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Profesor palestino narra su sufrimiento dentro de las cárceles de EE.UU.

El profesor palestino Abdul-Halim Al-Ashqar, 7 de junio de 2019 [Twitter]

El profesor palestino Abdul-Halim Al-Ashqar, originario de la ciudad ocupada de Nablus en Cisjordania, relata su sufrimiento dentro de las cárceles de EE.UU. durante su estancia de 15 años.

Hablando con la Agencia Anadolu, Al-Ashqar, que se presentó a las elecciones presidenciales palestinas de 2005, reveló que pasó un total de unos 15 años dentro de las cárceles estadounidenses por acusaciones “infundadas” relacionadas con el apoyo a Hamas.

Al-Ashqar comenzó su carrera en la Universidad Islámica de Gaza en 1985 y se convirtió en el jefe de la Oficina de Relaciones Públicas, señalando que Israel hizo muchos esfuerzos para cerrarla por las acusaciones de que estaba dirigida por Hamas.

Al-Ashqar obtuvo una beca Fulbright en 1989 para completar un doctorado en los Estados Unidos. “Al principio, Israel me impidió viajar, alegando que era un activista en Palestina y que iría a Estados Unidos para traerles más problemas”, según Al-Ashqar.

“Al final, me permitieron viajar, pero no dejaron de causarme problemas”, dijo, señalando que las autoridades de ocupación israelí estaban en contacto con su universidad en los EE.UU. con el fin de ejercer presión sobre él. Debido a la presión israelí, el supervisor de su tesis y el decano de la facultad donde estudiaba le hicieron varias advertencias.

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Su profesor alegó que la Oficina Federal de Investigación (FBI) le pidió que diera información sobre los palestinos que conocía antes de llegar a los EE.UU., prometiéndole un pasaporte estadounidense y dinero.

“Me negué porque no conocía a ningún culpable”, explicó Al-Ashqar, “así que presentaron una denuncia contra mí en 1998 acusándome de apoyar a Hamas”. Me negué a comparecer ante un tribunal y por lo tanto me enviaron a prisión”.

“Hice una huelga de hambre, y después de 11 días, me ingresaron en el hospital y me alimentaron a la fuerza. Prometieron ayudarme si cambiaba de opinión, pero continué mi huelga que duró seis meses. Creo que fue la más larga de la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, Hamas fue calificado por los EE.UU. como un grupo terrorista en 1995, pero me detuvieron por demandas anteriores a esa fecha. No soy Hamas, sino un activista que cree en la causa palestina y se lo dije a los americanos desde el primer día.”

En el 2000, el profesor tenía un contrato de trabajo de tres años con la Universidad Howard, que se negó a renovar el contrato en el 2003 por no tener un visado o permiso de residencia válidos.

En consecuencia, Al-Ashqar solicitó asilo político porque, según él, Israel quería castigarlo, pero se enfrentó a la cárcel en los EE.UU. por las mismas reclamaciones. “Permanecí en prisión durante dos meses y los pasé en huelga de hambre”, indicando cómo las autoridades estadounidenses le pidieron que retirara su solicitud de asilo y saliera del país en un plazo de dos meses.

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Como no tenía a dónde ir, se quedó, y un tribunal de los Estados Unidos lo condenó a 135 meses de prisión por demandas relacionadas con la alteración del curso de la justicia. Sin embargo, estos cargos suelen conllevar entre 24 y 40 meses, según la ley de los EE.UU. Pasó alrededor de diez años en prisión y fue liberado en 2017. Después de esto, comenzó a buscar un país que no lo entregara a Israel.

“Después de un corto tiempo de mi liberación, la oficina de inmigración me convocó. Sin embargo, estaba enfermo. Me obligaron a ir. A mi llegada, me enviaron inmediatamente a la cárcel y pasé 18 meses allí. Eso fue una violación flagrante de sus leyes”, cuenta Al-Ashqar.

Al-Ashqar afirma que el FBI intentó deportarlo directamente a Israel después de que fuera liberado en junio de 2019. “Solicité asilo político. El FBI no esperó, el tribunal me deportó en un avión a Israel, pero cuando el avión estaba en el cielo, un juez superior decidió concederme asilo y ordenó mi regreso inmediatamente”.

Luego fue puesto bajo arresto domiciliario y se le puso un etiqueta dispositivo de rastreo en la pierna. Se le obligó a no salir de su ciudad de residencia sin permiso previo.

Al final de su entrevista con la Agencia Anadolu, comentó que Turquía sería el mejor lugar para él: “Es el único estado donde su pueblo y su presidente todavía simpatizan con el pueblo palestino, y su líder es lo suficientemente fuerte para desafiar a Israel.”

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