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Entre el control del caos y los ‘bots’ electrónicos… ¿Cómo se crea una tendencia política en Twitter?

A lo largo de la última década, y con el aumento de la dependencia humana de los smartphones, las redes sociales se han convertido en una parte esencial de la vida diaria de los usuarios de internet. Las propias plataformas de las RRSS se convirtieron en una herramienta para cambiar la publicidad y crear consciencia en todo el mundo. Ahora, esta herramienta es la más poderosa en el proceso de la llamada industria propagandística de la que hablan Noam Chomsky y Edward Herman en el libro: “Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media”.

En términos de redes y propaganda, el acceso simultáneo a mayores sectores mediante estas plataformas es un elemento importante y que las distingue de la radio y la televisión. En términos de contenido, el desarrollo de la Web 2.0 ha sido vital para crear la comunicación bidireccional entre la fuente, el productor de contenido y el receptor. En internet, el propio receptor, o usuario, en lenguaje técnico, se convirtió en un productor de contenido, lo cual generó una atmósfera que, inicialmente, ayudó a romper el monopolio de la producción de contenido digital por parte de países, gobiernos y grandes corporaciones.

El contenido generado por el usuario es, en sí mismo, una fuente de información y contenido en internet, lo cual ha cambiado el modo de publicitar a nivel básico y estructural. Cada vez más, los usuarios dependen los unos de los otros para determinar sus preferencias en cuanto a productos e incluso ideas. Dependen del poder de las campañas publicitarias y de lo que promueva la empresa, el gobierno o incluso el partido político durante la fase previa a la emergencia del factor del contenido del usuario.

Lo que los usuarios comparten en las redes sociales es tan importante que preocupa a los capitalistas, a los ideólogos y, sin duda, a los gobiernos y regímenes. Esto ha tenido un gran impacto en la vida política y en el tejido de la sociedad en la mayoría de los países del mundo, ya que el contenido producido por el propio usuario ahora llega al resto de usuarios y afecta a su comportamiento, sus ideas y sus creencias.

El porcentaje de usuarios que se ven afectados por las revisiones de otros usuarios en las etapas de descubrimiento, evaluación o selección de productos. Fuente: TrustRadius

En consecuencia, vemos cómo nuestras palabras cobran importancia, cómo pueden alterar la ecuación, inclinar la balanza, causar grandes pérdidas a grandes empresas, exponer a gobiernos y obligar a líderes estatales a dimitir.

Un estudio realizado en 2014 por Inpowered, una empresa americana de marketing digital y análisis del comportamiento del usuario, publicó que el contenido cobró más importancia durante los cinco años previos al estudio que antes. El estudio, que analizó la conducta de los usuarios al ser expuestos a contenidos sobre ciertos productos como cámaras, teléfonos, videojuegos y demás, dividió el contenido en tres secciones: el contenido producido por los expertos en el producto, el de los comentarios y valoraciones de los usuarios, y el de los propios productores. El resultado del estudio indicaba que el contenido producido por los expertos y sus comentarios respecto al producto era el más creíble, seguido por los contenidos y comentarios del usuario acerca del uso diario del producto, y, por último, el contenido promocional de las propias empresas.

Es cierto que este estudio se realizó respecto a aparatos electrónicos, pero también midió el comportamiento del mismo usuario al ser sujeto de campañas promocionales de ideas e ideologías en las mismas plataformas. De hecho, lo aplicable al producto físico puede proyectarse y aplicarse del mismo modo al producto intelectual, por lo que ahora a las empresas publicitarias les interesa promocionar el producto, ya sea intelectual o material, utilizando las opiniones de expertos sobre este producto y tratando de controlar el contenido producido por los usuarios.

Inicialmente, esta atmósfera general causó muchos avances en el proceso del intercambio de información y noticias en Internet, que, en muchos casos, se ha descontrolado. En el mercado empresarial, las plataformas han competido entre ellas para atraer a los usuarios integrando distintas formas y medios para compartir lo que quieran y producir contenido creativo. Así se superó el texto escrito hasta llegar a la imagen y al vídeo, que evolucionaron a las técnicas de fotografía y transmisión en directo.

