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El objetivo de los ataques aéreos es reducir la influencia no occidental en Siria

Los rusos finalizaron el proceso de proteger a Damasco ante cualquier amenaza después de que el régimen de Assad eliminara a la última facción armada en Guta el 13 de abril. Sin embargo, Moscú todavía quería enviar un mensaje a los Estados Unidos, declarando que el acuerdo de armas químicas firmado en 2013 ya no es válido, y permitió al régimen utilizar armas químicas en Duma unos días antes.

Este mensaje también quiso decir que Rusia controla el destino de Siria y que EEUU debe abandonar el país por completo. Por supuesto, esto no se ha ignorado, ya que se consideraría una declaración de la victoria de Rusia en Siria y, quizá, una respuesta rusa a todas las políticas americanas y occidentales respecto a la intensificación de las sanciones contra Rusia y las recientes expulsiones de diplomáticos. Por lo tanto, Occidente debe adoptar una posición directa al respecto, ya que todas estas discusiones en el Consejo de Seguridad de la ONU no han disuadido a Rusia. Moscú ha mentido repetidamente al negar el ataque químico en Duma, incluso llegó a acusar a Reino Unido de fabricarlo. Por lo tanto, Rusia no dejó otra opción para EEUU y Reino Unido que la de bombardear Siria.

Los ataques aéreos producidos el 14 de abril tenían como objetivo específico las instalaciones y bases vinculadas a armas químicas. Al mismo tiempo, EEUU envió un mensaje claro: Rusia no tiene derecho a controlar el futuro de Siria, y el objetivo de estos ataques es acabar con este monopolio. Washington envió además otro mensaje: la resolución del conflicto entre los países involucrados en la guerra siria no debe producirse en Astana ni en Sochi, sino en Ginebra.

El discurso del presidente de los EEUU, Donald Trump, en el que anunció los ataques indicó a Rusia e Irán que los ataques no tendrán como objetivos sus bases en Siria y que, por lo tanto, tendrían que tomar medidas para proteger sus intereses en el país. Esto indicó la necesidad de que Irán redujera su presencia en Siria y de que Rusia se abstuviera de imaginarse a sí misma controlando Siria en solitario. Lo que he dicho está relacionado con la estrategia estadounidense en contra de Irán, que eclipsa a toda la región, no sólo en Siria, sino también en Irán, Yemen y Líbano. Los ataques aéreos son, básicamente, una clara declaración política a Occidente: la importante disminución de las fuerzas de la oposición y de la seguridad de la capital no serán el primer paso de la retirada de EEUU de Al-Raqqah ni de las zonas norte y este de Siria e Idlib, según han afirmado repetidamente los iraníes. El apoyo de Turquía a los ataques ayuda a restablecer la política en lugar de desalojar a la gente de Guta e ignorar por completo los derechos de los sirios.

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Ni Rusia ni Irán se refirieron a los ataques, que no aumentaron la influencia británica, estadounidense ni francesa en el terreno. Las zonas determinadas como fortalezas se quedaron igual. Los ataques aéreos se basaron en objetivos militares para eliminar las armas químicas y evitar su futuro uso, ya que esto supone un problema internacional relacionado con la paz mundial. Los tres países han confirmado que repetirán los ataques si el régimen sirio vuelve a utilizar estas armas. Como he dicho antes, el objetivo político es recuperar el proceso de paz en Ginebra y resolver la crisis.

Los rusos y los iraníes han apoyado al régimen de Assad durante años y han renunciado a Ginebra para que las conversaciones se lleven a cabo en Astana y Sochi. Sin embargo, ahora ha surgido una nueva oportunidad de regresar a Ginebra. La solución política no tiene que estar necesariamente de acuerdo con Ginebra, pero es una ruta que eliminaría cualquier ilusión de una victoria de Rusia, Irán y Assad. Además, dada la destrucción que han causado en Alepo, Guta y otras muchas zonas, Rusia y sus aliados no tendrán permitido el control absoluto.

