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Porqué Yemen está en guerra - Explicación

Yemeníes inspeccionan los daños tras los ataques aéreos de las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí en Saná, Yemen, el 18 de enero de 2022 [Mohammed Hamoud/Anadolu Agency].

Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, han lanzado dos ataques con misiles contra los Emiratos Árabes Unidos en la última semana, elevando las apuestas en un conflicto ruinoso y complejo.

El asalto del lunes, que según los hutíes iba dirigido a una base que alberga al ejército estadounidense, fue frustrado por los interceptores Patriot construidos por Estados Unidos, tras un ataque que mató a tres personas, una semana antes, en un depósito de combustible en Abu Dhabi.

Los hutíes dijeron que están castigando a EAU, miembro de una coalición liderada por Arabia Saudí que lucha en Yemen desde 2015, por respaldar a las milicias que se unieron a la batalla contra el grupo en Marib, rica en energía, el último bastión del norte del gobierno respaldado por Arabia Saudí.

Las escaladas de ambos bandos han oscurecido aún más las perspectivas de paz en el conflicto que entra en su séptimo año en marzo.

La batalla de MaribEl año pasado, Washington, bajo una nueva administración centrada en los derechos humanos, añadió su peso a los esfuerzos de paz de la ONU con la esperanza de conseguir un alto el fuego. Puso fin a su apoyo a las operaciones ofensivas de la coalición y revocó la designación de terroristas de los hutíes.

El impulso de la paz se encontró con la intransigencia de ambas partes.

El año pasado, los hutíes avanzaron en Marib, la única región productora de gas de Yemen, penetrando en la mayoría de los distritos, aparte de la propia ciudad de Marib y los yacimientos de hidrocarburos cercanos. Este avance frustró las esperanzas de un alto el fuego liderado por la ONU, ya que ambas partes intensificaron sus operaciones militares.

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En la ciudad de Marib viven unos 3 millones de personas, de las cuales casi un millón huyeron de los combates en otros lugares.

Las fuerzas respaldadas por los emiratíes se unieron a la batalla contra los hutíes en Marib, lo que provocó una nueva escalada del conflicto, ya que el movimiento dirigió su poder de fuego hacia los EAU.

Un país divididoLas divisiones internas de Yemen se han agravado durante años.

Yemen del Norte y del Sur se unieron en un solo estado en 1990, y los separatistas del sur que intentaron separarse en 1994 fueron derrotados, concentrando más poder en el norte.

Bajo el mandato del ex presidente Ali Abdullah Saleh, que gobernó el norte desde 1978 y el Estado unificado desde 1990 hasta 2012, la corrupción era generalizada y la familia del dirigente controlaba gran parte del ejército y la economía.

El movimiento hutí creció entre los miembros de la secta zaydí del islamismo chiíta, que se resintieron al ver cómo se empobrecía su corazón en el extremo norte. A finales de la década de 1990, lucharon contra el ejército de Yemen y se hicieron amigos de Irán.

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La Hermandad Musulmana y otros islamistas suníes ganaron fuerza, especialmente bajo el mando del general Ali Mohsen Al-Ahmar, que construyó una base de poder en el ejército. Los fugitivos yihadistas formaron Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).

La primavera árabeLa caída de Saleh en 2012 exacerbó las divisiones de Yemen. Cuando estallaron las protestas masivas a favor de la democracia en 2011, algunos de los antiguos aliados de Saleh se volvieron contra él. El ejército se dividió. Los separatistas se unieron en el sur. Los hutíes se apoderaron de más zonas. Los vecinos del Golfo convencieron a Saleh para que dimitiera.

El vicepresidente Abd-Rabbu Mansour Hadi fue elegido en 2012 para un mandato de dos años con el fin de supervisar una transición democrática, pero las cosas pronto se desmoronaron. Hadi era considerado débil y su administración corrupta. Los aliados de Saleh socavaron la transición. AQAP creó un miniestado y golpeó a Saná con bombardeos cada vez más sangrientos.

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A finales de 2014, los hutíes se apoderaron de Saná con ayuda de unidades del ejército pro-Saleh, obligando inicialmente a Hadi a compartir el poder y luego arrestándolo a principios de 2015. Escapó y huyó al puerto sureño de Adén. Arabia Saudí formó una coalición de musulmanes suníes apoyada por Occidente que lucha en favor del gobierno de Hadi. La coalición anti-hutíes representa un conjunto de intereses yemeníes, incluidos los separatistas del sur, las tribus del noreste, los islamistas suníes y los restos del ejército leales a Ahmar.

Punto muertoLos hutíes y las fuerzas de Saleh fueron expulsados de Adén y sus alrededores en el sur de Yemen, y del centro de Marib en 2015. Siguieron años de estancamiento militar, en los que los hutíes mantenían la mayor parte de las tierras altas, fácilmente defendibles, y el puerto de Hodeidah, en el mar Rojo.

La coalición mantuvo intensos ataques aéreos, con el objetivo de dividir a los hutíes y a Saleh. Impusieron un bloqueo parcial para impedir que Irán armara a los hutíes, algo que Teherán niega. Las conversaciones respaldadas por la ONU no llegaron a ninguna parte.

En 2017, Saleh abandonó a sus aliados hutíes con la esperanza de llegar a un acuerdo y recuperar el poder para su familia. Fue asesinado huyendo de Saná, y sus leales se volvieron contra los hutíes.

Para doblegar a los hutíes, la coalición, en 2018, intentó tomar el puerto de Hodeidah, la principal línea de suministro del grupo. No lo consiguió. Los grupos de ayuda advirtieron que un asalto completo podría interrumpir los flujos de alimentos y ayuda.

A medida que las opciones militares se desvanecían y Riad era objeto de un intenso escrutinio occidental por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, la coalición respaldó las conversaciones patrocinadas por la ONU en diciembre de 2018.

Los esfuerzos de paz se tambalean rápidamente. Emiratos Árabes Unidos redujo en gran medida su presencia en 2019 en un intento de distanciarse de una guerra impopular.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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