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Un objetor de conciencia israelí enviado a prisión por séptima vez

Adam Rafaelov ha sido esta vez condenado por un tribunal disciplinario militar israelí a ingresar durante diez días en una prisión militar israelí por causa de su reiterada negativa a ser reclutado. El servicio militar es obligatorio para la mayoría de la población israelí de religión judía.
Adam Rafaelov, israelí de religión judía, ha sido condenado a ingresar en prisión por séptima vez debido a su negativa a enrolarse en el ejército israelí [Muhammad M-shefa / Facebook]

El semanario +972 ha informado de que Adam Rafaelov, un objetor de conciencia israelí, ha sido enviado a prisión por séptima vez.

Adam Rafaelov ha sido esta vez condenado por un tribunal disciplinario militar israelí a ingresar durante diez días en una prisión militar israelí por causa de su reiterada negativa a ser reclutado. El servicio militar es obligatorio para la mayoría de la población israelí de religión judía.

Rafaelov, de 18 años, “ha sido enviado a prisión ya siete veces desde julio, momento en el que fue sentenciado a ello por primera vez”, señalan las informaciones. “Cuando complete esta sentencia, Rafaelov habrá cumplido un total de 87 días entre rejas”, ha informado el semanario.

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En las declaraciones en que, al inicio del proceso, expresó su rechazo a servir en el ejército israelí, Rafaelov afirmaba que “el régimen israelí justifica su violencia contra el pueblo palestino mientras dice que está defendiendo la patria judía”.

Para añadir: “sin embargo, es imposible justificar el control continuado, violento y opresivo que se lleva a cabo en Cisjordania y la Franja de Gaza. La opinión pública israelí ha estado controlando el destino del pueblo palestino, que ha sido privado del respeto a sus Derechos Humanos más básicos”.

En su declaración, afirma también que “Israel se enorgullece de ser el “ejército más moral del mundo”, pero no hay nada moral en su ocupación y su opresión. La vida bajo control de la ocupación militar, las malas condiciones de vida, las demoliciones de casas, los asedios, son todo parte de la vida cotidiana de la población palestina bajo la égida de un ocupante racista y fascista”.

“Por ello, rechazo participar en un sistema contrario a mi visión del mundo, como rechazo colaborar en permitir que este sistema se perpetúe sin resistencia “.

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