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El mundo está volviendo a los dos bandos, ¿necesitamos la OTAN?

Aviones de combate F-16 de las Fuerzas Aéreas turcas y polacas sirven en la misión de "Policía Aérea" de la OTAN en el 22º Mando de la Base Aérea en Malbork, Polonia, el 27 de agosto de 2021 [Cüneyt Karadağ / Agencia Anadolu].

A finales de 1989 se anunció oficialmente el fin y la muerte de la Guerra Fría. Había comenzado tras la Segunda Guerra Mundial y la formación de los dos bandos, el oriental, liderado por la Unión Soviética, y el occidental, liderado por Estados Unidos. El fin de la guerra fue anunciado por el presidente de EE.UU., George Bush padre, y el presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y con el fin de la guerra se formó un nuevo orden mundial con un polo liderado por EE.UU., que lidera el campo occidental. Tras el fin de la Guerra Fría, el Pacto de Varsovia dejó de existir, pero la OTAN se mantuvo, indicando el dominio militar occidental sobre el mundo, liderado únicamente por EEUU. A pesar de ello, se planteó la cuestión de si era necesario que la OTAN siguiera existiendo tras el colapso del campo oriental, el Pacto de Varsovia y el campo occidental liderando el mundo en solitario. Sin embargo, este campo encontró al "terrorismo internacional" como su enemigo para sustituir a la Unión Soviética y como justificación para mantener la OTAN. Su intervención en Afganistán tras los atentados de septiembre de 2001 confirmó la importancia de la permanencia de la OTAN como una necesidad occidental.

Sin embargo, también desde Afganistán se volvió a plantear la cuestión de la necesidad de que la OTAN permaneciera después de haber sido ignorada por Estados Unidos y de no haber consultado a los aliados al tomar la decisión de retirarse de Afganistán. A continuación, trabajó en solitario para programar el proceso de retirada sin que la alianza tuviera ningún papel en este acontecimiento, que probablemente acabe con el único polo dominante, la dominación de EEUU. Hay más de un acontecimiento que indica la reanudación de las conversaciones sobre este final, con países europeos, especialmente Francia y Alemania, que empiezan a cuestionar la importancia de la alianza. Todo ello después de los renovados llamamientos a formar una fuerza europea separada de la alianza y de plantear dudas sobre el liderazgo estadounidense. Ha habido otros acontecimientos relacionados con la tendencia de Estados Unidos a abandonar la alianza y a sus hermanos en Europa y a dirigirse hacia el lejano oriente, concretamente hacia Australia, acompañado por Gran Bretaña. Esto también se hizo sin volver a la alianza ni consultar con los aliados tradicionales, para construir un nuevo acuerdo de asociación para mejorar la cooperación militar y de defensa en los océanos Pacífico e Índico, privando a Francia del acuerdo de submarinos con Australia. Esta nueva alianza está abiertamente dirigida contra China, según las indicaciones unilaterales de Estados Unidos.

Sin embargo, antes de todo eso, asistimos al inicio del establecimiento de nuevas alienaciones que debilitan el papel de la OTAN y el liderazgo estadounidense de la alianza, lo que debilita el liderazgo de esta última en el mundo. Durante las presidencias de Trump y Biden, surgió el papel de Rusia en la influencia de las elecciones estadounidenses, junto con su capacidad para manipular a los partidos democráticos y republicanos. Rusia también amenazó a Georgia, Ucrania y la región de Crimea, sin que los aliados occidentales reaccionaran. Mientras tanto, el gasoducto Nord stream para suministrar gas ruso a Europa se está convirtiendo rápidamente en una herramienta económica estratégica rusa en la que Europa se apoya para desarrollarse, en un momento en el que China está consiguiendo completar su control sobre Hong Kong y el Tíbet en contra de la voluntad occidental.

China ya no sólo compite con el campo occidental en el contexto económico, sino que es una potencia militar formidable y muy desarrollada, según el testimonio del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, cuando confirmó en su última declaración de hace dos días, que China está cada vez más cerca de amenazar las fronteras de los países occidentales y está desplegando misiles que pueden llegar a estos países. También dijo que China posee capacidades cibernéticas que afectarían gravemente a la seguridad europea, lo que sin duda afecta al futuro de la alianza. Esta declaración podría entenderse como una confirmación de la necesidad de que la OTAN permanezca para defender a Europa contra China. Sin embargo, no es un secreto para los países europeos que China está interesada en el enfrentamiento específico con EE.UU., que se ha acercado a sus fronteras, especialmente tras el establecimiento de la nueva alianza americano-australiana-británica. A China le interesa mantener la tensión separada y centrada en esta alianza liderada por EE.UU. y, al mismo tiempo, establecer buenas relaciones con Europa, ya que a ésta no le interesa ninguna tensión con Pekín.

Tras el final de la Guerra Fría y el fin del monopolio de EEUU como potencia dominante tras el desarrollo del papel de Rusia en las crisis americanas y su posición en el Mediterráneo, así como el desvanecimiento del papel de Turquía en la OTAN y sus relaciones más sólidas con Rusia, a la luz de esta nueva situación, estamos asistiendo a la formación de un nuevo mapa de potencias globales. Sobre todo después de una serie de fuertes pasos de alianza entre Rusia y China a nivel de seguridad, militar y económico. Al mismo tiempo, asistimos a la deriva gradual entre las dos orillas del Atlántico, entre Europa y América. Así pues, podemos decir que el enfoque de las nuevas alianzas se limita a que el campo oriental y la alianza chino-rusa se han hecho más poderosos, mientras que el campo occidental ya no está unido, está desestabilizado y fragmentado. Su unidad está rodeada de dudas y tensiones, lo que representa la vuelta a los dos principales campos que lideran el mundo, uno oriental liderado por China y Rusia, y otro americano con sus alianzas en los océanos Índico y Pacífico. Mientras tanto, Europa se confunde buscando un lugar entre estos dos campos. En cuanto a la OTAN, ya no es necesario que continúe.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Al-Ayyam el 19 de octubre de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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