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El gobierno somalí celebra el nombramiento de un cofundador de Al-Shabaab como ministro

El cofundador y portavoz de Al-Shabaab, Mukhtar Robow, en Mogadiscio, Somalia, el 15 de agosto de 2017 [MOHAMED ABDIWAHAB/AFP/Getty Images].

La noticia del nombramiento ministerial de un cofundador y portavoz de Al-Shabaab, Mukhtar Robow, por parte del primer ministro somalí Hamza Abdi Barre es una buena noticia. La medida parece bien calculada y debe verse como una rama de olivo para los extremistas de Al-Shabaab con el mensaje de que si desean volver al constitucionalismo y al Estado de derecho, la puerta está abierta.

Estados Unidos había puesto una recompensa de 5 millones de dólares por su cabeza antes de que se separara de Al-Shabaab en 2013. Barre ha dicho que ahora será ministro de Asuntos Religiosos. Dada la naturaleza religiosa de Somalia, el puesto es muy poderoso. El nombramiento pretende reforzar y cumplir la visión del presidente Hassan Sheikh Mohamud de un gobierno somalí unido que no dejará atrás a ningún ciudadano o región, sino que se unirá como una sola nación y reconstruirá Somalia.

"Tras muchas deliberaciones con el presidente y el público, he nombrado a los ministros del gabinete que tienen formación y experiencia y que cumplirán con sus obligaciones", explicó Barre antes de nombrar a los integrantes de su gabinete. "Pido al parlamento que apruebe el gabinete".

Inicialmente se esperaba que Barre nombrara un gabinete en los 30 días siguientes a su nombramiento, el 25 de junio. El retraso, dijo, se debió al prolongado proceso electoral del país que culminó con la elección de Mohamud como presidente en mayo.

Los nombramientos del martes incluyen un viceprimer ministro, 25 ministros, 24 ministros de Estado y viceministros en un equipo de 75 miembros. El Parlamento tiene que votar ahora los nombramientos.

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El nuevo gobierno se enfrenta a una serie de retos, entre ellos una hambruna inminente y la insurgencia islamista. Una sequía agobiante en el Cuerno de África ha dejado a unos 7,1 millones de somalíes -casi la mitad de la población- luchando contra el hambre. Según la ONU, más de 200.000 están al borde de la inanición.

Ahora podemos esperar un nuevo régimen que sea inclusivo y que busque la participación de todos en Somalia. Por lo tanto, insto a todos los somalíes a que ayuden al Presidente Mohamud a tener éxito en su noble empeño de llevar a Somalia hacia la prosperidad y el desarrollo para todos. Asimismo, la Unión Africana (UA) y las Naciones Unidas deberían seguir ayudando a Somalia a desarrollar sus capacidades y a poner en marcha mecanismos que garanticen que todos los somalíes puedan sentarse bajo un mismo techo y hablar para lograr una paz duradera.

Aunque esta medida de Mohamud es digna de elogio, es sólo el principio. Ahora hay que seguir avanzando.

Robow ha estado bajo arresto domiciliario durante los últimos tres años. Además de fundador, solía ser un líder adjunto de Al-Shabaab, que está vinculado a Al-Qaeda. En diciembre de 2018, estuvo en el estado suroccidental de Somalia haciendo campaña para la presidencia regional. Las protestas que siguieron fueron sofocadas con fuerza letal cuando el personal de seguridad disparó al menos a once personas, tras lo cual Robow fue detenido.

Algunos analistas han especulado con que este hombre de 53 años, que hace tiempo que denunció a Al-Shabaab, podría ayudar a reforzar las fuerzas gubernamentales en su región natal de Bakool, donde el grupo posee una cantidad considerable de territorio. Los opositores le acusaron de "organizar una milicia" en Baidoa, la capital de la región suroccidental de Bakool, y de tratar de "socavar la estabilidad".

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Su ascenso a la categoría de ministro se produce semanas después de que el recién elegido presidente Mohamud insinuara la voluntad de su gobierno de negociar con Al-Shabaab cuando llegue el momento.

Al-Shabaab ha llevado a cabo una sangrienta insurrección contra el frágil gobierno central de Somalia durante quince años y sigue siendo una fuerza potente a pesar de la operación de la Unión Africana contra el grupo. Sus combatientes fueron expulsados de la capital de Somalia, Mogadiscio, en 2011, pero siguen atacando objetivos militares, gubernamentales y civiles.

Mohamud dijo el mes pasado que para acabar con la insurgencia violenta se necesita algo más que un enfoque militar. Espero un gesto recíproco por parte de Al-Shabaab que ponga fin a la guerra y una a la nación. ¡A luta continua!

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Investigador senior/Jefe de la Oficina para África de la Red de Examen de los Medios de Comunicación en Johannesburgo (Sudáfrica).

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