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Irán se consolida como una superpotencia en cuestión de drones

Un dron Shahed-136 de fabricación iraní derribado y supuestamente utilizado por las fuerzas armadas rusas cerca de Kupiansk, en la región nororiental de Kharkiv [@UAWeapons/Twitter].

La llegada del avión no tripulado de combate Bayraktar TB2 de Turquía ha impulsado innegablemente al país al estatus de superpotencia, al menos en lo que respecta a la fabricación y suministro de vehículos aéreos no tripulados. La prevalencia de los drones turcos en diversos conflictos, desde el norte de África hasta el Cáucaso, ha contribuido sin duda a impulsar la reputación de Turquía como gran exportador de armas. Los TB2 se han utilizado ampliamente en Libia y Siria, donde se describen como un elemento de cambio. Sin embargo, fue la guerra de Nagorno-Karabaj en 2020, entre Armenia y Azerbaiyán, la que realmente elevó el perfil internacional de los drones turcos y su capacidad devastadora, hasta el punto de que los Bayraktar se han convertido en los drones "más famosos" de todos y ahora son sinónimo de vídeos de conflictos compartidos en las redes sociales.

El conflicto más reciente y destacado en el que se han utilizado los TB2 es el de Ucrania, donde han sido muy eficaces contra las fuerzas y los activos rusos. El fabricante turco Baykar Technology trabaja actualmente en el sucesor del TB2, el TB3, un dron naval que se espera que realice su primer vuelo a finales de este año. Por su parte, el dron Akinci, de gran altitud y largo alcance, ya ha llamado la atención de militares extranjeros, con cuatro acuerdos de exportación firmados hasta la fecha.

Sin embargo, los éxitos iniciales del TB2 en Ucrania se han visto frenados, si no eclipsados, por la llegada de los drones iraníes, de los que la inteligencia estadounidense rumoreó por primera vez que habían sido suministrados a Rusia durante el verano. Aunque ni Moscú ni Teherán lo reconocen oficialmente, es ampliamente aceptado que los drones iraníes Shahed-136 "kamikaze" fueron utilizados para atacar las ciudades y la infraestructura energética de Ucrania el mes pasado. Cada vez hay más pruebas de su existencia, hasta el punto de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, admitió a principios de este mes que Teherán había suministrado, de hecho, los drones a Rusia, pero antes de la guerra de Ucrania.

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En términos relativos, los drones iraníes son mucho más baratos que los TB2, ya que cuestan unos 20.000 dólares por unidad frente a 5 millones de dólares, y los Shahed-136 y 131 han sido utilizados ampliamente por los rusos. También se han visto los más avanzados Shahed-129 y Mohajer-6.

A pesar de las críticas dirigidas a Irán por suministrar aviones no tripulados a Rusia, también se ha beneficiado del conflicto en Ucrania, que "ofrece una forma de disfrutar de una relación más equitativa con una gran potencia". También ofrece "un entorno en el que Rusia subvenciona la experimentación militar de Irán, lo que hace que el proceso no sólo sea gratuito para Irán, sino potencialmente rentable".

Según Irán, unos 22 países han presentado solicitudes oficiales para comprar sus drones, entre ellos Armenia, Tayikistán, Serbia, Argelia y Venezuela. Los iraníes cuentan con un programa de aviones no tripulados desde la década de 1980 y tienen una industria militar nacional establecida. Ésta exporta armas o conocimientos técnicos a los socios regionales de Irán en el Eje de la Resistencia, como el Hezbolá libanés, el movimiento hutíes en Yemen y la Yihad Islámica palestina y Hamás en Gaza.

Sin embargo, las ambiciones de Irán de reproducir los éxitos comerciales de las exportaciones de drones de Turquía se verán obstaculizadas por las sanciones impuestas por Occidente. Según Forbes, "Irán tendrá que conformarse con un mercado mucho más limitado que consiste en otros estados parias y países con problemas de liquidez con pocas o ninguna alternativa viable". Como alternativa más barata y primitiva, es poco probable que los drones de la serie Shahed se conviertan en un "cambio de juego" en zonas de conflicto, aunque demuestren su eficacia táctica y de costes.

Para Irán, la proliferación gradual de sus drones en los escenarios de conflicto contribuye a ampliar la influencia geopolítica de Teherán. Esto ha quedado patente con la inauguración de una fábrica de drones iraní en Tayikistán en mayo, que producirá los drones de combate y reconocimiento Ababil-2. Junto con los futuros planes de Rusia de fabricar drones iraníes a nivel local, Irán se presenta como un proveedor alternativo de drones en toda la región de Asia Central, en competencia directa con Turquía, que tiene sus propias ambiciones de llegar al mundo turco. Los drones iraníes seguirán apareciendo en los conflictos, especialmente tras su creciente protagonismo en Ucrania.

También serán cada vez más sofisticados y letales, aunque su desarrollo puede verse obstaculizado por las sanciones. En cualquier caso, sin las restricciones del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), "Irán puede ahora comprar y vender armamento convencional, incluidos los drones, lo que abre el camino para que Irán se convierta en un rival de los países occidentales y transatlánticos en materia de exportaciones militares". Si Irán es capaz de capitalizar estas oportunidades de exportación, estará en camino de unirse a Turquía como una superpotencia de drones, que ya no se limitará a suministrar drones a actores no estatales en guerras por delegación, sino también a clientes estatales de más alto perfil como Rusia.

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Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Omar tiene un máster en Seguridad Internacional y Gobernanza Global por la Universidad de Londres, Birkbeck. Ha viajado por todo Oriente Próximo, incluso estudiando árabe en Egipto como parte de su licenciatura. Sus intereses incluyen la política, la historia y la religión de la región MENA.

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