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La estrella de Turquía crece en África

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan (C) asiste al 3er Foro de Economía y Negocios Turquía-África en el Centro de Congresos de Estambul, Turquía, el 22 de octubre de 2021. [Presidencia de TUR/ Murat Cetinmuhurdar - Agencia Anadolu]

La gira del Presidente turco Recep Tayyip Erdogan a Angola, Togo y Nigeria el mes pasado atrajo mucha atención en más de un nivel. La gira concluyó pocos días antes de que Ankara acogiera el tercer Foro Económico y Empresarial Turco-Africano y la tercera Cumbre de la Asociación Turco-Africana.

Erdogan pretendía reforzar la cooperación entre Ankara y estos tres países en asuntos políticos, económicos y de seguridad, en una afirmación de la política continuada de Turquía de apertura a una asociación igualitaria con el continente. Los turcos son proactivos en cuanto a la cooperación en ayuda humanitaria, y centran sus discursos en la necesidad de deshacerse de los restos de las políticas coloniales y, en su lugar, desarrollar asociaciones, integración y políticas de beneficio mutuo.

A lo largo de las dos últimas décadas, Ankara ha aumentado gradual pero notablemente su influencia en África, incrementando su presencia diplomática de 12 embajadas en 2003 a 42 este año. Esto ha ido acompañado de un aumento del volumen de las inversiones directas de Turquía en los países del continente, que han pasado de 100 millones de dólares a unos 6.500 millones, mientras que el volumen de los intercambios comerciales se ha multiplicado por más de cinco. Además, Turkish Airlines vuela ahora a 51 ciudades africanas. De todos los líderes nacionales, Erdogan es el que probablemente ha visitado más países africanos, con 46 visitas a 30 estados africanos.

El fortalecimiento de las relaciones de Turquía con África comenzó cuando fue nombrada miembro observador de la Unión Africana en 2005, y luego socio estratégico en 2008. Cinco años después, Ankara puso en marcha una política de asociación con África, y aunque en un principio las relaciones de Turquía se centraban en los niveles humanitario, diplomático y económico, ha entrado en la ecuación un elemento adicional: la cooperación en materia de seguridad y defensa.

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El material militar turco está ganando popularidad en África, Asia y Europa. Los vehículos blindados y los drones de ataque ocupan un lugar destacado en la agenda cuando se habla de la cooperación en materia de defensa entre Turquía y los países de África. La cooperación en materia de seguridad en cuanto a la lucha contra el terrorismo y el extremismo se beneficia de la experiencia de Turquía en este campo. Durante la reciente visita de Erdogan a Angola y Nigeria, se habló de la venta de drones Bayraktar (TB2), que han tenido un gran rendimiento en Siria, Libia y Azerbaiyán.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan (izq.) y el presidente togolés Faure Essozimna Gnassingbe (der.) celebran una rueda de prensa conjunta en Lome, Togo, el 19 de octubre de 2021. ( Murat Kula - Agencia Anadolu )

Ankara ha vendido estos avanzados drones a trece países, entre ellos Ucrania y Polonia, miembro de la OTAN. Como aliado estratégico, Qatar fue uno de los primeros países en obtener drones TB2 de Turquía. En África, se entiende que Túnez, Marruecos y Libia los tienen. Algunos informes sugieren que Etiopía ya ha recibido un número limitado de drones turcos, mientras que se han discutido pedidos de compra de otros países africanos.

La apertura multidimensional de Turquía al continente africano indica que Ankara ha empezado a equilibrar su poder blando y duro allí. Su presencia militar en Somalia y Libia, además de la mayor implicación de sus industrias de defensa en África, es una muestra de ello. Sin embargo, la apertura política, diplomática, económica y militar de Turquía hacia África no se ajusta a las agendas de las potencias mundiales, especialmente las occidentales, que siempre han considerado el continente como su patio trasero.

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De ahí que el interés francés por las actividades de Turquía en África refleje los esfuerzos de Occidente por socavar la apertura de Ankara al continente. París es una potencia en declive a nivel internacional y está perdiendo su tradicional influencia en África. La arrogancia y el colonialismo cultural franceses, además de su sangrienta historia, impiden conservar indefinidamente su legado colonial en un momento en el que los turcos no están agobiados por tales consideraciones.

Durante las dos últimas décadas, la política de apertura y asociación de Turquía con África ha aumentado su peso diplomático y económico, y le ha dado impulso como potencia emergente. Centrarse en la diplomacia humanitaria fue un importante punto de entrada para Ankara en África que debe preservarse y reforzarse durante la próxima etapa. Sin embargo, es la asociación de seguridad la que, si tiene éxito, será el aspecto más destacado para consolidar las bases de esta asociación a largo plazo y ampliar la cooperación económica de forma significativa.

La estrategia de Turquía en su política exterior no habría tenido éxito durante las dos últimas décadas sin la presencia de voluntad política y estabilidad social y de seguridad, así como de una economía local fuerte. Si estos factores se debilitan de algún modo, podría ser incapaz de continuar con su estrategia a medio y largo plazo. De momento, sin embargo, la estrella de Turquía está ascendiendo en África.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 30 de octubre de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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