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Un atisbo de verdad en medio de la manipulación por parte de la ONU de los derechos de los palestinos

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pronuncia un discurso en la ciudad de Beit Lahia, Gaza el 30 de agosto de 2017 [Ali Jadallah/Anadolu Agency]

Como es costumbre, los miembros de la ONU se enorgullecen de sentar cátedra sobre Palestina. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, ha demostrado no ser una excepción, siguiendo fielmente la misma mentalidad que resultó en la marginalización de los palestinos como sujeto de discusión. Aunque Israel se queja de la visibilidad retórica con la que cuenta Palestina en la ONU, esta táctica permite en la práctica los constantes crímenes israelíes.

Comités, agencias, reuniones y resoluciones internacionales han cargado un peso irreparable sobre los palestinos, resultando en un aislamiento político extremo. A veces, este aislamiento se expresa públicamente, aunque siempre sin el deseo de permitir que los palestinos reclamen sus derechos sobre el territorio.

En su discurso ante el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, Guterres se pronunció con un atisbo de verdad: “Como todos sabemos, la cuestión de Palestina es intrínseca a la historia de las Naciones Unidas, y es uno de los problemas sin resolver que más tiempo llevan en nuestra agenda.”  Para evitar encender una chispa de falsa esperanza, Guterres reiteró en que no existe un “plan B” respecto a la solución de los dos Estados. En sus declaraciones finales, afirmó que “la solución de dos Estados es la única forma de otorgar al pueblo palestino sus derechos inalienables y conseguir una solución sostenible para el conflicto.”

Aparte de la tediosa regurgitación del discurso habitual, que incluso se abstiene de atribuir directamente la expansión colonial a Israel, cualquiera que escuchara o leyera el discurso de Guterres se habría beneficiado de que se reconociera que la colonización de Palestina se vio favorecida por la colusión y la competencia de la organización que afirma proteger los derechos humanos. Es inaceptable que la ONU siga escondiéndose tras la fachada de su responsabilidad por los derechos humanos mientras que se beneficia de permitir que sus miembros más influyentes violen con impunidad el derecho internacional.

Leer: Antonio Guterres: Los asentamientos son ilegales  y un obstáculo para una solución de los dos Estados

La constante apropiación de las voces palestinas mediante las instituciones internacionales no ha cesado. Continúa con la trayectoria diseñada en los primeros años de la ONU, como Guterres señalaba en sus declaraciones generales. Dentro del contexto, un ejemplo de la ausencia de Palestina podría ser la intervención del embajador guatemalteco de la ONU en 1947, cuando se debatía el Plan de Partición – que allanó el camino para la colonización de la Palestina histórica. Las palabras que pronunció José García Granados, “no debería permitirse que una mayoría ignorante imponga su voluntad. Un millón de seres humanos progresistas no pueden ser el juguete de unos pocos cabecillas apoyados por millones de personas con ideas menos avanzadas”, resumen la actitud perpetua de la ONU respecto a las poblaciones oprimidas.

Décadas después, los colonizadores, con el apoyo de la ONU, han alardeado de su supuesta superioridad con masacres, desalojos y desposesiones hacia los palestinos, mientras que la organización explota cada vida perdida por las agresiones cometidas por Israel para crear un espectáculo con los colonizados. Es pueril asumir que, sólo porque la ONU suele debatir sobre Palestina, se puede considerar una organización defensora de los derechos humanos.

La ausencia de Palestina se ha convertido en un requisito en el discurso sobre Palestina. Guterres podría haber sustituido todo su discurso por afirmar públicamente que toda acción internacional, retórica o no, constituye un enfoque colaborativo en última instancia para la mayor colonización del territorio palestino. La ONU es muy consciente del hecho de que la ausencia no equivale a la insignificancia. Tratar de llegar a esta duplicidad a expensas de las vidas palestinas hace que un requisito previo sea una actualización de los motivos  de la ONU.

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MEMO Staff Writer