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China apuesta por los árabes

China y Kuwait han firmado un protocolo de cooperación estratégica. El presidente chino Xi Jinping junto al emir de Kuwait, el sheij Sabah Al Ahmad Al-Sabah. (Twitter)

China no se ha presentado como un competidor o un sustituto de cualquier otro gran país, sino que ha sacado adelante una visión estratégica económica y de desarrollo distinta, la llamada Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda.

Basándonos en el octavo Foro de Cooperación Chino-Árabe, celebrado en Pekín la semana pasada, no exageraríamos al decir que las estrategias de desarrollo árabes, en especial las del Golfo, coinciden con el modelo chino más de una vez.

Un ejemplo sería la alianza estratégica iniciada por el rey saudí, Salman bin Abdul Aziz, durante su visita el año pasado a China, o los acuerdos firmados por el emir kuwaití, el jeque Sabah Al-Ahmad Al-Sabah, hace unos días.

Desde entonces, el presidente chino, Xi Jinping, también ha visitado Emiratos Árabes Unidos en su primer viaje al extranjero desde el comienzo de su nuevo mandato.

No hay duda de que ambas partes son conscientes de las posibles implicaciones globales de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero su apertura y cooperación preceden a esta nueva realidad.

Sin duda, hay beneficios del éxito de la cooperación árabe y china, ya que China ha decidido construir su posición internacional en base a la inversión y el comercio. Los Estados del Golfo reconocieron hace mucho que su futuro está relacionado con el desarrollo y el crecimiento de sus economías. Ambas partes están convencidas de que el crecimiento económico es clave para todos los intereses, incluidos los políticos.

Por supuesto, existen diferencias, pero el presidente chino ha pedido que se resuelvan "con sinceridad" y que no se teman ni se ignoren, basándose en el hecho de que no hay conflictos o contradicciones entre su país y los árabes. También se apoya en los principios que mantiene China, incluido el respeto a la soberanía y el abstenerse de interferir en los asuntos internos de otros Estados.

Quizá el presidente Xi quiso referirse indirectamente a las críticas contra la política exterior de Pekín pronunciadas por líderes árabes. Estas tienen que ver con su postura respecto al conflicto con Irán y las crisis de Siria y Yemen, vinculadas a la expansión de Irán. Por lo tanto, pidió que estas políticas se discutieran "abiertamente", con la esperanza de que los árabes considerarían el hecho de que China no se involucra directamente en conflictos y que no los explotaría para servir a los intereses de un país a expensas de otro.

En cualquier caso, esta sigue siendo una tarea muy importante que China intenta enfocar con cautela. Mientras que no niega la dimensión política de una cooperación económica con los árabes, no se presenta como una alternativa a EEUU o Rusia, sino más bien como otra opción. También insiste en su ascenso pacífico, y espera que otros actúen del mismo modo.

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Mientras tanto, Pekín considera la respuesta árabe a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda como un apoyo a su estatus y posición internacional, y debería traducir esto en sus posturas políticas.

En el Foro de Cooperación Chino-Árabe, Xi Jinping encontró el lugar perfecto para anunciar la asignación de más de 100 millones de dólares al desarrollo económico en Palestina, Jordania, Siria, Líbano y Yemen, y 20.000 millones de dólares en préstamos para proyectos que crearán empleo y provocarán un impacto social positivo en los países árabes que necesitan una "reconstrucción económica y una recuperación industrial".

China hizo esta contribución en el contexto de las aspiraciones de los países del Golfo, no sólo para motivar su alianza, sino también para confirmar que China apuesta fuerte por la cooperación con los árabes. Quizá la situación actual sea la más adecuada para que la apuesta sea mutua, siempre y cuando ambas partes busquen soluciones políticas pacíficas para todos los conflictos regionales.

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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