 

¿Cómo producir un desastre electrónico?

Esta nueva fase ha otorgado importancia al contenido producido por los usuarios, mayor incluso que la que producen las propias empresas y gobiernos. En el contexto político, que es el que nos ocupa en este artículo, nos podemos hacer a la idea de cómo de urgente es este tema para los gobiernos, y de cómo el control del contenido del usuario, en este caso, tanto ciudadanos partidarios como disidentes, se ha convertido en un objetivo fundamental para asegurar la estabilidad del gobierno y la implementación de sus políticas.

Una campaña pública masiva que promueva los derechos humanos podría fracasar por culpa de un “tweet” de un famoso del mismo lugar respecto a la misma situación. Esa persona podría ser una “experta”, según la clasificación del estudio de Impowered ya mencionado, o solamente una persona común con muchos seguidores. En ambos casos, lo que publique es más importante que lo que publica el propio gobierno.

Nosotros, como régimen o gobierno, queremos controlar el otro contenido, el contenido producido por todos los usuarios, partidarios antes que oponentes. Controlamos a los partidarios identificando su discurso y dirigiéndolo al beneficio de los intereses del régimen, de modo que todos los mensajes publicados en las distintas redes sociales sean coherentes, integrados y organizados, generando nuestro proyecto e ideología, y el hashtag que queremos promover como gobierno. En cuanto a los opositores, les controlamos cuestionando su credibilidad y provocando una guerra electrónica en el espacio que creamos como gobierno, mediante nuestras reglas y hashtags.

A menudo esto se hace mediante la creación de estos oponentes verdaderos o incluso falsos, lo cual es más fácil y asequible. Lo más importante es generar un caos electrónico, muchas opiniones dispersas, y un espacio ilimitado de aleatoriedad,  lo que convierte a las opiniones legales de usuarios o expertos, ya estén controlados por nosotros, el gobierno o régimen, con campañas hostiles, o estén perdidos en medio de esta red de opiniones, en algo conocido como “intoxicación de hashtag”.

 

Los datos y el software son más importantes que las armas y los aviones

Para controlar las ideas políticas y la creación de “tendencias políticas”, algo que desean los gobiernos y regímenes ante esta gran cantidad de aportes y datos, descubrimos que, a menudo, las contraseñas son utilizadas por científicos y especialistas en datos y programación de todo el mundo. Después les toca a los medios, que, a su vez, tienen importancia en el área de datos y programación con nuevos tipos de periodismo, como el periodismo de datos.

No es solamente un proceso de acumulación y compilación de los datos de los usuarios y sus aplicaciones, sino también se produce un análisis de los datos prácticos, lo cual es la operación más compleja. Los cientos de millones de gigas de imágenes, ubicaciones, textos y vídeos y de huellas dactilares y reconocimientos faciales necesitan de un tremendo proceso de identificación, clasificación y análisis para llegar a formar un elemento útil a la hora de crear la tendencia que queremos. Este paso produce nuestro primer material básico, los datos procesados digitalmente.

Es ahora cuando actúan los programadores que se benefician de todos estos datos y de los resultados obtenidos en sus programas, además de manufacturar nuevos programas que les permiten controlar siempre esta tendencia. La manipulación se produce mediante complejos procesos de programación que dependen en gran parte de inteligencia artificial, que se desarrolla a medida que los datos crecen en términos de almacenamiento y capacidad analítica con la ampliación del contenido generado por el usuario.

