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El faccionalismo eclipsado: la historia que no aparece en las protestas de Gaza

Los manifestantes palestinos vestidos como un personaje de la película "Avatar" participan en una protesta exigiendo el derecho a regresar a su patria, en la frontera Israel-Gaza en Khan Younis en el sur de la Franja de Gaza, 3 de mayo de 2018 [Ashraf Amra / Apaimages ]

Las manifestaciones de la frontera de Gaza deben comprenderse dentro del contexto de la ocupación y el asedio israelíes y el retraso del ‘derecho al retorno’ de los refugiados palestinos. Sin embargo, también deberían apreciarse dentro de un contexto paralelo: el faccionalismo y las disputas internas de Palestina.

El faccionalismo de la sociedad palestina es algo muy enraizado que, durante décadas, ha impedido que se llegue a un esfuerzo unificado para poner fin a la ocupación militar y el apartheid israelíes.

La rivalidad política entre Fatah y Hamas ha sido catastrófica, ya que se da en un momento en el que el proyecto colonial y el robo de tierras por parte de Israel en Cisjordania ocurren a un ritmo acelerado.

Freedom Flotilla III – Cartoon [Latuff / MiddleEastMonitor]

En Gaza, el asedio es tan asfixiante como mortífero. La década de bloqueo de Israel, combinado con el abandono regional y la eterna disputa entre las facciones, ha llevado a los ciudadanos de Gaza al borde de la hambruna y la desesperación política.

Las protestas masivas de Gaza, que comenzaron el día 30 de marzo y se espera que finalicen el 15 de mayo, son la respuesta del pueblo ante esta realidad. No sólo se trata de lograr el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Las manifestaciones también reclaman atención, trascendiendo las disputas políticas internas y devolviéndole la voz al pueblo.

Con el paso del tiempo, acciones inexcusables se han hecho tolerables. Así ha sido el caso con la ocupación israelí que, año tras año, absorbe más territorio palestino. A día de hoy, la ocupación es, más o menos, el status quo.

El gobierno palestino está tan encerrado como su pueblo, y las diferencias geográficas e ideológicas han comprometido tanto la integridad de Fatah como la de Hamas, haciéndoles irrelevantes en su país y en el mundo.

Pero nunca antes esta división interna se había usado como arma de manera tan efectiva para deslegitimar la exigencia de todo un pueblo a tener sus derechos básicos. “Los palestinos están divididos, así que deben seguir oprimidos”.

El fuerte vínculo entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, va acompañado de un discurso político que carece totalmente de cualquier simpatía hacia los palestinos. Según este discurso, incluso las familias que protestan de forma pacífica en la frontera de Gaza se consideran en ‘estado de guerra’, tal y como declaró el ejército israelí en un comunicado reciente.

Hablando sobre las decenas de muertos y cientos de heridos provocados por Israel en Gaza, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, repitió un mantra ya familiar durante su visita a la región: “Creemos que los israelíes tienen derecho a defenderse”.

[Arabi21]

Así, los palestinos están atrapados – los cisjordanos viven bajo la ocupación, rodeados de muros, puntos de control y asentamientos judíos, mientras que los habitantes de Gaza están sujetos a un asedio hermético que cumple ya una década. Sin embargo, a pesar de esta dura realidad, parece que Fatah y Hamas tienen otras prioridades.

Desde el establecimiento de la Autoridad Palestina en 1994, tras la firma de los Acuerdos de Paz de Oslo, Fatah ha dominado la política palestina, ha marginado a sus rivales y ha reprimido a la oposición. Aunque operaba bajo la ocupación militar israelí en Cisjordania, siguió beneficiándose financieramente cuando le inyectaron miles de millones de dólares de ayuda.

Además, la AP ha utilizado su influencia financiera para mantener el control sobre los palestinos, agravando así la opresión de la ocupación israelí y sus diversas formas de control militar.

Desde entonces, el dinero ha corrompido la causa palestina. El ‘dinero de los donantes’, miles de millones de dólares recibidos por la AP en Ramallah, ha convertido una revolución y un proyecto de liberación nacional en un tremendo fraude financiero, con muchos benefactores y beneficiarios. Sin embargo, la mayoría de los palestinos siguen pobres. A día de hoy, el desempleo está por las nubes.

A lo largo de su conflicto con Hamas, Abbas nunca ha dudado en castigar colectivamente a los palestinos para ganar puntos políticos. Desde el año pasado, ha tomado una serie de medidas financieras punitivas contra Gaza, incluidos los sospechosos pagos de la AP a Israel para los recursos eléctricos de Gaza, mientras que recortaron los sueldos de decenas de miles de trabajadores de Gaza que han seguido recibiendo su salario de la autoridad de Cisjordania.

El trágico drama político lleva 10 años representándose sin que las partes encuentren un camino en común por el que avanzar más allá de sus disputas.

Los varios intentos de reconciliación fracasaron, ya fuera por culpa de los propios partidos o de factores externos. El último de estos acuerdos se firmó en El Cairo el pasado octubre. Aunque inicialmente parecía prometedor, el acuerdo no tardó en fallar.

El pasado marzo, el aparente intento de asesinato contra el primer ministro de la AP, Rami Hamdallah, hizo que ambos partidos acusaran al otro. Hamas sostiene que los culpables son la agente de la AP, empeñados en destruir el acuerdo de unidad, mientras que Abbas acusó descaradamente a Hamas de intentar asesinar al líder de su gobierno.

Hamas está desesperado por poner fin al asedio en Gaza, y asesinar a Hamdallah habría sido un suicido político. La mayoría de las infraestructuras de Gaza está en ruinas debido a las sucesivas guerras israelíes, que han causado miles de víctimas. El duro asedio imposibilita la reconstrucción de Gaza y la reparación de la infraestructura dañada.

Incluso mientras decenas de miles de palestinos protestaban en la frontera de Gaza, Hamas y Fatah contaron cada uno su versión, intentando usar las manifestaciones para exagerar su popularidad entre los palestinos.

Frustrado por la atención que ha recibido Hamas con las manifestaciones, Fatah intentó organizar concentraciones opuestas en Cisjordania de apoyo a Abbas. Como era de esperar, el resultado fue vergonzoso, ya que sólo apareció una pequeña multitud de personas leales a Fatah.

Delegación PLO [Sabaaneh / MiddleEastMonitor]

Más tarde, Abbas presidió una reunión del difunto Consejo Nacional de Palestina (pNC) en Ramallah para promocionar sus supuestos logros en la lucha nacional de Palestina.

El PNC es considerado el organismo legislativo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Al igual que la OLP, ha quedado relegado durante muchos años frente a la AP, dominada por Fatah. El líder de la AP eligió personalmente a los nuevos miembros del PNC para asegurarse de que el futuro de todas las instituciones políticas se ajustar a su parecer.

Ante esta triste realidad,  miles de personas siguen llegando a la frontera de Gaza.

Los palestinos, desalentados por la división de las facciones, trabajan por crear un nuevo espacio político, independiente de los caprichos de las facciones; porque, para ellos, la verdadera lucha es contra la ocupación israelí y la que defiende nada más que la libertad de Palestina.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor De Oriente.

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