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Miss Iraq, una falsa profeta de paz y coexistencia

Sarah Idan, Miss Iraq 2017 [Twitter]

Sarah Idan, Miss Iraq 2017, es la voz más reciente del coro de quienes defienden la coexistencia entre Israel y Palestina.

La semana pasada, en el Foro Global Judío Americano en Jerusalén, la influencer de 28 años habló ante varios cargos internacionales e israelíes acerca de la urgencia de "encontrar un nuevo método que no enfatice... las diferencias y desacuerdos".

Su incipiente relación con la Miss israelí, Adar Gandelsman, acaparó los titulares de todo el mundo en noviembre del año pasado después de que un selfie de ambas modelos se hiciera viral, provocando tanto indignación como deleite.

Esta semana, sus caras han vuelto a la prensa tras el viaje publicitado de Idan a Israel seis meses después de que el gobierno de Trump declarase Jerusalén como capital del país. La restauración de la coexistencia fue el tema principal del discurso de Idan en el foro patrocinado del Comité Judío Americano, con Miss Israel a su lado. Apenas había unos centímetros de distancia entre ellas.

La nueva crítica a la que es sometida habla de lo que parece ser un respaldo tácito al gobierno israelí y a su versión falsa de bandos igualitarios. Cuando se hizo famosa, la modelo cristiana-iraquí recibió amenazas de muerte por su estilo de vida público y su vestimenta "liberal" más que por sus opiniones, y utilizó Twitter para denunciarlo.

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En Israel,  presentó su opinión personal de buscar la paz, aunque omitiendo el sabotaje rutinario de Israel a las iniciativas de paz previas. La ausencia de esfuerzos recíprocos para representarse ante el público palestino o hablar en sus eventos ha hecho que algunos se cuestionen el nuevo papel de Idan como embajadora cultural.

Allanar el camino sobre el cual pueda echar raíces la coexistencia es una oportunidad que el gobierno israelí ha rechazado reiterada y agresivamente mediante la violencia estatal, la limpieza étnica o la obstrucción legal del derecho al retorno de los palestinos para repoblar las tierras de las que fueron expulsados.

"Razonamiento, compromiso mutuo y unidad" - los pilares del "nuevo método" del que habla la modelo de Bagdad, son valores que ignoran la falta de compromiso de Israel y su retórica egoísta que ha criminalizado a los palestinos por querer conseguir justicia. Estas acciones han provocado el fracaso de un proceso de paz israelí-palestino, como resultado de la discriminación sistemática, la violencia estatal y la discriminación legal contra los palestinos que lleva a cabo Israel.

"Tengo la esperanza", declaró Idan, "de poder ver a mis hermanos y hermanas judíos vagar libremente desde Jerusalén a Ramalá, desde Babilonia al Nilo y, en cuanto a mis compañeros árabes y musulmanes, de verles caminar por Israel sin miedo a un sello israelí en su pasaporte".

En cuanto a los palestinos, a quienes mencionó en último lugar, Idan espera que puedan vivir libres del miedo a ser desplazados, cruzar las playas de Tel Aviv y rezar en Al-Aqsa sin problemas" - las mismas esperanzas que los supervivientes de la generación de la Nakba han documentado en sus historias orales y memorias escritas.

La cobertura mediática continua de su relación con Israel ignora lo que refleja su discurso - una comprensión superficial del régimen estructuralmente discriminatorio que es Israel y de los cientos y miles de palestinos que ha desplazado.

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"Menos sangre, más amistad", así concluyó Idan, traicionando a la lucha palestina que surgió en respuesta a la violencia selectiva de Israel contra los palestinos, de la que no se libra nadie, ni niños ni ancianos.

En noviembre de 2017, unos días después de que el famoso selfie inundara las redes, Idan defendió su acción. "Esta publicación no es un aval del gobierno israelí, y no significa que apoye o acepte sus políticas en el mundo árabe", escribió en árabe. Terminó su comunicado con una extensa disculpa al mundo árabe, dirigida a cualquiera que se hubiera llevado la impresión de que la foto "menospreciaba la causa palestina" y enfatizando ya entonces su "llamada a la paz".

Mientras el discurso de Idan resuena en la sociedad israelí y confirma la sabiduría con la que opera el Estado judío, deja de lado a la lucha nacional de un pueblo, el palestino, objeto de la violencia deliberada de Israel. Su discurso no menciona al último ataque del primer ministro israelí en Gaza, en el que 130 palestinos fueron asesinados mientras se manifestaban para exigir su derecho al retorno. Faltan demasiadas cosas, las suficientes como para que los analistas cuestionen la intención de la visita de Idan y si sus llamadas a la paz no son más que otra estrategia de las relaciones públicas de Israel. La reinvención de la imagen de Idan de modelo a embajadora cultural ignora a la clase de activistas de Palestina y su lucha contra el Estado de apartheid israelí. Con razón, consideran a Idan como una falsa profeta de la paz y la coexistencia.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autora y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Nazli Tarzi es una periodista británico-iraquí especializada en Oriente Medio, con especial interés en Irak.

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