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El candidato de Sadr, favorito para ganar las elecciones de Irak

El clérigo chií iraquí y líder de la oposición Muqtada al-Sadr [Foto de archivo]

El clérigo nacionalista Moqtada al-Sadr, un viejo adversario de Estados Unidos, lideraba el lunes las elecciones parlamentarias de Irak con más de la mitad de los votos escrutados, según dijo la comisión electoral, en lo que ha supuesto una sorpresiva vuelta de tuerca para el líder chií.

En las primeras elecciones desde la derrota del Daesh en el país, el bloque del jefe de la milicia chií Hadi al-Amiri, respaldado por Irán, quedó en segundo lugar, mientras que el primer ministro Haider al-Abadi, una vez visto como el favorito , le siguió en tercera posición.

Los resultados preliminares se basaron en un recuento de más del 95% de los votos emitidos en 10 de las 18 provincias de Irak.

A diferencia de Abadi, un extraño tanto de Estados Unidos como de Irán, Sadr es un firme opositor de los dos países que han ejercido influencia en Irak desde que la invasión encabezada por Estados Unidos derrocara al dictador Saddam Hussein en 2003, otorgando mayor poder a la mayoría chií.

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Sadr ha liderado dos levantamientos contra las fuerzas estadounidenses en Irak y es uno de los pocos líderes chiíes que se distancia de Irán.

A pesar del revés electoral, a Abadi el parlamento todavía le puede otorgar su confianza, por lo que el lunes hizo un llamamiento a todos los bloques políticos para que respeten los resultados, sugiriendo que estaba dispuesto a trabajar con Sadr para formar gobierno.

“Estamos listos para trabajar y cooperar en la formación del gobierno más fuerte para Iraq, libre de corrupción”, dijo Abadi en un discurso televisado en directo. La corrupción ha sido el caballo de batalla de la agenda de Sadr durante varios años.

Proyectándose a sí mismo como un nacionalista iraquí, Sadr goza de un entusiasta seguimiento entre los jóvenes, pobres y desposeídos, pero ha sido dejado de lado por influyentes figuras respaldadas por Irán.

No puede convertirse en primer ministro ya que no participó en las elecciones, aunque su aparente victoria le coloca en posición de designar a alguien para el puesto.

Pero entonces incluso su bloque podría no formar necesariamente el próximo gobierno, ya que quien gane la mayoría de los escaños debe negociar un gobierno de coalición para tener mayoría en el parlamento. El ejecutivo debe formarse dentro de los 90 días posteriores a los resultados oficiales.

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Las elecciones del sábado han sido las primeras desde la derrota del Daesh en el país, con la captura de su capital de facto, Mosul, el año pasado. El grupo invadió un tercio de Irak en 2014.

La participación fue del 44,52% con el 92% de los votos escrutados, según dijo la Alta Comisión Electoral Independiente,  significativamente más baja que en las elecciones anteriores.

Sadr y Amiri fueron los primeros en cuatro de las 10 provincias donde se contaron los votos, pero el bloque del clérigo ganó significativamente más votos en la capital, Bagdad, que tiene el mayor número de escaños.

Un documento proporcionado a Reuters por un candidato en Bagdad, que también circulaba entre periodistas y analistas, arrojó resultados de las 18 provincias.

Reuters no pudo verificar independientemente la autenticidad del documento, pero los resultados mostraron que Sadr había ganado la votación popular nacional con más de 1.3 millones de votos y que había conseguido 54 de los 329 escaños del parlamento.

Fue seguido por Amiri con más de 1,2 millones de votos, lo que se tradujo en 47 escaños, y por Abadi con más de 1 millón de votos y 42 escaños, según cálculos realizados por Reuters basándose en el documento. El ex primer ministro Nuri al-Maliki, como Amiri un aliado cercano de Irán, quedó en cuarto lugar con 25 escaños.

