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Miles de drusos israelíes salen a la calle contra la ley del “Estado-nación judío”

Los drusos son una minoría étnico-religiosa árabe que aúna el islam con influenias de otras religiones. Están repartidos por varios países de Oriente Medio y en la diáspora.

 

Miles de personas se reunieron en la plaza Isaac Rabin de Tel Aviv para protestar contra la nueva ley del Estado-nación judío aprobada en Israel, que ha provocado el enfado de la minoría más integrada en el país, los drusos.

El primer ministro Benjamín Netanyahu ha defendido fuertemente la nueva ley, la cual establece que el derecho a la autodeterminación y la soberanía en Israel es exclusivo de los judíos y que degrada el árabe de lengua oficial a lengua con estatus especial, frente a las duras críticas recibidas dentro y fuera del país.

Pero el gobierno derechista de Tel Aviv se ha visto sorprendido por la reacción de la comunidad drusa israelí, que ha expresado su sentimiento de haber sido traicionados por esta ley, la cual les deja en una posición de ciudadanos de segunda.

Los drusos son miembros de una comunidad étnico-religiosa árabe cuya tradicion mezcla elementos del islam con otras religiones. Sus comunidades más numerosas se encuentran en Líbano y Siria.

En Israel, los drusos son unos 120.000, menos del 2% de la población. Sin embargo, a diferencia de otros árabes con ciudadanía israelí que están exentos del servicio militar, los drusos son reclutados para el ejército y su presencia es relevante en distintos ámbitos de la sociedad israelí, desde el gobierno, el ejército a los medios de comunicación.

Durante las protestas de este fin de semana en Tel Aviv, los manifestantes, entre los que también había judíos israelíes, ondearon banderas israelíes y drusas y corearon consignas pidiendo la derogación de la nueva ley, que tildan de “discriminatoria”.

“Nadie nos puede acusar de deslealtad, y así lo atestiguan los cementerios militares. A pesar de nuestra lealtad, el Estado sigue sin vernos como iguales”, se quejaba el sheij druso Muwafaq Tarif en un discurso dirigido a los concentrados.

“Así como hemos estado dispuestos a luchar por la existencia y la seguridad del Estado, estamos determinados a seguir luchando por el derecho a vivir en él en igualdad y dignidad”, dijo también Tarif.

Yat Salamy, una profesora drusa de 53 años, denunciaba que la nueva ley acababa con la idea de Israel como un país cosmopolita.

“Lo que hace de Israel un país especial es su diversidad: judíos, árabes, drusos, musulmanes, cristianos, beduinos, circasianos… Todos juntos somos Israel”, dijo.

 

“El pacto”

Los árabes israelíes no judíos forman alrededor del 20% de la población de los 9 millones de habitantes del país. Las leyes israelíes en teoría les garantizan los mismos derechos que a la mayoría judía, pero muchos se quejan de estar discriminados y carecer de igualdad de oportunidades para acceder a educación, salud o vivienda.

La izquierda israelí y los partidos que representan a la minoría árabe también han condenado la nueva ley, pero la oposición drusa es la que está alcanzando mayor popularidad, dada la tradicional lealtad de esta comunidad a los objetivos del Estado sionista.

En un intento fallido de calmar los ánimos, Netanyahu propuso esta semana una nueva ley que reconozca a los drusos como una comunidad especial en Israel, reconociendo su servicio al Estado y garantizando la correcta financiación de sus necesidades.

“El sentimiento de nuestro hermanos y hermanas drusas ha tocado mi corazón. Quiero decirles: No hay nada en esta ley que perjudique vuestros derechos como ciudadanos iguales en el Estado de Israel, y no habrá nada que dañe el estatus especial de la comunidad drusa en Israel. (…) El pueblo de Israel, y yo mismo, os quiere y os aprecia. Apreciamos profundamente vuestra compañía y vuestro pacto con nosotros”, dijo Netanyahu el domingo.

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