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Cuba busca más suministro de electricidad de los buques generadores de Turquía

Trabajadores cubanos intentan reparar el servicio eléctrico y telefónico el 12 de septiembre de 2017, en La Habana, Cuba [Sven Creutzmann/Mambo photo/Getty Images].

Cuba, sumida en una crisis energética que ha provocado frecuentes apagones, está negociando con una empresa turca para que duplique los megavatios que actualmente produce para el país a partir de generadores a bordo de barcos en alta mar, según dos personas conocedoras de las conversaciones, informa Reuters.

Funcionarios cubanos están en conversaciones con Karpowership, uno de los mayores operadores de plantas eléctricas flotantes del mundo y parte del Holding Karadeniz, con sede en Turquía, dijeron las fuentes. La compañía ya tiene cinco barcos operando frente a Cuba con una capacidad de alrededor de 250 megavatios (MW).

El país, gobernado por los comunistas, necesita generar más de 3.000 MW para satisfacer la demanda mínima y actualmente produce entre 2.000 MW y 2.500 MW.

La Unión Eléctrica Nacional de Cuba no respondió a una solicitud de comentarios. Karadeniz declinó hacer comentarios.

Las fuentes, que pidieron no ser identificadas debido a lo delicado de las negociaciones, dijeron que las conversaciones se centraron en cómo asegurar los pagos de arrendamiento de Cuba.

"El embargo (comercial de EE.UU.) hace que las transacciones financieras occidentales sean muy difíciles y Cuba tiene poco efectivo y está atrasada en los pagos con muchos proveedores y socios de empresas conjuntas", dijo una de las fuentes.

Los expertos afirman que la empresa turca necesitaría aumentar su flota frente a Cuba para producir la cantidad de energía necesaria. Los barcos eléctricos llevan su propio generador alimentado por petróleo o gas, anclan cerca de tierra y se conectan a la red eléctrica local. Son alquilados por el país anfitrión.

El acuerdo, si sigue adelante, proporcionaría un alivio rápido y muy necesario para el asediado gobierno cubano, ya que los cortes de electricidad se han extendido por toda la isla y han aumentado su duración.

Cuba necesita desesperadamente más electricidad.

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La crisis energética, con apagones en bloques de 4 a 6 horas dos veces al día o más en la mayor parte del país, es quizás el síntoma más doloroso de una crisis financiera más profunda causada por factores externos como las sanciones de EEUU, la pandemia del COVID-19 y la mala gestión económica.

Los cubanos también viven la escasez de alimentos, medicinas y combustible, lo que les obliga a hacer largas colas para conseguir lo básico.

Este verano se han producido pequeñas protestas dispersas y las autoridades estadounidenses han registrado un récord de más de 175.000 cubanos en la frontera entre Estados Unidos y México desde octubre, según las estadísticas de la agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos.

Las centrales eléctricas cubanas son obsoletas, con una media de 35 años de antigüedad, con un sistema de respaldo de cientos de generadores más pequeños con al menos 15 años de antigüedad. Sólo el 5% de la energía proviene de fuentes alternativas.

El gobierno culpa a la falta de fondos de su incapacidad para actualizar su decrépita red, y dice que las averías, y no la escasez de combustible, son la principal causa de los apagones.

El ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, dijo la semana pasada que el país esperaba eliminar los apagones para finales de año, en parte añadiendo "531 megavatios a la capacidad de generación a través de nuevas inversiones", una cifra reducida a 450 MW por el presidente Miguel Díaz-Canel el fin de semana.

Omar Ramírez Mendoza, subdirector del monopolio estatal de electricidad, dijo en la televisión estatal que "240 MW (de los 450 MW) provendrán de la generación móvil", un eufemismo utilizado por los funcionarios para referirse a los barcos de electricidad y que coincide con las cuentas de la fuente.

El resto de la nueva capacidad provendría de la mejora de las instalaciones existentes con la ayuda de socios extranjeros en la región del níquel de Moa, en el este de Cuba, y en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, al oeste de La Habana, dijo Ramírez.

Jorge Piñón, investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, especializado en la región latinoamericana, dijo que creía que los barcos de energía proporcionarían la "generación móvil" a la que se refirió Ramírez, pero se preguntó cómo se financiaría la capacidad adicional, "ya que los cubanos no tienen dinero".

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