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Libya telecom se reunifica e inicia un plan de trabajo con 1.7 billones de dólares

LPTIC, que posee los operadores móviles libios Libyana y Almadar, así como otras seis filiales de comunicaciones, bienes raíces y postales.

La empresa de telecomunicaciones de Libia se ha reunificado después de años dividida por el conflicto y ha comenzado a trabajar en proyectos con un valor de 1.7 billones de dólares para mejorar las conexiones de un país afectado por los cortes de energía y los daños infraestructurales, según ha declarado su presidente.

LPTIC, propietaria de las operadoras móviles Libyana y Almadar y de otras seis filiales, suspendió sus proyectos de reestructuración e inversión en 2014, cuando los enfrentamientos en Trípoli hicieron que se establecieran gobiernos rivales en la capital y en el este.

El presidente de LPTIC, Faisel Gergab, se desplazó hacia el este cuando un autodeclarado gobierno en Trípoli nombró a un presidente rival, pero pudo regresar a la capital a finales de 2016, cuando fue instalado un gobierno respaldado por la ONU.

“Hemos trabajado muy duro durante el último año para unificar la institución, y puedo declarar oficialmente que lo hemos conseguido”, declaró Gergab en una entrevista.

En enero, LPTIC celebró unas reuniones generales con personal de todas las regiones por primera vez en cuatro años, según ha contado Gergab.

“Dio una impresión general muy positiva; ya nos hemos organizado y podemos empezar a mostrar ciertas mejoras”.

LPTIC creará esquemas para consolidar sus seis subsidiarias no telefónicas dentro de una sola compañía de telecomunicaciones, así como para mejorar la conectividad y el acceso a todos los servicios desde toda la vasta nación desértica.

Entre ellos, se incluye un proyecto de “última milla” a seis años que garantizará una conexión a alta velocidad con áreas comerciales y residenciales a través de la red de fibra óptica de 15.000 km a través de Libia, además de proyectos inalámbricos de alta velocidad para Libyana y Almadar.

LPTIC firmó en febrero un contrato con un valor de unos 80 millones de dólares con la empresa saudí Arabsat para lograr la provisión de servicios satélite adicionales, además de servicios para el control fronterizo y las instalaciones petrolíferas en un periodo de 15 años, según ha informado Gergab.

 

Cortes de energía

Las comunicaciones móviles en Libia han sufrido frecuentes interrupciones en los últimos años debido a los cortes de energía y los daños infraestructurales causados por construcciones no autorizadas, sabotajes y robos.

El proyecto satélite tardará unos 18 meses en completarse, según ha afirmado Gergab, y las compañías de LPTIC han renovado su equipo, adquiriendo baterías y generadores que ayudarán a superar los cortes eléctricos que se produzcan durante el verano.

Libia se mantiene dividida políticamente. El gobierno en Trípoli, reconocido internacionalmente, se opone a las facciones del este y aún se esfuerza por llegar a un acuerdo y garantizar la financiación para las empresas e instituciones estatales.

Pero Gergab ha declarado que LPTIC tuvo ventaja, ya que opera de forma más independiente que otras grandes empresas estatales; paga impuestos y derechos de licencia, aunque retiene sus ingresos.

Sin embargo, aún se ve afectada por los problemas que sufren otros sectores, entre ellos una nómina que aumentó después de la revolución y la falta de regulación y de planificación políticas.

Antes de 2011, LPTIC contaba con menos de 9.000 empleados – ahora cuenta con 15.000, además de unos 3.000 contratistas. Según Gergab, sólo se necesita a 5.000 de estos trabajadores, pero las leyes laborales impiden que LPTIC haga despidos forzosos y, dentro de una economía destrozada, pocos quieren abandonar un puesto seguro en el sector estatal.

Ahora, dadas las circunstancias económicas en Libia, es muy complicado despedir a trabajadores, incluso aunque ofrezcas indemnizaciones atractivas”.

 

 

 

 

 

En el Ministerio de Telecomunicaciones aún se tiene que reemplazar al antiguo ministro el cual fue nombrado por el autoproclamado gobierno, ahora caído.

“Es una configuración muy, muy rara”, dijo Gergab. “Él está ahí, se sienta, no está reconocido por [el primer ministro, Fayez] Seraj, pero, aun así, va todos los días a la oficina”.

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