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¿Regresará Turquía a su rumbo europeo perdido?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, junto a su esposa Emine Erdogan, se dirige agradecido a la multitud tras anunciarse los resultados del referéndum en el Complejo Presidencial de Ankara, Turquía, el 17 de Abril de 2017 [Kayhan Özer / Agencia Anadolu]

Últimamente, Turquía ha recibido mucha presión por parte de Washington y Moscú. En algunas declaraciones de oficiales del gobierno podemos notar indicios de un reacercamiento a Europa, como si fuera el salvavidas de la próxima etapa económica, de la que se esperan consecuencias nefastas. Esto fue alentado por el hecho de que los gobiernos europeos, afectados en parte por la guerra comercial declarada por el presidente Donald Trump a todos los demás, han expresado su preocupación sobre la crisis de la lira turca y su solidaridad con Turquía a la luz de las decisiones de Trump.

Mientras que las declaraciones Macron, el presidente francés, sobre abandonar la idea de la adhesión de Turquía a la Unión Europea enfurecieron a Ankara, quedó implícitamente satisfecha con su llamado a establecer una “alianza estratégica” con Turquía. A día de hoy, al gobierno turco probablemente no le preocupan demasiado los problemas estratégicos como la membresía de la UE comparados con el tratamiento inmediato o los analgésicos que puedan aliviar su sufrimiento económico. Dicho de otra forma, salvar el día de hoy y dejar el pensar en mañana para mañana.

Mientras que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha insinuado en más de una ocasión los intentos por parte de Washington de arrinconar a Turquía para obligar a Ankara a buscar nuevos aliados, concretamente, Rusia, Irán y los países del BRICS, la reciente presión ejercida por Rusia para allanar el camino para una batalla en Idlib ha reflejado la fragilidad de toda alianza con Moscú y sus aliados.

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    El ministro de Exteriores ruso también se ha referido a la impaciencia de su país respecto a los terroristas de la organización Tahrir Al-Sham, localizados en la provincia de Idlib. Antes de que se estableciera el periodo de gracia concedido por Moscú a Turquía para persuadir a Al-Nusra a disolverse o a retirar a sus militantes de la provincia, se realizaron ataques aéreos contra algunas ciudades en preparación para su invasión. Moscú no esperó a la cumbre tripartita del trío de Sochi en Teherán, que iba a reunirse para discutir el futuro de Idlib. En cambio, Moscú prefirió celebrar esta reunión mientras el presidente turco estaba presionado por la amenaza de ataques aéreos, dejándole sin más opciones que aceptar a la entrega de la provincia, después de que la Organización Nacional de Inteligencia Turca no lograra convencer al Frente Al-Nusra de que se disolviera.

En cualquier caso, incluso si el Frente Al-Nusra se disolviese, el resultado sería la victoria del régimen que hace uso de armas químicas y de Rusia. A esto seguiría lo inevitable: exigir que Turquía retire los puestos de supervisión o forzar a Turquía a coordinarse con el régimen de Al-Assad.  Entonces será el turno de las zonas de Afrín y del Escudo de Éufrates, lo que eliminará por completo a Turquía de la ecuación del conflicto de los territorios sirios, y, consecuentemente, impedirá al país participar en la determinación del futuro de Siria.

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    En este sentido, Ankara sabe que lo que suceda en Idlib en el futuro próximo marcará el principio del fin de la participación turca en Siria. Este es el amargo resultado de su reacercamiento a Moscú, a expensas de su relación estratégica con Washington, una relación que Washington también quería, liderado por Trump. Trump quería que ésta fuese una relación en la que EEUU dictara las condiciones y que, por lo tanto, el presidente turco se rebelara en contra. El resultado directo fue la implosión de la situación económica en el país, al dar tiempo adicional a la devaluación de la lira turca, un precipicio por el que ya se estaba precipitando el país años antes de que llegara la presión estadounidense, como resultado de grandes fallos en la política económica del gobierno.

¿Salvará a Turquía el posible reacercamiento a Europa? El gobierno turco espera que Europa le ayude a evitar la próxima crisis económica. De lo contrario, temas como el regreso al camino a la adhesión a la UE quedarían fuera de los intereses tanto turcos como de los países europeos. Esto se debe a que este regreso estipularía condiciones políticas y económicas en las que el gobierno turco no parece estar interesado, después de que Erdogan se pasara de la raya al centralizar en su persona todos los poderes, el lamentable estado de las libertades públicas, de la prensa, los medios, las detenciones bajo el pretexto de la guerra contra Fethullah Gulen, las restricciones hacia políticos y parlamentarios turcos, la subordinación del Banco Central a la presidencia, etc.

La visita del ministro de Exteriores alemán a Turquía el 5 y 6 de septiembre, tras un largo periodo de relaciones tibias entre ambos países, y la mención de los medios alemanes a la ocupada agenda del ministro Heiko Maas en Ankara indica, principalmente, lo siguiente: la normalización de la relación entre los dos países, la liberación de ciudadanos alemanes de prisiones turcas y el urgir al gobierno turco a restaurar el respeto a los principios del Estado de derecho. También sugiere el temor de Alemania a una previsible crisis económica en Turquía, incluida la posibilidad de buscar ayuda financiera, así como la preocupación de Alemania sobre la inminente batalla en Idlib, que podría provocar una nueva ola de refugiados.

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    Parece que el gobierno alemán está considerando seriamente la posibilidad de proporcionar ayuda financiera a Turquía, pero no sin condiciones. Las condiciones, particularmente las políticas, podrían ser en parte las mismas que las de la adhesión de Turquía a la Unión Europea. En cuanto a las libertades generales, incluirá la separación de poderes, la libertad de prensa y la independencia del poder judicial. Esto es básicamente todo lo que contradice las tendencias autoritarias establecidas por los resultados de las elecciones del pasado junio, incluida la transición a un sistema presidencial.

Este artículo fue publicado en árabe en Al-Quds Al-Arabi el 6 de septiembre de 2018.

 

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