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Por qué África necesita drones turcos

7 vehículos aéreos no tripulados (UAV) Bayraktar Akinci, se reúnen como una flota en el Centro de Entrenamiento y Pruebas de Vuelo en Estambul, Turkiye el 05 de julio de 2022. [BAYKAR - Agencia Anadolu]

Después de los países de la OTAN, los países africanos también están llamando a la puerta de Turquía para colaborar con la industria de defensa. Con el Bayraktar TB2 Drone de Turquía, este país ha experimentado una gran demanda de colaboración con los países africanos. En África, el modelo TB2 Bayraktar tiene una gran demanda después de haber sido utilizado durante los conflictos en Libia y en la región separatista de Azerbaiyán de Nagorno-Karabakh en los últimos años.

Las ventas militares de Turquía en 2002 se valoraron en unos 1.000 millones de dólares, y las exportaciones anuales se situaron en torno a los 248 millones de dólares. Según el informe de la Asociación de Fabricantes de la Industria de Defensa en 2021, las ventas del sector de defensa y aeroespacial de Turquía alcanzaron los 10.100 millones de dólares, y las exportaciones ascendieron a 3.200 millones de dólares, superando los 2.600 millones de dólares de importaciones, a pesar de que Italia, Alemania, Francia, Estados Unidos, Rusia y China son países más efectivos en la región en materia de defensa.

Comparativamente, África es un nuevo mercado para las empresas de defensa turcas; las exportaciones de defensa y aeroespaciales al continente están aumentando, pasando de 83 millones de dólares en 2020 a 288 millones en 2021. Las empresas turcas han vendido diversos equipos y vehículos blindados a 14 naciones africanas: Burkina Faso, Argelia, Chad, Marruecos, Ghana, Kenia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Somalia, Ruanda y Uganda.

Por otro lado, la demanda de la OTAN por los drones de Turquía siempre se convierte en un empujón para los países africanos. Tras las desavenencias del mes pasado entre la OTAN y Turquía, Finlandia ha iniciado una ofensiva de encanto para ganarse a Turkiye para su solicitud de adhesión a la OTAN, sugiriendo que podría comprar drones turcos y flexibilizando las normas de venta de armas, además de insistir en que era dura con el terrorismo. Tras este paso, la nación francófona de África Occidental, Togo, adquirió un cargamento de Bayraktar TB2 Drone, ya que planea utilizar los Bayraktar TB2 de fabricación turca para vigilar su frontera norte y apoyar a sus fuerzas de combate. El mes pasado, ocho soldados murieron en un atentado, reivindicado por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (GSIM), la principal alianza terrorista del Sahel, vinculada a Al-Qaeda en el país.

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En Somalia, los soldados entrenados por Turquía llevan años luchando contra los militantes de Al-Shabaab. Sin embargo, la prolongada crisis política en Somalia ha hecho temer a los socios internacionales que los militares somalíes se vean envueltos en conflictos locales.

En consonancia con la diplomacia de las bases militares, se ha informado de que Turquía ha establecido una red de 37 bases militares en toda África en total, en consonancia con el objetivo afirmado por Erdogan de triplicar el volumen comercial anual con el continente hasta los 75.000 millones de dólares en los próximos años. Ankara ya tiene una base militar en Somalia, y Marruecos y Túnez habrían recibido la primera entrega de drones de combate turcos el pasado mes de septiembre.

Independientemente de los conflictos internos de los países africanos, éstos tienen que aumentar su capacidad no sólo por cuestiones de seguridad o para protegerse de las amenazas internacionales, sino también por el bienestar tecnológico de la industria de defensa. Según un artículo publicado por Eugene Gholz, politólogo sobre gestión y tecnología de la defensa, y Harvey Sapolsky, antiguo director de los estudios de seguridad del MIT, una de las mayores amenazas para cualquier nación es alimentar el sistema de innovación en materia de defensa. El mayor desafío entre la guerra de poder entre Estados Unidos y China es que Estados Unidos se está quedando atrás tecnológicamente, sobre todo con respecto a China. Por lo tanto, las amenazas del terror, la creciente rivalidad geopolítica [y] el aumento de las zonas de conflicto y el afán por dotar a la industria de defensa de alta tecnología han dictado un importante aumento del gasto en defensa en África, ofreciendo, entre otras, oportunidades de exportación a los fabricantes turcos.

En resumen, las tensiones políticas y diplomáticas con los países de la OTAN podrían afectar a la nueva fuerza y capacidad de Turquía para ampliar sus mercados en África. Al mismo tiempo, la solidaridad con la OTAN debe ser la prioridad para Ankara tras más de 70 años de pertenencia a la alianza. Por tanto, la eficacia de Turquía en el continente africano está estrechamente ligada a sus relaciones con la OTAN.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Elif Selin Calik es periodista e investigadora independiente. Es colaboradora habitual de publicaciones en TRT World, Daily Sabah, Rising Powers in Global Governance y Hurriyet Daily News. Fue una de las fundadoras del Departamento de Noticias a Fondo de la Agencia de Noticias Anadolu y participó en la COP23 de las Naciones Unidas en Bonn como observadora. Tiene una maestría en Estudios Culturales de la Universidad Internacional de Sarajevo y una segunda maestría en Diplomacia Global de la SOAS, Universidad de Londres.

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