Esto es exactamente de lo que habló Mar Zuckerberg en su entrevista con Wired en 2010, cuando reveló que, cuantas más interacciones, comentarios, publicaciones compartidas y ‘me gusta’ hay en Facebook, mejor, gracias a la interacción de los usuarios y su producción de contenidos en la web azul. Sin embargo, el profesor Christian Fuchs, jefe del Instituto de Comunicación e Investigación Mediática de la Universidad de Westminster, se preguntaba: “¿Mejor para quién?” ¿Para los usuarios o para los empresarios y líderes políticos? Los datos transcienden su importancia de ser una mera acción de intercambio con amigos y seguidores para convertirse en una herramienta de riqueza y poder utilizada por Zuckerberg contra nosotros sin que nos demos cuenta”.

Mark Zuckerberg asistió a la entrega de la conferencia magistral en la Conferencia de Desarrolladores de Facebook 2008, f8, 23 de julio de 2008 [Brian Solis / briansolis.com]

A menudo, este tipo de datos es útil para objetivos de investigación y análisis, pero, más que nada, se usa para generar beneficios. En cuanto a la propaganda y las tendencias políticas, los datos en sí deben cambiar. Nosotros, como régimen, jugamos un papel a la hora de formular estos datos para engañar a los centros de investigación y a nuestro pueblo, generando una opinión pública electrónica falsa.

Esto se consigue con la ayuda de empresas profesionales de datos, publicidad y relaciones públicas que manipulan la información produciendo grandes cantidades de contenido, usando muchas cuentas falsas/automáticas que impulsan una visión particular de las tendencias de las plataformas sociales, creando así una realidad de facto para todos los usuarios, que se ven obligados a aceptar esta visión. Por lo tanto, el proceso requiere de ciertas cuentas reales, o, como las llamamos aquí, las “cuentas reales manufacturadas”.

 

Categorización de la naturaleza de una cuenta de usuario en las redes sociales

Para comprender mejor todo esto, hay que analizar y categorizar las cuentas de las redes sociales. Insistimos en que estudiaremos las cuentas de los usuarios de la web, y no a los propios usuarios. Con esto queremos decir que todo el mundo tiene cuentas, pero las cuentas no reflejan la persona real, ya que algunas son ficticias y programadas. Listamos cuatro categorías de cuentas en las RRSS según su relación entre la identidad real y la identidad digital de cada persona. Mi identidad real es quien soy en realidad, y mi identidad digital es lo que quiero mostrar a otros en Internet.

1. Una persona real y una identidad digital real

En este caso, la conclusión es simple y clara. Una persona real, con un nombre, un lugar de residencia, ocupaciones y una vida completa, elige crear una cuenta en Twitter, por ejemplo. Introduce su verdadero nombre, foto, número de teléfono o e-mail, y empieza a interactuar en la plataforma según sus auténticos intereses. Digamos, por ejemplo, que a esta persona le gustan los coches y publica constantemente sobre ello. Además, es hincha del Real Madrid y a menudo publica noticias sobre los partidos, los comenta y sube fotos de los jugadores. Es una personalidad real, cuya identidad real queda reflejada en una identidad digital.

2. Una persona real y una identidad digital falsa

Aquí nos encontramos con una persona que decide no revelar su verdadera identidad, y crea una digital completamente distinta a la realidad. Quizá con el propósito de ocultar algo o de actuar libremente en espacios digitales, buscando, escribiendo y viendo cosas que no vería utilizando su personalidad real como, por ejemplo, pornografía. Sin embargo, puede que esta conducta se vea motivada por una sensación de inferioridad que le lleve a intentar tener una vida en internet que no puede tener en la vida real.

3. Una cuenta digital falsa con la identidad de una persona inexistente (ficticia/automática)

En este caso, damos con la cuenta de una persona que no existe. Estas cuentas suelen crearse con objetivos publicitarios electrónicos. Es un software común, conocido como bot o bug. Estas cuentas no tienen una identidad real, es decir, no pertenecen a ninguna persona específica. Tampoco cuentan con una identidad digital, sino que utilizan a personalidades públicas en sus fotos de perfil, o directamente no tienen foto. El nombre del usuario del perfil es reemplazado por un número de serie o código generado electrónicamente.

