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En el Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino, su situación es dolorosa de ver

Una mujer palestina prepara la comida junto a sus hijos en el barrio popular de Al-Zaytoun, en la Franja de Gaza. [Ezz Zanoun/Apaimages]

Cada 29 de noviembre, la ONU celebra el Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino. Esta efeméride pretende llamar la atención de la comunidad internacional sobre el hecho de que la causa palestina aún no se ha resuelto, y de que el pueblo palestino todavía no ha recibido sus derechos inalienables tal y como fueron establecidos por la Asamblea General. Entre estos está el derecho a la autodeterminación sin interferencias externas, el derecho a la independencia nacional y a la soberanía y el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares, de donde fueron expulsados.

La ocupación israelí es el principal factor que obstaculiza los sueños de los palestinos y el logro de sus derechos. Creó y exacerbó la crisis humanitaria que afecta a los ciudadanos palestinos de Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza, y los priva del control sobre los aspectos básicos de su vida cotidiana.

Según la ONU, hay 4,8 millones de palestinos afectados por esta crisis, 2 millones de los cuales necesitan ayuda y protección. La gran mayoría sufren a causa de conflictos, violencias, desalojos y acceso restringido a servicios básicos como el agua, la atención médica, la vivienda y la educación.

Los efectos de la ocupación y del asedio israelí sobre la Franja de Gaza han hecho que el desempleo aumente hasta las 412.800 personas, según la Organización Internacional del Trabajo. De éstas, 243.800 viven en la Franja de Gaza y 169.000 en Cisjordania. Unas 320.000 familias viven por debajo del umbral de la pobreza; miles de familias dependen de la ayuda humanitaria de organizaciones internacionales.

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El desalojo forzado de Israel de los palestinos destruyó 418 viviendas y 646 otras estructuras en 2016. De ellas, el 40% estaba en Jerusalén, de donde se expulsó a 1.852 personas, entre ellas 848 niños. Más de 8.000 personas – más de la mitad, niños – han sido afectadas por la demolición de sus casas. Otras 47.000 personas, la mayoría niños, mujeres y ancianos, no cuentan con una vivienda debido a la ofensiva militar israelí de 2014 en Gaza.

Las fuerzas de ocupación israelíes continúan con su detención injustificada de 7.000 prisioneros palestinos; 330 de la Franja de Gaza, 680 de la Jerusalén ocupada y del territorio ocupado desde 1948, 6.000 de la Cisjordania ocupada y 34 de varias nacionalidades árabes. Desde el estallido de la Intifada de Jerusalén en octubre de 2015, unos 4.000 niños han sido arrestados, de los cuales 300 aún siguen detenidos, privados de su infancia y de sus estudios, y sujetos a abusos por parte de sus carceleros.

Israel ha impuesto un sistema en los territorios palestinos que restringe el desplazamiento libre de personas y bienes. Jerusalén ha quedado aislada de su territorio interior de Cisjordania, que está plagado por más de 600 puntos de control militares, en los que los palestinos son sujetos a una humillación deliberada, asesinatos indiscriminados y falta de acceso a sus negocios, escuelas y tierras.

La ocupación ha impuesto un bloqueo casi total en la Franja de Gaza durante 11 años. Existe un complejo régimen de permisos para los palestinos que intenten salir o entrar del territorio sitiado. Muchos se encuentran con intentos de chantaje para que colaboren con la ocupación a cambio de permisos de entrada y salida. Las demoras en las fronteras ponen en riesgo las vidas de cientos de palestinos que necesitan ayuda médica urgente fuera de Gaza.

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Incluso con todo esto sucediendo delante de las narices del mundo, la comunidad internacional todavía no ha conseguido poner fin a las décadas de ocupación israelí. Las organizaciones internacionales no han mejorado la situación humanitaria de los palestinos, a pesar de las muchas resoluciones de la ONU.

En su día de solidaridad internacional, el pueblo palestino pretende proyectar una realidad mejor y un futuro más prometedor para sus hijos. No esperan seminarios, conferencias, festivales o publicaciones que despierten las conciencias, sino que quieren acciones reales que les permita desplazarse sin restricciones, de acuerdo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Quieren que liberen a sus detenidos de las cárceles israelíes, y quieren tener oportunidades de trabajo decentes para mejorar la participación social y política.

El pueblo palestino quiere que se acaben los desalojos y las demoliciones; quieren un ambiente sano y viviendas dignas; quieren acceso a instalaciones médicas y educativas bien preparadas; y quieren poder viajar sin restricciones. Quieren el fin del asedio en Gaza y una vuelta a la normalidad.

El sufrimiento del pueblo palestino en general y, especialmente, de quienes viven en la Franja de Gaza, requiere la intervención de la comunidad internacional. La injusticia y la opresión generan violencia y extremismos, y eso hace que todo el mundo pague el precio. En el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, su situación es dolorosa de ver. El requisito para mantener la cohesión de la sociedad palestina y preservar su tejido social debe ser el foco de este día de solidaridad, basándose en los 17 objetivos del plan de desarrollo sostenible de la ONU.

 

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