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El pentecostalismo sionista “made in USA” y el apoyo a las ilegalidades de Israel

Kamala Devi Harris, candidata por el Partido Demócrata a la vicepresidencia de los Estados Unidos y Bejamin Netanyahu, primer ministro israelí.

Existe una cuenta de llegada en la política doméstica de los EUA que se da en la victoria o derrota en algunos colegios electorales, a partir del llamado “cinturón bíblico”. Casi siempre la conformación moral, la misma que alinea votos a la derecha del sistema político de la Superpotencia, apunta para la llamada “derecha cristiana”. Como científico político de formación, considero más necesario denominar “derecha pentecostal” y, en el tema del artículo, más específicamente “sionismo pentecostal”.

No es pertinente asociar directamente un sistema de creencias de tipo religioso con un determinado posicionamiento político. Eso sería algo próximo a la apostasía y como tal es un crimen, combato ese tipo de afirmación con toda la vehemencia. Tampoco es correcto relacionar toda la difusión protestante de Estados Unidos con posiciones más reaccionarias. Durante los años de la gran industrialización, del inicio del sindicalismo masivo en la década de 1880 hasta la consolidación del New Deal en la segunda mitad de los años treinta, no fueron pocos los pastores, ministros y ministras que se alinearon junto a la clase trabajadora y lucharon hombro a hombro por mejores condiciones de vida y derechos sociales. Tal vez el ejemplo más evidente sea la lucha de los mineros del carbón y sus familias, combinando un sindicalismo clasista de resistencia con la congregación religiosa como abrigo y guarida para una vida, o aún una supervivencia más colectiva, y mayormente solidaria.

El ejemplo gana contornos épicos con la Congregación de las Iglesias Batistas del Sur y el papel destacado de los liderazgos religiosos afro-americanos, comenzando por el propio Dr. Martin Luther King Jr., al frente de la Conferencia de Liderazgos Cristianos del Sur (SCLC). Él, junto al islamizado Malcolm X, son las mayores referencias de intelectuales y plegadores afro-americanos de los EUA el siglo XX. Desafortunadamente, los supremacistas blancos profanan la cruz del profeta Issa (Jesús Cristo) y utilizan la simbología “cristiana” para predicar justamente lo opuesto a lo realizado por el Mesías, cuando se enfrentó al imperialismo de su tiempo y a pecho descubierto. El mal ejemplo no es abundante.

Fundado el año de 2015, el museo de los “cristianos sionistas” – Friends of Zion, fruto de una alianza entre el republicano Mike David Evans y la élite dirigente del Estado de Israel, incluyendo Menahem Begin, el terrorista de la Irgun que volcó primero ministro del Estado Colonial. Evans fue uno de los “asesores pentecostales” del derrotado Donald Trump. Pero no para por ahí.

La poderosa red International Fellowship of Christians and Jews envía un volumen considerable de recursos para Israel, así como promueve inmigración de familias judaicas, siempre contraponiendo el permanente desequilibrio demográfico. En las partes más importantes del portal, no se observa nada de la tradición humanista de la izquierda judaica (no sionista), tampoco abordan el problema de la extrema derecha que siempre se acerca con el nazi-fascismo. Otra “curiosa” coincidencia.

Según el canal Vice, la alineación de las congregaciones del llamado “cordón bíblico” con Israel es de hegemonía absoluta, lo que incluye un volumen importante de recursos destinados a los asentamientos en Cisjordania. Es decir, en nombre de algún tipo de lectura fundamentalista del Viejo Testamento, empresas cuyo negocio es recaudar recursos en especie de personas necesitadas, destinan parte de este presupuesto para construcciones que son ilegales, ante el derecho internacional, y van de encuentro a varias resoluciones de la ONU, a comenzar por la Resolución 242 que, en “tesis”, obligaría Tel Aviv a devolver los Territorios Ocupados en la Naksa , en 1967. ¿Alguien vio una “expedición de cascos azules” desembarcando en el litoral de la Palestina Ocupada en 1948? ¿Alguien fue informado de un “bloqueo económico” de bulto o una “acción conjunta” siquiera parecida con las condenas de Sudáfrica en el periodo del Apartheid? Supongo que no, pues eso jamás existió.

Y hay más. John Hagee es un pastor que coordina visitas a Israel y apoya los asentamientos ilegales en Cisjordania. También es líder de la congregación protestante de tele-evangelistas y ganador de una medalla de los “Friends of Zion” - inclusive afirma, en la sección de “sistema de creencias”, un compromiso con Israel. La razón alegada es milenarista, como afirma abajo a través de una amplia investigación. Hagee dice que: “Creemos en la promesa de Génesis 12: 3 acerca del pueblo judío y de la nación de Israel. Creemos que los cristianos deben bendecir y confortar Israel y el pueblo judío. Los creyentes tienen un mandato bíblico para combatir el anti-semitismo y hablar en defensa de Israel y de los elegidos.”