A veces, estas cuentas se utilizan para apoyar a un hashtag en particular o para promover una idea o un producto, pero, normalmente, Twitter detecta y elimina o desactiva estas cuentas.

En 2014, se estimó que el número de este tipo de cuentas era de 23 millones. Sin embargo, es importante señalar que estas cuentas automáticas no sólo se usan en propaganda política, sino que, generalmente están programadas para apoyar al esfuerzo humano en el proceso publicitario, ya sea automáticamente o mediante ciertas empresas y servicios especializados en el mercado. Estas cuentas automáticas publican según su programa y sin intervención humana. Un estudio del Centro de Investigación de Pew concluyó que dos tercios del contenido del usuario en Twitter y otras webs se genera mediante cuentas automáticas.

4. Identidad digital integrada de alguien que no existe

Este tipo de cuentas son las más profesionales, y las utilizan las grandes empresas. Estas empresas crean cuentas electrónicas, y todas ellas tienen integrada una identidad digital, forjada como personajes de películas; es decir, hay una foto de una persona y un nombre que puede indicar una afiliación a una comunidad o familia en particular. Además, cada cuenta falsa tiene intereses, ilustrados por la siguiente información que examina la identidad digital de una persona de Arabia Saudí, por ejemplo.

Ejemplo de cómo se crean las identidades falsas en las redes sobre personas inexistentes

En su mayoría, estas cuentas son falsas, al igual que el otro tipo que hemos mencionado. La diferencia radica en que estas cuentas publican siempre, todos los días, al igual que verdaderos seres humanos. En este aspecto, Noon Post contactó con fuentes privadas interesadas en crear este tipo concreto de cuentas en Twitter en uno de los Estados del Golfo. La fuente declaró: “Cuanto mayor es la eficiencia de las actualizaciones diarias de la cuenta, en términos de la calidad y cantidad de publicaciones adecuadas a las características del personaje, incluyendo algunos tweets sobre su vida personal, más cercano es el personaje a la realidad, y más difícil es detectarlo”.

Estas cuentas se crean para publicar cosas específicas en momentos de campañas publicitarias, y aquí entra en juego la profesionalidad. Imagina que estás navegando por Twitter, y ves que hay un hashtag concreto que es tendencia en tu país. Cuando haces click en él, ves que muchos usuarios están publicando al respecto, y un grupo de cuentas falsas duplica los tweets. Sin embargo, también ves cómo cuentas con distintos intereses, edades y de diferentes ciudades participan en el hashtag. La idea que se vende es que esta propaganda tiene el apoyo de distintos lugares y personas que tienen un interés común en un tema en particular. Entonces, el usuario real pensará que estos temas verdaderamente tienen difusión, y dará credibilidad a lo que se promociona. Sin embargo, lo difícil es, tal y como dice nuestra fuente, “crear personajes acordes a lo que se pretende plantear ante la opinión pública en temas futuros. Por lo tanto, los personajes tienen que construirse con exactitud, ya que el proceso de crear su identidad digital dura meses”.

 

Guerra electrónica… cuentas falsas administradas por gobiernos

Para comprender más de lo que sucede en el ciberespacio, en concreto en Twitter, a la hora de crear una tendencia política, mostraremos ciertos ejemplos claros que han surgido durante la reciente crisis del Golfo. Los ejércitos electrónicos del Golfo están entre los ejércitos más poderosos del mundo, no solamente debido a su alto número, sino también a que sus propietarios cuentan con los mejores expertos y empresas internacionales especializadas en este tema, lo que requiere mucho dinero. Pero estos Estados lo tienen, y no les importa pagar por ello.

Como ya hemos explicado, el proceso es más complicado que la promoción de un hashtag en las tendencias locales o internacionales. Eso no es complicado ni requiere de mucho esfuerzo ni dinero. Según una investigación de la BBC, no se necesitan más de 200 dólares para pedirle a una empresa saudí que genere una tendencia falsa durante unas horas mediante cuentas falsas programadas.

