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¿Cómo afecta la normalización árabe con Israel a los palestinos de América Latina?

Palestinos en Brasil [Ualid Rabah/Monitor de Oriente]

Tras décadas de considerar a Israel como un Estado enemigo y negarse a establecer vínculos diplomáticos, económicos o de otro tipo con él, los países árabes están firmando ahora acuerdos de paz con el Estado ocupante. En 2020, cuatro países acordaron normalizar sus relaciones con Israel, y se dice que muchos más han suavizado su postura hacia él para permitir algunos vínculos económicos, comerciales, culturales, deportivos, de seguridad, militares o incluso sociales.

La normalización de las relaciones entre los Estados árabes e Israel no cambia el hecho de que son los palestinos, y no otros árabes, los que viven bajo la ocupación y los que sufren diariamente la opresión y la persecución como consecuencia de la misma. Los palestinos que viven en todo el mundo también se ven afectados por los continuos abusos israelíes.

"Con la normalización, Israel pretende borrarnos de la diáspora, así como a nuestro pueblo en la tierra ocupada. Hay un claro movimiento sionista en el mundo que busca desconectar a los palestinos de su patria. También trabajan para afectar nuestra existencia en Brasil, América Latina y otros lugares. Nos impiden incluso pisar tierra palestina como turistas, regresar a Palestina, residir en Palestina o incluso visitar a nuestros familiares en Palestina", dice a MEMO Ualid Rabah, presidente de la Federación Árabe Palestina de Brasil (FEPAL).

OPINIÓN: El mundo árabe ha fallado a Palestina, dejándola en el limbo

Según Rabah, el proceso de "normalización" no se produjo por casualidad, sino que es un proceso impuesto a los palestinos en un intento de acabar con su proyecto nacional.

En resumen, explica Rabah, los países árabes legalizan la ocupación, la limpieza étnica, la colonización y el apartheid mediante la normalización. "Este proceso tiene lugar a expensas del pueblo palestino. Estos regímenes están reconociendo el régimen de apartheid de Israel. Están reconociendo el proceso de limpieza étnica en curso", añade Rabah.

"Israel y sus aliados pretenden aprovechar los acuerdos en su continua campaña para legitimar la ocupación y distraer las mentes de quienes se solidarizan con la causa palestina fuera de Palestina. Para nosotros, como palestinos en América Latina, no tendrán éxito".

Los esfuerzos por normalizar los lazos con Israel, explica Rabah, no son nada en comparación con el trabajo que se realiza en apoyo de la causa palestina en Brasil. "Lo que realmente importa es lo que estamos haciendo por nuestra Palestina en la diáspora. Si construimos instituciones, dirigimos campañas, difundimos la conciencia y el conocimiento, y mantenemos viva nuestra causa nacional en la diáspora. Nosotros, en Brasil, estamos haciendo nuestra parte cada vez con más compromiso, más lucidez y más resultados".

Rabah también confía en que el mundo se está moviendo ahora contra la ocupación de Palestina, contra el régimen de apartheid promovido por la élite colonial sionista, contra sus crímenes, contra sus violaciones de los derechos humanos. Por tanto, el movimiento de protesta contra Israel es mucho mayor que cualquier proceso de normalización. "Mientras estos regímenes se 'normalizan' con Israel, la Corte Penal Internacional (CPI) abre una investigación contra Israel por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y persecución del pueblo palestino".

Desde el punto de vista económico, el comercio y la normalización económica entre Israel y los países árabes ha crecido considerablemente en los últimos años. Según los datos de la Oficina Central de Estadística de Israel, las exportaciones de bienes y servicios israelíes a los mercados de Oriente Medio y Norte de África se estiman en un total de unos 7.000 millones de dólares anuales, incluidos más de 1.000 millones de dólares a los países árabes del Golfo.

Mientras tanto, el Senado chileno llamó a la solidaridad con el pueblo palestino mediante el boicot a las empresas que apoyan la ocupación israelí y el boicot a los productos que provienen de los asentamientos ilegales israelíes. En julio de 2020, el Senado chileno aprobó una resolución en la que se pedía al gobierno que promulgara una legislación que prohibiera todos los productos de los asentamientos israelíes y que prohibiera a las empresas implicadas en la ocupación israelí beneficiarse de cualquier acuerdo o licitación que firmara Chile.

Desde 2020, los EAU y Bahréin se encuentran entre una serie de países árabes -además de Sudán y Marruecos- que han normalizado sus vínculos con Israel. Sin duda, los acuerdos con Israel estaban destinados a favorecer los intereses de los cuatro países. Sin embargo, la cooperación regional entre Israel y el mundo árabe podría tener consecuencias desastrosas para el pueblo palestino en los territorios ocupados y en la diáspora.

A pesar de ello, Rabah advierte que el reto más destacado al que se enfrentan los palestinos en América Latina es la división. "¿Cómo quieren los palestinos construir una patria si están divididos en 'dos gobiernos'?", se pregunta. "Si no se entienden, ¿cómo pueden lograr un Estado de unidad nacional?". Según Rabah, la ocupación está aprovechando la división palestina para promover la normalización con el mundo árabe.

Esto podría estar debilitando la causa palestina a nivel regional, pero no a nivel mundial.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Eman Abusidu is MEMO’s correspondent in Brazil.

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