Estados Unidos y sus aliados ya no se conforman con luchar contra los militantes del Daesh. Además, el régimen no se eliminará militarmente, tal y como demuestran los resultados de los ataques, en esta ocasión, limitados. Esto estaba claro ya desde 2011, pero las palabras pronunciadas por el Secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, y otras declaraciones respecto al regreso a Ginebra, suponen una advertencia a Rusia que implica que ya no tendría permitido manipular los asuntos de Siria ni los globales. Las débiles declaraciones rusas que afirman que los misiles de EEUU no pasarán de la base aérea de Khmeimim eran irónicos: así, los ataques se dirigieron contra el presidente ruso, Vladimir Putin, y su perspectiva de hacer resurgir a Rusia como una Unión Soviética II, así como contra su desprecio por Estados Unidos y por el sistema internacional. Tras estos ataques, Putin se redefinirá a sí mismo como el líder de un Estado marginado en el sistema mundial, como, por ejemplo, Italia, ya que su imperialismo no es auténtico y el factor más importante es su potencial militar. Pero incluso esto tiene una influencia limitada en la remodelación del mundo en caso de que Estados Unidos y la comunidad internacional quieran librar guerras y provocar un cambio político para demostrar que ellos realmente controlan el mundo, incluso en las cercanías de Rusia.

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Creo que las armas químicas han sido destruidas, pero es probable que no se produzca el regreso a Ginebra si Rusia no acepta los acuerdos discutidos cuando Trump twitteó que destruiría todo lo relacionado con las armas químicas en Siria. Sin embargo, las palabras de Rusia y sus aliados respecto a recuperar Al-Raqqah se han puesto fin de forma definitiva, así como las declaraciones de Trump fueron un medio para chantajear a Arabia Saudí. Por lo tanto, Rusia y EEUU se quedarán en Siria; lo más realista que se podría hacer ahora sería establecer definitivamente las líneas de influencia, y los ataques aéreos refuerzan esto.

Pero, ¿para los Estados occidentales basta con dibujar estas líneas de influencia, o deben pasar a formar un sistema político que sirva a sus intereses? Este tema lo hablan ahora mismo Rusia, Estados Unidos y los países que median entre ellos; buscan un sistema que sirva a sus intereses contrastantes para aprovecharse de los recursos de Siria, a lo que ayuda la llamada reconstrucción de zonas beneficiosas.

Los constantes comunicados respecto a la reanudación de las negociaciones no se adapta a que se lleven a cabo en Astana o Sochi, y sólo son adecuadas para Ginebra o para una nueva ruta que considere los resultados de los ataques más recientes. Estados Unidos no abandonará Siria en manos de Rusia, por lo que deben llegar a un acuerdo para resolver la crisis en el país y además en Irak, Yemen y Líbano.

Si todos los análisis acerca del resurgimiento del imperialismo internacional en la región son ciertos, esto no significa que no se vayan a crear nuevos mapas para ello y de que se pueda alcanzar un acuerdo con Rusia al respecto. Además, esto requiere por una parte de la neutralización de Israel dentro de sus fronteras y por otra, de reforzarlo. También exige reducir a Irán y Turquía dentro de sus fronteras para que vuelvan a convertirse en Estados locales y sólo mantengan sus fronteras internas. A Irán en particular le interesa poner fin a todas sus “misiones” en los países árabes y en el control de cuatro capitales árabes.

Ataque químico contra Siria – Cartoon [Sabaaneh / MiddleEastMonitor]

Los ataques aéreos estadounidenses, franceses y británicos son un nuevo comienzo para la cooperación con Rusia, así como para la disminución de su influencia. También permitirá la elaboración para los países regionales y quizá incluso un regreso a Ginebra, de modo que se produzca un nuevo sistema sirio completamente sujeto a los intereses particulares de Rusia y EEUU.

Arabi21

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