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La indiferencia ante los derechos humanos está alimentando la represión en todo Oriente Medio

Niños que sufren de cólera reciben tratamiento médico mientras la guerra continúa en Yemen [Ian Bremmer / Facebook]

La indiferencia global ante las violaciones de los derechos humanos en Oriente Medio está alimentando las atrocidades y la represión, advierte Amnistía Internacional en su último análisis de los derechos humanos en la región de Oriente Medio y el norte de África (MENA, por sus siglas en inglés). “La escalofriante complacencia de la comunidad internacional por las violaciones de los derechos humanos a gran escala en la región MENA ha alentado a los gobiernos a cometer violaciones horribles en 2018, al darles la sensación de que nunca deben temer enfrentarse a la justicia”, señala Amnistía.

El informe describe cómo las autoridades de la región han “persistido desvergonzadamente con campañas despiadadas de represión para aplastar la disidencia, reprimir a los manifestantes, la sociedad civil y los opositores políticos, a menudo con el apoyo tácito de aliados poderosos”. Los discursos de seguridad nacional y antiterrorismo han sido utilizados a menudo como justificación por los gobiernos, que buscan cambiar el equilibrio entre los poderes estatales y las libertades individuales, dañando estos últimos.

El informe de Amnistía señala que el impactante asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en octubre dio lugar a una pausa poco frecuente cuando países como Alemania, Dinamarca y Finlandia se movilizaron para suspender el suministro de armas a Arabia Saudí. Sin embargo, un puñado de países permanecieron impasibles y, para los aliados clave de los saudíes, como Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, los negocios han continuado como siempre. El grupo de derechos humanos es crítico con el hecho de que la comunidad internacional no haya cumplido con las demandas de Amnistía y otros grupos de derechos humanos para una investigación independiente de la ONU, capaz de hacer justicia al brutal asesinato del periodista del Washington Post.

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“El asesinato a sangre fría de Jamal Khashoggi en un consulado llevó a un grupo de países más sensatos a suspender las transferencias de armas a un país que ha liderado una coalición responsable de crímenes de guerra y ha ayudado a crear una catástrofe humanitaria en Yemen”, explicó Heba Morayef, directora regional de Amnistía en la región MENA. “Sin embargo, ni siquiera el clamor mundial sobre el caso de Khashoggi ha ido seguido por una acción concreta para garantizar que los responsables de su asesinato sean llevados ante la justicia”. Morayef señaló que “a lo largo de todo el año 2018, miles de disidentes y críticos pacíficos han sido víctimas de violaciones gubernamentales descaradas en una escala impactante, en medio de un silencio ensordecedor de la comunidad internacional”.

La venta de armas de occidente a Oriente Medio se cita como una de las principales preocupaciones en el informe de Amnistía. Las armas que aún son suministradas por países como Francia y Estados Unidos a Egipto, por ejemplo, se están utilizando para someter a los propios ciudadanos del país y como represión generalizada contra los derechos humanos. El informe advierte que el suministro de armas ha convertido a Egipto en un lugar mucho más peligroso para los críticos pacíficos del gobierno que en cualquier otro momento en la historia reciente del país.

Amnistía también condena la venta de armas de Estados Unidos a Israel que, según dice, está alimentando una cultura de impunidad y desprecio por el sufrimiento humano del gobierno de Tel Aviv. El organismo de derechos humanos se opone al compromiso incondicional de Washington de proporcionar a Israel 38 mil millones de dólares en ayuda militar en los próximos 10 años, y dice que le permite a Israel cometer “una gran cantidad de violaciones de derechos humanos” en los territorios palestinos ocupados con total impunidad.

Solo en la Franja de Gaza, señala el informe, las fuerzas israelíes mataron al menos a 180 palestinos el año pasado, incluidos 35 niños, durante las protestas que reclamaban el derecho legítimo de retorno de los refugiados palestinos. Al comentar sobre la comisión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, creada para investigar los asesinatos, Amnistía dice que Israel se ha negado a cooperar con la investigación y ha enfrentado poca o ninguna presión para hacerlo.

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Philip Luther, director de investigación y defensa para la región MENA en Amnistía, dice que el vínculo entre la venta de armas y las violaciones de los derechos humanos demuestra que los gobiernos de Europa anteponen negocios lucrativos y cooperación de seguridad a los derechos humanos y civiles “una y otra vez”.

“Todos los países deben suspender inmediatamente la venta o transferencia de armas a todas las partes enfrentadas en Yemen, por un lado, y a Israel, por el otro”, dice Amnistía, “hasta que ya no haya un riesgo sustancial de que dicho equipo pueda ser utilizado para cometer o facilitar violaciones graves de los derechos humanos internacionales o del derecho humanitario”.

Tales violaciones incluyen lo que llama la “represión desenfrenada de la disidencia” en toda la región. Se cita la situación en los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Irán, Arabia Saudí y otros como evidencia de esto. De hecho, Amnistía ha designado el año pasado como un “año vergonzoso” para Irán, destacando el arresto de más de 7.000 manifestantes, estudiantes, periodistas, activistas ambientales, trabajadores y defensores de los derechos humanos, muchos de ellos arbitrariamente.

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