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Elor Azaria. “No tengo ningún tipo de remordimientos”

Fue declarado culpable de homicidio y fue condenado a 18 meses de prisión después de acabar con la vida de un palestino herido en marzo de 2016
Los colonos miran mientras las fuerzas israelíes evacuan el cuerpo de Abdel Fattah Al-Sharif, asesinado por el médico del ejército israelí Elor Azaria en Hebrón, Israel, el 24 de marzo de 2016 [photo]

 

Elor Azaria, el soldado israelí que disparó en cabeza a un palestino inmóvil en 2016 en Hebrón, ha declarado a medios israelíes no sentir “ningún remordimiento” por sus acciones.

“No siento ningún tipo de remordimiento,” aseguró Azaria. “No cabe duda de que si volviera a vivir esos instantes en Hebrón, cuando estaban ocurriendo los hechos, actuaría otra vez de la misma manera, porque era lo que había que hacer,” agregó.

“Actué de acuerdo con lo que se me había entrenado para hacer desde el momento en el que me convertí en un soldado de combate (…) Amartillé el arma, les dije a los comandantes de la unidad y del pelotón que se apartaran, y le disparé en la cabeza, y eso fue todo. Un solo disparo”.

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En marzo de 2016, una cámara de vídeo registró cómo Azaria disparaba en la cabeza al palestino Abdel FAttah Al-Sharif, de 21 años de edad, que yacía herido en el suelo. Las imágenes fueron publicadas por la organización de derechos humanos B´Tselem y desataron una ola de indignación a nivel internacional.

En enero de 2017, Azaria fue condenado por homicidio por un tribunal de Tel Aviv. La juez israelí Maya Heller rechazó los argumentos de la defensa de Azaria –“que el asaltante palestino ya estaba muerto y que Azaria se sintió amenazado y por eso disparó”-, señalando que “no pueden ocurrir las dos cosas a la vez”. Ante los tribunales se congregaron seguidores de Azaria que insultaron a transeúntes palestinos, mientras cientos de manifestantes cortaron la calle y se enfrentaron a la policía delante de la sede del ejército en Tel Aviv, furiosos ante la posibilidad de que Azaria fuera condenado.

Un mes más tarde, Azaria fue sentenciado a 18 meses de prisión. Sus abogados inmediatamente recurrieron la decisión. Los tres jueces que juzgaron a Azaria estaban de acuerdo en que actuó con la intención de matar y no porque se sintiera amenazado, como había asegurado su defensa. Sin embargo, dos de los jueces sentenciaron que el “singular contexto posterior a un atentado” debería ser tenido en cuenta, citando alegaciones de que el palestino herido había atacado a los soldados con un puñal antes de que le dispararan.

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Azaria fue tratado con indulgencia a lo largo de todo el periodo de su detención, y recibió un permiso para pasar la festividad de Passover con su familia tras haber servido apenas un mes de su sentencia. Aunque al principio permanecía encarcelado en la Base Militar Nahshonim, al este de Tel Aviv, en julio de 2017 se le concedió el arresto domiciliario –del que puede salir para visitar la sinagoga-. En septiembre, el jefe del estado mayor del ejército redujo la condena de Azaria en cuatro meses, “teniendo en cuenta el hecho de que es un soldado y un guerrero” que ha tenido que “soportar mucho”.

Poco después de que su sentencia fuera reducida, en octubre de 2017, Azaria solicitó un perdón presidencial. En su carta al presidente israelí Reuven Rivlin, Azaria escribió: “Estoy en prisión pensando en un soldado israelí que fue privado de su libertad por actuar contra los malvados que vinieron a derramar sangre judía”. El primer ministro Benyamin Netanyahu firmó una petición respaldando la solicitud de Azaria, y el ministro de Defensa Avigdor Lieberman también pidió que fuera perdonado.

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En noviembre, el presidente Rivlin rechazó estas peticiones. “El presidente ha considerado las ofensas que Ud. ha cometido y las circunstancias en las que se produjeron (…) y ha decidido rechazar la petición,” escribió.

En marzo de 2018 se difundió que Azaria sería liberado pronto por “buen comportamiento”. En marzo fue liberado tras haber cumplido sólo nueve meses de su sentencia, con dos días de antelación sobre la fecha prevista para que pudiera asistir a la boda de su hermano. En julio, Azaria visitó el lugar de los hechos, donde fue celebrado como un héroe y recibido por el político y colono extremista Baruch Marzel, que reside en el asentamiento ilegal de Tel Rumeida en Hebrón.

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