El verdadero desafío reside en la gestión de los tres tipos de cuentas (primera, tercera y cuarta) para la creación de una campaña publicitaria organizada. Cada tipo de cuenta tiene su propio papel y tipo de gestión. La primera la realizan personas cuyos mensajes a promocionar se envían, y deben hacer circular los mensajes a cambio. Si no acceden, se ven obligados a hacerlo mediante asesinato moral, neutralización o detenciones de seguridad.

El tercer y el cuarto tipo, cuentas falsas y cuentas con identidad digital integrada, son gestionados por lo que se publica en ellas y el momento en el que se publica, que ha de coincidir con la publicación del primer tipo. En consecuencia, la tendencia resulta en una mezcla de cuentas reales de personalidades públicas con influencia en distintos sectores y muchos seguidores, además de cuentas pre creadas para ese propósito. Así, la tendencia se hace interactiva y anima a los usuarios comunes a publicar sobre ella.

Esta propaganda no sólo se realiza con publicaciones, basta con retwittear, demostrar que la publicación ha ganado un gran apoyo online y así conseguir un mayor apoyo en la vida real. Esto es lo que sucedió con el tweet del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que hablaba de su confianza en el rey Salman y en el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, y de que saben perfectamente lo que hacen.

Este tweet de Donald Trump obtuvo mayor interacción que el resto de sus tweets

El periodista e investigador Marc Owen Jones, interesado en la región del Golfo y en la propaganda política, estudió la interacción respecto a este tweet. Vio cómo obtuvo, con diferencia, el mayor número de retweets de todos los tweets del presidente durante este periodo.

La línea roja representa el número de retweets para este tweet en comparación con otros tweets

 

Cuando examinó las cuentas que lo retwittearon, descubrió que la mayoría eran falsas/automáticas y creadas entre agosto y septiembre del mismo año (2017). La mayoría de ellas interactuó a la vez con el tweet, entre las 15:00 y las 16:15.

 

 

 

 

 

La línea cruzada representa el tiempo que siguió a la publicación del tweet y los pigmentos de color representan el momento de la creación de las cuentas que hicieron el retweet. Tanto el color rosa como el naranja representan las cuentas que se crearon en agosto y septiembre.

Este ejemplo muestra el proceso de crear apoyo y difusión con la intención principal de legitimar y promover lo que es tendencia en la comunidad online. El otro tipo de cuentas gira en torno a la publicación propia. También podemos verlo claramente en el Golfo, y, en concreto, durante la crisis, en el hashtag que se difundió a finales de junio de 2017 para exigir el cierre de Al Jazeera (Exigimos el cierre del canal televisivo Al Jazeera). En un artículo de la web de BahréinWatch, una muestra de más de 8.000 tweets expone como el 71% de ellos fueron autogenerados.

Este gráfico focaliza la atención en las horas que van de las 2 pm a las 6 pm del mismo día y muestra más claramente el alcance de la interacción por cuentas en rosa y naranja al mismo tiempo.

 

Más de dos tercios de los tweets mostrados en el estudio fueron autogenerados con el fin de promover el cierre de Al Jazeera. En general, según el Washington Post, sobre el 29% de los tweets contra Qatar fue-

La tabla muestra el porcentaje de cuentas automáticas y el porcentaje de sus tweets publicados en comparación con el número total de cuentas y tweets en la muestra.

ron autogenerados.

Como conclusión, podemos decir que existen expertos en la creación de tendencias políticas. Algunos la utilizan para sus propios intereses y otros la proporciona como un servicio de entre la lista de servicios de relaciones públicas de limpieza de imagen. La mayoría de regímenes y gobiernos de diferentes países utilizan este servicio. Es una herramienta propagandística poderosa que puede beneficiar a la imagen del régimen saudí, influenciar el referéndum de la retirada de Reino Unido de la Unión Europea o apoyar al presidente estadounidense Donald Trump durante las elecciones presidenciales.

Este artículo fue publicado por NoonPost en Medium.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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