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El historial de derechos humanos de Arabia Saudita bajo escrutinio antes de la cumbre del G20

Una proyección en el Museo del Louvre de París por miembros de Amnistía Internacional que muestra a los activistas saudíes de derechos humanos encarcelados, incluyendo a Loujain Al-Athloul (C) y en la que se lee "Sr. Macron, exija su liberación", antes de la próxima cumbre virtual del G20, el 19 de noviembre de 2020 [THOMAS COEX/AFP vía Getty Images]

Arabia Saudí, el primer país árabe en acoger la cumbre del G20 este fin de semana, se enfrenta a críticas por su historial en materia de derechos humanos, a pesar de las reformas introducidas en los últimos años para mejorar la imagen de su monarquía conservadora.

Los activistas de derechos humanos y los familiares de activistas encarcelados han instado a los líderes mundiales a boicotear la cumbre o a presionar a los gobernantes del reino para que liberen a los prisioneros de conciencia, informó Al-Khaleej Today.

En abril de 2016 el príncipe heredero saudita Mohammed Bin Salman, el gobernante de facto del reino, anunció la Visión 2030, un marco estratégico para diversificar la economía del país, reducir su dependencia del petróleo y desarrollar los sectores de servicios públicos como la salud, la educación, el esparcimiento y el turismo.

En agosto de 2019 se introdujo una de las primeras y más destacadas reformas, que permitió a las mujeres mayores de 21 años obtener un pasaporte y viajar al extranjero sin la aprobación de un pariente varón.

Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos, entre ellas Human Rights Watch, afirman que la decisión es incompleta, ya que el reino aún no ha abolido la "regla del ausentismo", una disposición legal utilizada para prohibir a las mujeres salir del hogar sin permiso.

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En abril de este año, la Comisión de Derechos Humanos saudí dijo que el reino pondría fin a la pena de muerte para los menores y la sustituiría por una pena de prisión de hasta diez años en un centro de detención de menores.

Si bien los activistas de derechos humanos celebraron la decisión en un país con uno de los índices de ejecución más altos del mundo, Reprieve -una organización benéfica de derechos humanos centrada en la pena de muerte- destacó el caso de Muhammad Al-Faraj, que se enfrenta a la pena de muerte por participar en manifestaciones cuando era un niño pequeño.

Según el organismo de vigilancia de los derechos, Al-Faraj, que sólo tenía 15 años cuando fue detenido en Medina en 2017.

La decisión de conceder la Cumbre del G-20 de 2020 a los sauditas es muy controvertida. Miembros del Congreso de los EE.UU., organizaciones de la sociedad civil y el grupo de derechos humanos han pedido un boicot del evento.

Con la Cumbre de Mujeres del W20 que también se celebrará en Riad al mismo tiempo que el G20, Human Rights Watch (HRW) ha criticado al reino por lo que ha descrito como una flagrante hipocresía. Al mismo tiempo que supuestamente promueve la igualdad y el empoderamiento de la mujer, argumentó HRW, ha encarcelado a activistas de los derechos de la mujer y, según se alega, ha abusado de ellos.

 

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