Supongo que para tales ciudadanos estadunidenses, esa interpretación del Viejo Testamento haya más “validez” del que las 850 mil personas que fueron deportadas, expulsadas de sus tierras donde residían tanto o más tiempo del que afirma la frase en el Génesis. Además de la Nakba, como si fuera poco, los cerca de 13% de árabes-palestino de fe cristiana, resultando en distinguidas comunidades simplemente serían “irrelevantes”.

Curioso que un poco más abajo del mismo texto, se afirma en la Génesis 12:6: “Y pasó Abram por aquella tierra hasta al lugar de Siquém , hasta al carvallo de Moré ; y estaban entonces los cananeos en la tierra.” No entro en el mérito de los sistemas de creencias y valores religiosos, pero tomando en cuenta el fenómeno histórico, el pueblo palestino siempre estuvo allí y combatió el mismo imperialismo. Finalmente, nada justifica, a menos que la propaganda milenarista ultrapase el derecho internacional. De ahí para una teoría “globalista” u otras extravagancias al estilo de Steve Bannon y Alexander Dugin no falta nada.

Es importante observar esta interpretación del historiador Walker Robins:

Los Batistas del Sur veían ampliamente Palestina con ojos orientalistas, asociando el movimiento sionista a la civilización occidental, modernidad y progreso contra los árabes de Palestina, que ellos veían como incivilizados, pre-modernos y atrasados. Esa visión era compartida por viajeras batistas, por misionarios, por pre-milenaristas y por suyos oponentes.”

Infelizmente, nada de eso es “novedad” y es una evidencia en la relación para-estatal de diplomacia pública, que realiza una alianza directa a través de enlaces del Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel y las mayores congregaciones del cinturón bíblico. El periódico israelí Haaretz hizo una buena investigación al respecto, así como a Al Jazeera, en inglés, correctamente afirma que:

Como resultado de tales creencias, los sionistas cristianos apoyan el emprendimiento de colonatos ilegales de Israel en Cisjordania y, de facto, cualquier otra política - israelí, americana u otra - que asegure la soberanía judaica israelí sobre la tierra desde el Mar Mediterráneo hasta al río Jordán y aún más además, hasta al margen oriental de Jordania”. Y termina reiterando queLos sionistas cristianos generalmente ignoran las violaciones de los derechos palestinos por Israel, aún de los palestino cristianos, o las ven como un medio necesario para un fin.”

Considerando que 80% de los llamados evangélicos de los EUA (de un total de 70 millones), con especial énfasis los pentecostales tele-evangelistas, apoyan incondicionalmente el Estado de Israel, ignoran el Apartheid Colonial y la invasión de territorios soberanos de los países vecinos, más allá del lobby del AIPAC, existe una demanda doméstica bien a la derecha, con creencias milenaristas y motivaciones imperiales para su aliado estratégico.

No me espanta. Las Trece Colonias, cuando unificadas, formadas por convencionales “dueños de esclavos”, autoproclamaron el Destino Manifiesto. Así, rompieron seguidos acuerdos y tratados con naciones indígenas, forzaron dos guerras contra México y terminaron por robar mitad del territorio del país vecino. Era de suponerse que a hegemonía de la derecha milenarista defienda quién haga en Oriente Medio lo que los Estados Unidos hicieron en el continente americano: expansionismo territorial, genocidio indígena, apartheid o segregación y conquistas imperialistas como en Puerto Rico, Filipinas y Hawai.

Derrotar el imperialismo en todas sus formas es una exigencia de la humanidad por el respeto al derecho internacional y a la pertenezca inalienable de los pueblos originarios a su territorio ancestral.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Bruno Beaklini (Bruno Lima Rocha Beaklini), activista socialista libertario de origen árabe-brasileño, politólogo y profesor de relaciones internacionales y periodismo. Escribe semanalmente para MEMO y sus textos se publican regularmente en portales como IHU, GGN, Brasil de Fato, Repórter Popular, Semana On, El Coyote, Blog de Canhota, Brasil de Fato, Forum, Outras Palavrasa, Brasil Debate y artículos especiales en Carta Maior. Tiene una presencia frecuente en las radios latinoamericanas y de habla hispana, además de participar en entrevistas para la TV hispana, Press TV, RT y Radio Sputnik. Editor de los canales del portal Estratégia & Análise.

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