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Oriente Medio cerca de usted

Como amigo de Jamal Khashoggi y una de las últimas personas en verle antes de que desapareciera, esto es lo que pienso

Sentados en la cena después de la conferencia, Jamal me enseñó algunos de los tweets en su contra que publicaron sus críticos saudíes. Como otros muchos compatriotas, él había criticado ciertas políticas saudíes - aunque amaba a las gentes de la región.
El periodista saudí Jamal Khashoggi durante la conferencia que MEMO organizó en Londres con motivo del 25 aniversario de los acuerdos de Oslo el pasado 29 de septiembre. [Jehan Alfarra/Middle East Monitor]

Cuando nos dimos la mano y nos despedimos enfrente del Hotel Ambassadors el sábado 29 de septiembre, nunca hubiera imaginado que nunca volvería a ver a Jamal Khashoggi. Acabábamos de terminar de cenar en un restaurante turco de Bloomsbury, Londres, con amigos e invitados que participaron en nuestra conferencia ese mismo día.

Ha pasado más de una semana desde que Jamal desapareció tras entrar en el Consulado saudí de Estambul. Aunque todo el mundo que sigue esta historia espera lo mejor, cada vez está más claro que puede que haya sucedido algo horrible.

Después de haberle recibido en su última aparición pública, siento una especie de deber especial de plasmar mis propios sentimientos y opiniones respecto a esta notable persona.

Tras un contacto cercano, la primera impresión que te llevas de Jamal es sobre su energía intelectual y su motivación. Su participación en nuestra conferencia no estaba considerada en nuestro planteamiento inicial, así que cuando le llamé a Estambul para invitarle era como invitado, no como conferenciante.

Con una tremenda humildad, aceptó la invitación. En aquel momemnto decidí que tenía que aprovechar su presencia y pedirle que participara en un panel.

Tras sus tantos años de experiencia cubriendo los principales acontecimientos en Oriente Medio, Jamal estaba altamente calificado para hacer una contribución incalculable a nuestra conferencia, lo que hizo con aplomo y distinción.

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    Acerca de la participación de su país en Palestina, enfatizó el apoyo inquebrantable del pueblo saudí, a diferencia del de su actual liderazgo político. De hecho, recordó con nostalgia los principios de la década de los 70, cuando Arabia Saudí, bajo el rey Faisal, estaba a la vanguardia del apoyo árabe e islámico a la causa palestina y de la defensa de los sitios sagrados amenazados por la ocupación militar de Israel.

En 1972, el difunto rey fundó la Organización para la Cooperación Islamica (OIC) y, el año siguiente, jugó un papel importantísimo en el embargo de petróleo de la OPEP contra países que apoyaron a Israel durante la guerra de octubre de 1973. Dos años después, Faisal fue asesinado.

Jamal Khashoggi era un realista. Sabía que, incluso con su enorme riqueza y prestigio religioso, Arabia Saudí no tiene la última palabra sobre el futuro de Palestina. Afirma que esto quedó demostrado a principios de este verano de 2018, cuando los líderes políticos saudíes dieron un paso atrás frente al “acuerdo del siglo” de Trump, que reconoce a Jerusalén como la capital de Israel y propone a Abu Dis como la capital del futuro Estado de Palestina.

El pueblo palestino no aceptará esta fórmula; ningúna autoridad política o religiosa podrá imponérsela.

¿Dónde está Jamal Kashoggi? Caricatura. [Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

    Sentados a la cena después de la conferencia, Jamal me enseñó algunos de los tweets negativos publicados por sus críticos saudíes. Como otros muchos compatriotas, Jamal había hablado en contra del bloqueo saudí sobre Qatar; sobre su apoyo a los gobernantes militares de Egipto; y sobre la encarelación de cientos de figuras religiosas, profesores universitarios, periodistas y activistas por los derechos humanos.

Si resulta que Jamal Khashoggi ha sido asesinado, esto demostrará por qué su región, a pesar de sus vastos recursos naturales, no ha conseguido desarrollarse y sigue siendo lamentablemente dependiente del patrocinio occidental. En lugar de invertir en el talento nacional con libertad de pensamiento, ha decidido invertir en hardware militar para destruir vidas humanas.

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    Dado su vasto conocimiento sobre la región y su incuestionada influencia en la opinión pública, el establishment saudí podría haber aprovechado las habilidades de Jamal no sólo para su beneficio nacional, sino también para el del pueblo de la región, al cual Jamal amaba. En cambio, el Estado le silenció al despedirlo de los empleos en profesiones que le apasionaban; y ahora… bueno, nadie lo sabe.

Una semana después de su desaparición, no podemos asegurar que Jamal Khashoggi esté muerto, pero podemos estar seguros de que, vivo o muerto, su pensamiento, su compasión y su dinamismo inspirarán a millones de personas marginadas en la región.

 

    Este artículo fue publicado en el Independent el 10 de octubre de 2018.

    Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Dr Daud Abdullah

El Dr. Daud Abdullah es el director de Middle East Monitor/Monitor de Oriente