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Las reformas electorales no han supuesto ningún cambio real en Líbano

El primer ministro libanés Saad Hariri habla en una conferencia de prensa en Beirut, Líbano [kuna_en / Twitter]

Por primera vez en nueve años los libaneses podrán votar en unas elecciones generales este domingo bajo unas nuevas reglas que se espera que supongan ciertos cambios en el parlamento, pero que mantengan un gobierno de unidad que combine sus principales bloques políticos.

Unas elecciones fluidas y la formación rápida de un nuevo gobierno no son sólo importantes para la estabilidad política de Líbano, sino también para impulsar a una economía débil que necesita urgentemente reformas e inversiones.

El nuevo sistema de votación ha generado incertidumbre en algunos distritos pero parece que el primer ministro, Saad Hariri, musulmán sunní, formará otro gobierno de unidad que incluya al movimiento chiita Hezbolá, respaldado por Irán.

Muchos analistas predicen que el bloque parlamentario perderá escaños en estas elecciones.

Hezbolá podría emerger con más fuerza, aunque hay pocas posibilidades de que el movimiento y sus aliados consigan la mayoría de dos tercios que se necesita para dominar el Estado.

Hariri ha pedido que el nuevo gobierno se forme con rapidez para adelantar las reformas que encaminen de manera sostenible las finanzas públicas. De lo contrario, los donantes podrían retener los 11.000 millones de dólares en préstamos que se establecieron en abril para ayudar a revivir la economía.

 

Cambios desde las últimas elecciones

La última vez que los libaneses votaron para un nuevo parlamento fue en 2009. Desde entonces, la guerra civil de Siria ha intensificado las divisiones políticas del Líbano y ha provocado años de parálisis.

Como resultado, el país pasó 29 meses sin un presidente, después de que el ex presidente Michel Suleiman abandonara el cargo en mayo de 2014. Las facciones políticas no se ponían de acuerdo sobre con qué candidato reemplazarle. Al final Hariri se tuvo que comprometer y en 2016 firmó un acuerdo que convirtió a Michel Aoun, aliado de Hezbolá, en jefe de Estado mientras que Hariri asumió el cargo de primer ministro.

Aoun, un ex general militar de 81 años, consiguió 83 votos en la cámara de 128 escaños cuando los parlamentarios se reunieron para el 46º intento de elegir a un jefe de Estado.

El Líbano divide el poder entre los grupos religiosos de acuerdo a cuotas que se ajustaron al final de la guerra civil de 1975-90. El presidente siempre es un cristiano maronita, el primer ministro, un musulmán sunní, y el portavoz del parlamento, un chiíta.

Leer: 120 millones de dólares en ayuda militar de Estados Unidos al ejército libanés

En el parlamento, los 128 escaños se dividen a partes iguales – 64 para los cristianos, 64 para los musulmanes, incluida la drusa, con las dos mitades divididas en un total de 11 sectores. Cada distrito electoral tiene escaños asignados de acuerdo a su composición geográfica.

Antes los votantes emitían un voto por cada escaño en su distrito y los ganadores se decidían por mayoría. Finalmente, el año pasado se implantó una nueva regla que requiere que los votantes escojan tanto una lista favorita como un candidato preferido dentro de ella, y los escaños se otorgan mediante una fórmula compleja.

Algunos críticos dicen que el nuevo sistema sigue favoreciendo a los peces gordos locales tradicionales. Sin embargo, ha provocado incertidumbre en varios distritos y una serie de alianzas a nivel local.

 

Las principales facciones políticas del Líbano

         El Movimiento del Futuro

Liderado por el actual primer ministro Saad Hariri y con apoyo de Occidente, en especial de Francia. Intervino el pasado noviembre cuando Arabia Saudí – que en el pasado fue un aliado cercano de la familia Hariri – le obligó a renunciar, aunque Riad y Hariri lo niegan públicamente.

Hariri adquirió su cargo político después de que su padre, Rafik Hariri, fuera asesinado en 2005.

Los primeros años de su carrera política quedaron definidos por su enfrentamiento con Hezbolá. Más tarde, un tribunal respaldado por la ONU acusó a cinco miembros de Hezbolá de asesinar a Hariri. El grupo lo niega.

Leer: Diputados estadounidenses piden nuevas sanciones contra Hezbolá

 

         Hezbolá

Hezbolá es el grupo con más poder en el Líbano. Fue fundado en 1982 por las Guardias Revolucionarias de Irán, y Estados Unidos lo categoriza como grupo terrorista. Se ha hecho aún más poderoso desde 2012, desde que juega un papel clave en la guerra siria, donde lucha en el bando del presidente Bashar Al-Assad.

Hezbolá entró por primera vez en el parlamento en la década de los 90. También cuenta con ministros en el gobierno.

Tropas de Hezbollah en una manifestación de seguidores [Agencia Anadolu]

        El Movimiento Patriótico Libre (FPM)

El FPM fue fundado por el político cristiano maronita Michel Aoun, ex comandante del ejército que lideró uno de los dos gobiernos rivales durante los últimos años de la guerra civil de 1975-90.

Aoun se convirtió en presidente en 2016 como parte del acuerdo político que hizo primer ministro a Hariri. El FPM está dirigido por el yerno de Aoun, Gebran Bassil, y está aliado con Hezbolá.

 

         El Movimiento Amal

El Movimiento chiíta Amal fue un adversario de Hezbolá durante la guerra civil pero, desde que el conflicto finalizó, ha estado muy alineado con el grupo. Su líder es Nabih Berri, quien lleva desde 1992 ejerciendo como portavoz del parlamento. Amal también mantiene un estrecho vínculo con Al-Assad.

 

         El Partido Socialista Progresista (PSP)

El líder del PSP es Walid Jumblatt, la figura más importante de la minoría drusa libanesa. Jumblatt heredó su cargo tras el asesinato de su padre, Kamal, y fue un importante líder en la guerra civil. Jumblatt está en proceso de traspasarle la autoridad a su hijo, Taymour, quien se ha presentado en su lugar a las elecciones.

 

         Las Fuerzas Libanesas (LF)

Las LF, lideradas por el político cristiano maronita Samir Geagea, emergieron de una importante milicia de guerra con el mismo nombre.

Geagea dirigió a las LF durante los últimos años de la guerra tras el asesinato en 1982 de su fundador, Bashir Gemayel. Geagea, el único líder de una milicia libanesa que ha pasado tiempo en la cárcel por violencia durante la guerra civil, es el oponente cristiano más importante de Hezbolá.

 

         El Kateab

También conocido como el Partido de la Falange, el Kateab está dirigido por el político cristiano maronita Sami Gemayel, quien heredó el cargo de su padre, el ex presidente Amin Gemayel.

Sami Gemayel pasó a primer plano tras el asesinato de su hermano, Pierre, en 2006 durante una ola de asesinatos contra opositores de la influencia siria en Líbano.

El 16 de septiembre de 1982, tras la invasión israelí del Líbano, la milicia derechista cristiana de la Falange irrumpió en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila, en Beirut Occidental, y masacró a cientos, quizá miles, de civiles, la mayoría palestinos.

         El Movimiento Marada

El líder del Marada es el político cristiano maronita Suleiman Franijeh, un aliado cercano de Hezbolá y amigo del presidente sirio, Bashar Al-Assad. Inicialmente, Hariri apoyó la presidencia de Franijeh en 2016, pero el acuerdo no obtuvo un mayor respaldo. Al final, Hariri llegó al acuerdo que convirtió a Aoun en jefe de Estado.

Leer: El Líbano quiere construir su embajada en Jerusalén

Este artículo fue sindicado de Reuters.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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