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Las claves del acuerdo de importación de gas entre Egipto e Israel

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, junto al presidente egipcio Abdel Fattah Al Sisi [thenewkhalij]

El régimen egipcio ha firmado un acuerdo para empezar a importar gas natural desde Israel. El Financial Times informó esta semana de que la empresa israelí Delek ha firmado un acuerdo para proporcionar 64.000 millones de metros cúbicos de gas a lo largo de una década a la egipcia Dolphinus. Se dice que el acuerdo tiene un valor de unos 15.000 millones de dólares.

Según Bloomberg, el gas vendrá de los campos de Tamar y Leviatán, en el Mediterráneo, sobre los que Israel reclama la soberanía. Al parecer, las acciones de las empresas de gas israelíes se dispararon a raíz de la noticia.

El acuerdo cierra una larga historia sobre la colaboración en la importación del gas entre la dictadura egipcia y el régimen de apartheid israelí. Como informé en 2014, el régimen de El Cairo y sus lacayos multimillonarios llevan años involucrados en transacciones corruptas de gas natural con las élites de Israel.

Como explicó el antiguo embajador estadounidense en Egipto en un documental de investigación de Al-Jazeera en 2014, todo se hizo como una manera de apuntalar el tratado de “paz” entre Tel Aviv y El Cairo. Los acuerdos de Camp David ayudaron a facilitar la retirada de las fuerzas de ocupación y los asentamientos israelíes de la Península del Sinaí, después de que Sadat iniciara la guerra de 1973, en la que se había acercado a una victoria que le hubiera permitido recuperar el territorio egipcio ocupado.

Leer: Al-Sisi sobre el acuerdo de gas entre Egipto e Israel: “Hemos anotado un gran gol”

    Sin embargo, Camp David contenía disposiciones injustas que estipulan una cierta desmilitarización de Sinaí, mientras que no cuenta con condiciones recíprocas para los israelíes. Además, Camp David no ofrecía nada en concreto al pueblo palestino, que sigue bajo la ocupación israelí en la Franja de Gaza y en Cisjordania. En el momento de firmarse el acuerdo, el régimen egipcio fue muy criticado en el mundo árabe por vender así a los palestinos.

Por todas estas razones, el tratado es muy impopular entre el pueblo egipcio. Sin embargo, menos en la teoría, como Jordania – que también tiene un tratado de paz con Israel – Egipto es una brutal dictadura militar, y la voluntad del pueblo no le importa demasiado al régimen.

El antiguo embajador estadounidense que habló con Al-Jazeera era Edward Walker. Sus comentarios en el documental sobre el acuerdo corrupto son reveladores: “Es el tipo de acuerdo que ayuda a cementar el tratado [de paz] entre Egipto e Israel, y por eso siempre teníamos una actitud positiva al respecto, sin meternos en el aspecto corrupto.”

Parece que un poco de corrupción leve es el camino a seguir en lo que respecta a la imposición de la hegemonía imperial de Estados Unidos en la región.

El acuerdo, que se originó ya en el año 2000, supone la sub-venta masiva y deliberada de gas natural egipcio a Israel. Como admitió después un ex ministro de Energía israelí, “los precios eran ridículos.”

Leer: Israel pide a Estados Unidos que ayude a Egipto

    Según algunos expertos, la pérdida del erario público egipcio puede haber sido de hasta 11.000 millones de dólares. Israel pudo salirse con la suya porque los corruptos empresarios de Egipto tomaron el control de las ventas del gas, y pudieron embolsarse una gran parte de las ganancias.

Sameh Fahmi, el ministro de Petróleo egipcio entre 1999 y 2011, fue detenido por su involucración en el acuerdo poco después del levantamiento de enero de 2011 que expulso al dictador Hosni Mubarak. En junio de 2012 fue condenado a 15 años de prisión, pero, tras el golpe de Estado militr de 2013 (que expulsó al primer presidente egipcio elegido democráticamente, Mohamed Morsi), se anularon las sentencias de Sameh y de otras personas involucradas en este tremendo escándalo de corrupción.

Uno de los principales factores para el levantamiento de 2011 fue esta venta de gas corrupta a Israel, país al que la mayoría de los egipcios consideraban (con razón) una entidad hostil, a pesar del tratado de “paz.”

Hussein Salem – antiguo agente de inteligencia y co-arquitecto del acuerdo – tuvo que huir de Egipto tras el levantamiento. Más tarde fue detenido en España, pero nunca fue extraditado. Fue condenado en rebeldía y sentenciado a 15 años de cárcel en el mismo juicio que Fahmi.

Esta condena también fue retirada tras el golpe de Estado militar. Salem sigue viviendo en España, y hace poco ha salido a la luz que cuenta con patrimonio neto de unos 2.800 millones de dólares.

El socio israelí de Salem era Yossi Maiman, ex agente de inteligencia y magnate de la electricidad. Tras el levantamiento de 2011, la inestabilidad de seguridad en Sinaí llevó al sabotaje del gasoducto conectado a Israel. Maiman intentó demandar a Egipto por la pérdida de ingresos, alardeando a Al-Jazeera que “se conformaría con 50.000 millones de dólares.” Es una señal que refleja cuanta influencia tienen realmente los “Estados profundos” en ambos países, que los activos de inteligencia israelíes y egipcios tuvieron control sobre ese trato.

Dejando atrás sus diferencias legales – supuestamente – el gasoducto parece estar listo para volver a funcionar en dirección contraria. Parece que Egipto comprará – sin duda, a precios de mercado – recursos naturales que podría haber usado para enriquecer y desarrollar la infraestructura del país en beneficio de su propia población, en vez de para una pequeña élite corrupta extremadamente rica.

Sólo hace falta conocer la reacción del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la noticia sobre los miles de millones en ingresos fiscales que el nuevo acuerdo proporcionará a su régimen. “Es un día maravilloso”, dijo.

 

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Asa Winstanley

Editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004