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Razan perdió su vida; mientras tanto, Nikki Haley perdía su humanidad

Razan murió como una orgullosa palestina lleno de humanidad y será recordada con el mismo nombre con el que nació. Por el contrario, Nimrata Randhawa, será recordada por su nombre adoptado, Nikki Haley, ocultando su herencia india. Elshamy/Anadolu Agency]

El pasado viernes, 1 de junio, una médico voluntaria palestina, Razan Al Najar, mientras ayunaba, atendía a los heridos en la verja artificial que separa a Gaza de Israel. A miles de kilómetros, la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, maquinaba en nombre de Israel en el organismo internacional. El día acabó con Razan glorificada y convertida en mártir y en Nikki humillada y avergonzada.

Como hacía cada día desde el comienzo de la Gran Marcha del Retorno el 30 de marzo, Razan se despidió de su familia y se dirigió a la frontera, consciente de que sus habilidades serían necesarias para tratar a los palestinos que se disponían a marchar hacia la valla que separa artificialmente a Gaza del resto de la Palestina histórica. Marchan para ejercitar su derecho a regresar a los hogares de los que proceden y de donde las fuerzas israelíes les expulsaron en 1948. Sin duda, los conocimientos médicos de Razan serían necesarios, ya que Israel había decidido desplegar a decenas de francotiradores profesionales para asesinar a palestinos. El número de víctimas ha alcanzado las 119 y más de diez mil heridos; algunas estimaciones elevan esta cifra a más de 13.000.

Leer:“Disparadme. No tengo miedo”. – El ejército israelí asesina a una enfermera palestina de 21 años en Gaza

Una publicación de Facebook – cuya exactitud no puedo verificar – afirma que, en sus últimas palabras, Razan le pidió a su madre que hiciera hojas de parra rellenas para la ruptura del ayuno al anochecer. Se despidió y marchó a encontrarse con sus compañeros médicos en la valla. En aquel momento, Nikki Haley estaría probablemente desayunando antes de dirigirse a la ONU y decidir cómo lidiar con los 15 miembros del Consejo de Seguridad. No había llegado a un acuerdo sobre ninguna declaración respecto a los acontecimientos en la frontera de Gaza desde el comienzo de las marchas, a pesar del alto número de víctimas. Aquel día, el Consejo decidía si respaldar una resolución presentada por Kuwait pidiendo protección para el pueblo palestino, o respaldar una resolución estadounidense condenando a Hamás por una serie de cohetes disparados desde la Franja de Gaza en respuesta a los crímenes israelíes.     

Razan, de 20 años, era la mayor de seis hermanos. Tenía un título en enfermería general y había completado unos 38 cursos de primeros auxilios. Aunque no tenía asegurado un trabajo remunerado, se ofrecía como voluntaria en hospitales, ONGS y organizaciones médicas, desarrollando habilidades y experiencia que la convirtieron en una gran ayuda durante la Gran Marcha.

En una entrevista con el The New York Times el mes pasado, Razan explicaba por qué se había ofrecido voluntaria para ayudar en la Gran Marcha del Retorno, sobre todo como mujer. “Ser médico no es sólo un trabajo de hombres”, dijo Razan, “también es de mujeres”.

También atestiguó los momentos finales de algunos heridos de muerte. “Me rompe el corazón que algunos de los jóvenes que resultaron heridos o fueron asesinados me dijeran a mí su última voluntad”, contaba a Al Jazeera. “Algunos incluso me daban objetos suyos [como regalo] antes de morir.”

En una publicación en su cuenta de Facebook el 16 de mayo, Razan negaba las acusaciones de que ella y otros voluntarios habían sido coaccionados para ir a la frontera.

El 1 de junio, un francotirador israelí la disparó por la espalda, según informó la organización activista Al Mezan, citando a testigos oculares y a sus investigaciones. En el momento de recibir el disparo, se encontraba a 100 m. de la valla y llevaba ropas que claramente la identificaban como médico. Su chaleco médico manchado de sangre la acompañó a la tumba durante el funeral masivo que se celebró para ella al día siguiente.

Comparemos los actos humanos y desinteresados de Razan, de 21 años, con oportunidades limitadas de conseguir paz y justicia para su pueblo, con los intentos vergonzosos y descarados de la embajadora Nikki Haley en el Consejo de Seguridad para denegar la protección al pueblo de Razan. Mientras que Kuwait proponía una resolución al Consejo para cumplir su responsabilidad ante un pueblo oprimido y garantizar su protección, Haley proponía una resolución para denunciar a Hamás por los cohetes lanzados contra zonas israelíes tras los ataques y bombardeos mortales de Israel en el enclave asediado.

La votación sobre ambos textos se produjo poco después de la muerte de Razan. Haley no consiguió más votos que el suyo para su resolución; tres países votaron en contra y 11 se abstuvieron. Una total humillación para Estados Unidos y personalmente para Haley que hizo que los analistas revolvieran los registros históricos hasta encontrar otra ocasión en la que una resolución sólo hubiera contado con el apoyo del país que la proponía. En el momento de escribir este artículo, aún no han encontrado ninguna.

Los manifestantes palestinos acuden al funerla de la joven médico Razan Najjar, en el distrito de Khan Younis de la Franja de Gaza [Mustafa Hassona / Anadolu Agency]

Una vez más, Haley quedó aislada cuando Estados Unidos vetó una resolución para proteger a los palestinos. Con su poder en Israel, ha dado la espalda a un pueblo palestino mayoritariamente pacífico que se enfrenta al ejército de Israel, ayudado por el hardware militar de EEUU, con un valor de miles de millones de dólares. En una reunión previa del Consejo respecto a los asesinatos de Israel contra manifestantes palestinos, decidió salir en cuanto su representante comenzó hablar. Supuso una clara violación del protocolo y produjo grandes críticas. Dado su desempeño general como embajadora de los Estados Unidos, el presidente Trump debería despedir a Haley inmediatamente. Ha provocado el aislamiento y la humillación de su país; todo por el bien de un aliado inmerecido, Israel.

El 1 de junio de 2018, Razan perdió su vida mientras Nikki Haley perdía su humanidad al defender las acciones terroristas de un Estado criminal, Israel. Razan murió como una palestina orgullosa, llena de humanidad, y será recordada con el mismo nombre que le pusieron al nacer. Al contrario, Nimrata Randhawa, hija de inmigrantes sij, un día fallecerá y será recordada por su nombre adoptivo, Nikki Haley, con el que oculta su herencia india. Razan será recordada por su voluntariado desinteresado, mientras que Haley será recordada por apoyar y proteger al único Estado de apartheid del mundo.

Razan no podía hacer mucho por cambiar el mundo y conseguir la paz en tierra santa, mientras que Haley, desde una de las oficinas más poderosas de la política mundial, podría haber ayudado a proteger a los palestinos y llevar la paz a la región. Si Razan hubiera tenido un cargo tan alto, el mundo sería un lugar mejor.

Descansa en paz, Razan Al-Najar. Vales más que un millón de Nikki Haleys.

 

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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