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Ex militantes de Daesh se unen a las milicias chiíes en Irak

Las milicias chiíes iraquíes están acogiendo a excombatientes del ISIS entre sus filas, según ha publicado la revista estadounidense Foreign Policy, citando entrevistas con varios miembros del gobierno iraquí y algunos activistas.

La Fuerza de Movilización Popular (FMP), una facción exclusivamente chií que jugó un papel importante durante los tres años de guerra contra el autodenominado Estado Islámico, ha comenzado a unir fuerzas con sus antiguos enemigos en un intento de expandir su influencia en zonas de mayoría suní, anteriormente dominadas por el ISIS.

Consideradas por muchos como agentes iraníes, las milicias de la FMP constituyen una gran fuerza, con una coalición de grupos aliados conocida como la Alianza Fatah, con 48 escaños de los 320 que componen el parlamento iraquí. La FMP ha obtenido reconocimiento como una fuerza dentro del país desde 2016, protegiéndose bajo el mando del primer ministro, que es también el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

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En un intento de expandirse, las FMP han ampliado los lugares donde encontrar reclutas. Se cree que la organización Badr, una de las mayores milicias, ha reclutado a unos 30 excombatientes del ISIS solamente en la localidad de Jalula, mientras que Asaib Ahl Al-Haq, una de las facciones más extremas de las FMP ha iniciado a 40 miembros de la misma región, una zona en disputa entre el gobierno iraquí y las fuerzas kurdas.

Para los excombatientes del ISIS, la oportunidad de trabajar dentro de las FMP les permite volver a los hogares de los que han sido expulsados. Muchos lugareños, se han unido también al ISIS por motivos económicos tras el caos de la posguerra en Irak. Cuando el ISIS fue derrotado, muchos se volvieron a las FMP en busca de trabajo, incapaces de unirse al ejército o buscar otros empleos.

Sin embargo, algunos altos cargos del ISIS también podrían haberse unido a las FMP. De acuerdo con las fuerzas de seguridad kurdas, el excomandante del ISIS Mutashar Al-Turki, que dirigió la batalla contra los peshmerga en 2014, también ha sido reclutado.

Algunos facciones de las FMP han negado la existencias de excombatientes yihadistas en sus batallones, mientras que otros admiten que pese a que algunos se han unido, fueron despedidos cuando se conocieron su relación con el grupo terrorista. De cualquier modo, otros grupos han admitido que los militantes han sido absorbidos y han cambiado su lealtad. Uno de ellos incluso citó a Al-Turki como un ejemplo de “buena persona” que tiene ahora a su cargo la seguridad del pueblo de Tawuq.

Aún así, la alianza entre excombatientes del ISIS y las FMP conlleva muchos problemas de seguridad para el gobierno iraquí en relación a controlar a exmiembros de la organización y asegurarse de que no supongan una amenaza a la seguridad en el futuro.

Este tipo de reclutamientos también priva de derechos a la población suní local, que han sufrido la opresión del ISIS y las milicias chiíes. Las divisiones sectarias y la falta de representación han proyectado una sombra persistente en la política iraquí, con el nuevo gobierno del país enfrentándose al reto de crear un clima político más representativo.

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