el pueblo palestino.

Leer: Multitudinarias protestas en Estambul en apoyo a Palestina

Turquía lidera una campaña contra Israel y hace todo lo posible para frustrar el “acuerdo del siglo” de Donald Trump, que pretende liquidar la causa palestina y entregar Jerusalén y la mezquita de Al-Aqsa al autodeclarado Estado judío. Erdogan, en su calidad de presidente de la XIII Cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), pidió a los líderes de los países islámicos que se celebrara una sesión extraordinaria el viernes en Estambul para discutir los graves acontecimientos en el territorio palestino. También se ha dado una comunicación intensa con otros líderes mundiales para hablar de la situación en Gaza. Sin embargo, se espera un bajo nivel de participación en la cumbre, debido al apoyo de ciertos países regionales al acuerdo de Trump.

El nuevo deterioro de la relación entre Turquía e Israel no es nada de lo que sorprenderse, ya que la reanudación que se produjo con Obama se dio gracias a la presión ejercida por Washington. A día de hoy, el gobierno de los EEUU lo dirige un hombre con una perspectiva israelí mayor aún que la del propio Netanyahu.

El primer ministro israelí está encantado con el triunfo político del desplazamiento de la embajada y de la apresuración demostrada por los Estados árabes para normalizar la relación con su gobierno. Tales Estados deben ser perturbados por el apoyo turco a la causa palestina y, sin duda, tratarán de obstaculizarlos mediante la Liga Árabe.

Así, Netanyahu puede permitirse ignorar las protestas de Turquía y demás países contrarios al terrorismo de Israel. Sin embargo, es difícil que eso disuada al presidente Recep Tayyip Erdogan de buscar justicia para el pueblo de Palestina.

Traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén [Chappatte/MiddleEastMonitor]

Este artículo fue publicado primero en árabe en Arabi21 el 16 de mayo de 2018.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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