“Irán fuera”

Ganar la mayoría de los escaños no garantiza automáticamente que Sadr pueda elegir al primer ministro. Los otros bloques ganadores tendrían que acordar la nominación.

En las elecciones de 2010, el grupo del vicepresidente Ayad Allawi obtuvo la mayor cantidad de escaños, aunque con un margen estrecho, pero se le impidió convertirse en primer ministro, de lo que culpó a Teherán.

Y un destino similar podría caer sobre Sadr. Irán ha declarado públicamente que no permitiría que su bloque gobernara y podría tratar de formar una coalición gobernante entre sus aliados, Amiri y Maliki.

“No permitiremos que los liberales y los comunistas gobiernen en Irak”, dijo en febrero Ali Akbar Velayati, un importante asesor del líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Ali Jamenei.

Su declaración, que suscitó críticas por parte de figuras iraquíes, se refería a la alianza electoral entre Sadr, el Partido Comunista Iraquí y otros grupos seculares que se unieron a las protestas organizadas por Sadr en 2016 para presionar al gobierno a fin de detener la corrupción endémica.

El secretario general del Partido Comunista Iraquí, Raed Fahmy, dijo a Reuters que el voto a favor de la lista de Sadr, respaldado por su grupo, “es un mensaje claro de que debemos tener relaciones equilibradas con todos (países extranjeros) basadas en la no injerencia en los asuntos internos de Irak”.

“Todos son bienvenidos para brindar apoyo a Irak, pero no a expensas de su soberanía e independencia”, agregó.

Durante la campaña, iraquíes frustrados de toda condición se quejaron del patrimonialismo sistemático de su élite política, el mal gobierno y la corrupción, diciendo que no reciben ningún beneficio de la riqueza petrolera de su país.

“La importancia de esta votación es que es un mensaje claro de que la gente quiere cambiar el sistema de gobierno que ha producido corrupción y debilitado las instituciones del estado”, dijo Fahmy. “Es un mensaje para proporcionar servicios a las personas, la salud y la educación, y para reducir las disparidades sociales”.

Irak ha sido clasificado entre los países más corruptos del mundo, con un alto desempleo, pobreza extrema, instituciones públicas débiles y malos servicios a pesar de los altos ingresos petroleros obtenidos durante muchos años. La corrupción endémica ha devorado los recursos financieros del gobierno.

Fahmy le dijo al sitio web de su partido que Abadi estaba “más cerca” del bloque de Sadr que los otros contendientes principales.

Sadr posee gran parte de su autoridad por su familia. El padre de Sadr, el respetado gran ayatolá Mohammed Sadeq al-Sadr, fue asesinado en 1999 por desafiar a Saddam Hussein. El primo de su padre, Mohammed Baqir, fue asesinado por Saddam en 1980.

Las celebraciones estallaron en las calles de Bagdad después del anuncio de la comisión, con miles de partidarios de Sadr cantando, coreando, bailando y encendiendo fuegos artificiales mientras portaban retratos suyos y ondeaban banderas iraquíes.

Muchos de sus partidarios coreaban “Irán fuera”.

Acto de equilibrio

Quien sea que gane las elecciones tendrá que lidiar con las consecuencias de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de abandonar el acuerdo nuclear con Irán, una medida que los iraquíes temen que podría convertir a su país en un escenario de conflicto entre Washington y Teherán.

Abadi, un ingeniero educado en Gran Bretaña que llegó al poder hace cuatro años después de que el Estado Islámico se apoderara de un tercio del territorio iraquí, recibió apoyo militar de Estados Unidos para el ejército iraquí para derrotar al grupo extremista sunní, mientras daba rienda suelta a Irán para respaldar a las milicias chiíes que luchan en el mismo bando.

Si el parlamento le otorga un segundo mandato, Abadi seguirá bajo presión para mantener el equilibrio entre Washington y Teherán, a pesar de las tensiones sobre el acuerdo nuclear.

 

 

 

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