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Una periodista marroquí acusa a la policía de tortura

Hajar Raissouni, periodista marroquí

En las últimas horas, la escena mediática ha estado absorta en el caso de la periodista marroquí, Hajar Raissouni, que fue detenida por la policía acusada de aborto. Los abogados de la periodista han declarado que ella niega el cargo en su contra y que tiene la intención de presentar una denuncia contra la policía ante el poder judicial marroquí por motivos de tortura, mientras se le ha sometido a pruebas médicas por la fuerza.

Según una declaración de su defensa, mientras Raissouni insta a que su arresto sea una penalización por motivos políticos por sus artículos que apoyan a Hirak Rif (El Movimiento Popular del Rif), la Fiscalía ha negado que su arresto tenga algún vínculo con la profesión periodística, sino que guarda relación con actos considerados por la ley penal como delitos, específicamente “la práctica del aborto”.

A última hora del jueves, la defensa de la periodista afirmó que planea presentar una denuncia contra la policía, como resultado de la tortura a la que fue sometida durante los exámenes médicos. Estos exámenes se llevaron a cabo sin el consentimiento de Raissouni, y bajo las órdenes de la policía de presionarla y obligarla a confesar los crímenes que no había cometido.

Mientras tanto, el Ministerio Público en Marruecos declaró el jueves que el arresto de la periodista Raissouni “no tiene nada que ver con su profesión”, sino que se debe a la acusación de “prácticas rutinarias de aborto”.

El sábado, Raissouni, periodista del diario Akhbar Alyoum, fue arrestada junto con su prometido (un profesor universitario sudanés), un ginecólogo, un obstetra y su secretario, así como un asistente médico.

La defensa de Raissouni explicó que ella “negó en sus declaraciones a la policía todos los cargos en su contra por parte de la Fiscalía, mientras que el documento médico después del examen contenía declaraciones atribuidas a Hajar. Raissouni no había hecho estas declaraciones e insistió en que la policía quería obligarla a confesar”.

“Raissouni condena este caso político, a través del cual las autoridades quieren penalizarla por sus artículos sobre Hirak Rif y amenazar a su tío Suleiman Raissouni, un activista de derechos humanos y periodista de Akhbar Alyoum, conocido por sus críticas a las autoridades”, afirma la declaración.

La declaración también explica que “la policía arrestó a la periodista (…) mientras salía de la clínica de un ginecólogo en Rabat, después de que lo visitó con urgencia debido a una hemorragia”.

“La policía la llevó por la fuerza al hospital universitario de Rabat, donde, sin su consentimiento y sin respetar ningún procedimiento legal, fue sometida a un examen muy violento, con el fin de presionarla para que admitiera actos que no cometió”, agregó la declaración.

La declaración describe además que “el examen médico que Hajar tuvo que soportar fue un abuso directo de su seguridad física y moral. Su intención era tratarla inhumanamente para que se rindiera, y hacer las confesiones previstas por quienes la arrestaron. Ésta es la definición de tortura. Esta violación es de naturaleza despreciable porque afecta a las mujeres en el núcleo de su feminidad”.

La declaración también manifiesta que Raissouni llamó “a prestar atención al aspecto político de este caso, que va más allá de la cuestión del derecho al aborto, sino que afecta el derecho a la libertad de expresión, y detrás del cual yace el deseo de silenciar el periodismo libre e independiente en Marruecos”.

La fiscalía emitió una declaración el jueves que “la búsqueda de Raissouni no tiene nada que ver con la profesión de periodismo, sino que se relaciona con actos considerados en el derecho penal como delitos, es decir, la práctica rutinaria del aborto, aceptar el aborto por otras partes, participación y corrupción”.

El aborto en Marruecos es sancionable por ley, con una pena de prisión de seis meses a cinco años.

Este castigo no solo está reservado para las mujeres que han tenido un aborto, sino que se extiende a todas las partes que han participado en el acto del aborto.

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